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El Mallorca logra la permanencia a balón parado

Los de Caparrós seguirán en Primera gracias a un gol de Víctor

Pasito a pasito y a balón parado, su mejor arma esta temporada, el Mallorca aprovechó su primera oportunidad de atar matemáticamente la permanencia. Impotente, boquea el Zaragoza, que después de mucho nadar parece a punto de morir antes de alcanzar la orilla. La candidez defensiva es el pecado mortal del equipo de Manolo Jiménez, que capituló sin exigir demasiado a su rival.

Arrancó valiente el conjunto aragonés, aunque con los nervios a flor de piel. Postiga se citó con Aouate en un disparo lejano y luego erró un claro remate de cabeza. A partir de ahí, el Mallorca tuvo suficiente con permanecer fiel al estilo Caparrós: mayormente contemplativo, pero atento a sus opciones. Que llegaron, todas, desde el banderín de córner.

MALLORCA, 1; ZARAGOZA, 0

Mallorca: Aouate; Cendrós, Chico, Ramis, Cáceres; Pereira, Martí, Pina, Castro (Nsue, m. 78); Víctor (Crespí, m. 92) y Hemed (Bigas, m. 85). No utilizados: Calatayud, Alfaro, Tissone y Abdón.

Zaragoza: Roberto; Lanzaro, Da Silva, Paredes, Abraham; Zuculini (Juan Carlos, m. 80), Dujmovic (Edu Oriol, m. 56); Luis García (Barrera, m. 68), Apoño, Lafita y Hélder Postiga. No utilizados: Leo Franco, Mateos, Ortí y Kevin.

Gol: 1-0. M. 32. Víctor, de cabeza tras un saque de esquina lanzado por Castro.

Árbitro: Álvarez Izquierdo. Amonestó a Abraham, Pina, Cáceres, Luis García y Chico.

Iberostar Estadi: 11.296 espectadores.

En el primer saque de esquina, casi marcó el Zaragoza en propia puerta; el segundo acabó en un tanto anulado a Chico por un dudoso fuera de juego; y en el tercero, con los zagueros blanquiazules temblando como un flan, llegó el gol. Víctor no tuvo problema para superar a todo el mundo por alto y cabecear el balón servido por el uruguayo Castro. Con ventaja en el marcador y con menos urgencias que su oponente, el Mallorca controló sin dificultades un encuentro en el que toda la ansiedad cayó del lado del Zaragoza.

Objetivo cumplido para Joaquín Caparrós: el Mallorca jugará en Primera por decimosexta temporada consecutiva, y sin pasar los apuros del año pasado, cuando, entrenado por Laudrup, el equipo balear salvó el cuello en el último suspiro, gracias a una caprichosa combinación de resultados ajenos. En ellos tendrá que confiar el Zaragoza, que sale de Son Moix –donde, en 2008, se consumó su último descenso­– peligrosamente cerca de Segunda. Le quedan cuatro balas en la cartuchera para evitar el descalabro.

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