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Messi es el mesías

El Barça completa una actuación estelar ante el Valencia con cuatro goles del argentino (5-1)

Messi celebra el segundo gol ante el Valencia. Ampliar foto
Messi celebra el segundo gol ante el Valencia. GETTY

Hay aniversarios que conviene celebrar como Dios manda, jornadas en que se exige una actuación solemne, días para recordar en el Camp Nou. Anda el barcelonismo un poco deprimido, preocupado por el tirón del Madrid, sorprendido por las dudas de Guardiola, siempre pendiente de la salud de Messi. Necesitaba una noche para recuperar la fe, reconciliarse con el fútbol, y la de ayer se presentaba como única porque se cumplía el partido 200 de La Pulga en la Liga. El argentino celebró el aniversario con cuatro goles, igual que cuando abatió al Arsenal en la Champions, ayer tan solidario como egoísta, solemne, de nuevo líder y mesías del Barcelona. Al club azulgrana le salió un partido redondo desde el punto de vista individual y coral, imposible de seguir para el Valencia, que pagó el pastel y las velas de Messi.

BARCELONA, 5 – VALENCIA, 1

Barcelona: Valdés; Montoya, Puyol, Piqué, Abidal; Iniesta (Xavi, m. 86), Busquets, Fàbregas (Thiago, m. 77); Pedro (Tello, m. 68), Messi y Alexis. No utilizados: Pinto; Adriano, Bartra y Cuenca.

Valencia: Alves; Miguel (Ricardo Costa, m. 23), Rami, Víctor Ruiz, Mathieu; Albelda, Tino Costa (Topal, m. 83); Feghouli, Jonás, Piatti (Jordi Alba, m. 65); y Soldado. No utilizados: Guaita; Pablo, Bernat y Aduriz.

Árbitro: Turienzo Álvarez. Amonestó a Albelda, Tino Costa y Soldado.

Goles: Piatti. 1-1. M. 22. Messi. 2-1. M. 27. Messi. 3-1. M. 75. Messi. 4-1. M. 84. Messi. 5-1. M. 90. Xavi.

Camp Nou: 74.240 espectadores.

La Pulga estuvo omnipresente, en los buenos y los malos momentos, como cuando sin motivo aparente los azulgrana pierden la tensión y el nervio, tanto da el partido como la alineación, menos agresivos que en tiempos de bonanza. El equipo se afloja, el campo se alarga, los rivales se estiran y los goles caen en su portería: 12 en los últimos 11 partidos. Ayer encajó uno al poco de empezar, cuando Feghouli progresó por la banda derecha y centró al punto de penalti para la llegada de Piatti, que se anticipó a Montoya y Valdés. Nadie estuvo en su sitio en la zaga del Barça y para el Valencia alcanzar el campo contrario fue coser y cantar: una llegada, una ocasión y un buen gol.

El tanto de Piatti, sin embargo, le sirvió de poca cosa al Valencia y, a cambio, enfureció a Messi. Los azulgrana se engancharon a la zamarra de La Pulga nada más centrar y firmaron una remontada espectacular, sobre todo por la plasticidad de su fútbol. Recuperaron la presión y ganaron en continuidad y precisión. Todavía les queda energía para protagonizar un juego de toque que solo está al alcance de los virtuosos. A partir de la técnica de Iniesta, de los movimientos de Cesc, de la agresividad de Alexis y de la jerarquía de Messi, reapareció el mejor Barça, más inspirado que nunca en La Masia, con hasta nueve jugadores de la cantera en la alineación.

Nadie en la grada reparó en el borrón que supuso el gol del Valencia, partido por la mitad, incapaz de mezclar, fallón en la defensa. Rami metió un día más la pata después de un centro de Pedro y Messi no perdonó ante Alves. La definición del argentino fue estupenda porque el tiro no era nada fácil y el meta cubría mucha portería, convencido de que no dejaba ángulo para el remate. Ocurre que no hay disparo imposible para Messi, que repitió poco después en una combinación rápida y preciosa: Iniesta filtró el pase para Abidal, el centro del francés lo enchufó Messi y Alves no pudo retener la pelota, que quedó a los pies de La Pulga, ayer infalible.

Los remates se sucedieron en el marco de Alves, aliviado por el larguero, que jugó a su favor en un tiralíneas prodigioso remachado por Cesc y más tarde en un cabezazo de Messi. Tuvo suerte el Valencia de mantener durante un buen rato una desventaja de un solo gol, siempre desbordado, incapaz de volver a dar con Valdés hasta que Feghouli agarró un disparo tremendo que provocó una réplica espléndida del portero.

Recuperados los artistas,

los de Guardiola recobraron el ánimo

No reposaron los barcelonistas, sino que insistieron en el ritmo y la intensidad y también en un carrusel de combinaciones a las que solo les faltaba el punto final. A veces da la sensación de que a los muchachos de Guardiola únicamente les falta recuperar la pausa, el toque mágico de Xavi, para cuadrar la formación y evocar las mejores jornadas de su reinado, cuando cerraban los partidos sin pestañear, tan elegantes como puñeteros y goleadores.

No quedó más remedio que invocar la aparición de Messi para que claudicara el Valencia. La Pulga inició y acabó la jugada del 3-1, cuando robó la pelota y aprovechó el rechace y puso también el cuarto con un toque sutil y picado, la mejor respuesta al pase filtrado por Busquets. La fiesta se puso tan estupenda que hubo tiempo también para dar la bienvenida a Xavi y aplaudir el quinto, el dígito mágico del Barça.

Volvió el marcador de las grandes noches, regresó Xavi, está de vuelta Iniesta y reapareció la figura goleadora de Messi. Recuperados los artistas, jugó el Barça un partido espectacular, necesario para recobrar el ánimo, para despejar las dudas de Guardiola, para no renegar jamás de Messi.

 

Barcelona, 5 - Valencia, 1

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