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Jonas doma al Stoke

La pausa del brasileño, un trallazo de Topal desde 35 metros y la seguridad del meta Guaita se imponen al primitivo cuadro inglés (0-1)

Wilson Palacios disputa el balón con Jonas
Wilson Palacios disputa el balón con JonasLINDSEY PARNABY (EFE)

Frente a los esperados bombardeos del Stoke, el Valencia respondió con la seguridad aérea de Guaita, la pausa de Jonas y un misil inesperado de Topal. Suficiente para subrayar el abismo que separa a los dos equipos. La distancia entre el fútbol primitivo y el actual. Eliminatoria encarrilada para el conjunto de Unai Emery, fortalecido por haber superado esta prueba de carácter sin demasiado desgaste para visitar el domingo al Barça.

En una temporada llena de sombras, pasando más tiempo en la grada o el banquillo que en el campo, Topal vivió un instante de exaltación abrazado por sus compañeros poco después de marcar uno de los goles de su carrera: un trallazo desde 35 metros que fue levantándose hasta entrar por la escuadra derecha.

En su segundo ejercicio en Mestalla, el mediocentro turco, de 26 años, pagaba el precio a su timidez en el vestuario, donde apenas se comunicaba por sus dificultades en español. Para combatir ese aislamiento, el presidente, Manuel Llorente, cenó con él esta semana tratando de levantarle el ánimo y que volviera a ser el del curso pasado: agresivo, muy poderoso físicamente y con mucha tranquilidad para pasar el cuero. El golazo le devolvió toda la confianza y rebañó un balón en la salida a la contra del Stoke en el último suspiro de la primera parte, señal de que volvía a sentirse importante para el grupo.

El Valencia cuajó un primer tiempo notable. Impulsado por los puños de Guaita, de capitán, impecable en cuantos despejes le exigieron las torres del Stoke, especialmente peligroso en los córners y los saques de banda de Delap. Pero, ante el fútbol directo del cuadro de Tony Pulis, el Valencia se echó en brazos de Jonas, que cantó una nana deliciosa, tarareándola con Feghouli y Piatti. Entre los tres mimaron un balón tan violentado por los pelotazos locales.

Unas rayas verticales junto a la banda eran las cicatrices marcadas por la UEFA, que había exigido al Stoke la ampliación de varios metros por banda respecto al escenario de la Premier. Esos metros de más favorecían el juego asociativo del Valencia. Desde la posición de segunda punta, Piatti se sintió encantado imponiendo su velocidad diabólica, salvando los hachazos de la zaga. Fue una liebre que se escabullía entre las piernas rivales.

Tanto en los córners como en los saques de banda de Delap, a Dealbert le tocó bailar con la más fea: Crouch. El gigante inglés no solo sacaba una cabeza al central,sino que se apoyaba en su espalda en cada salto con el permiso del árbitro. Dealbert, como siempre, cumplió con creces.

Cansado Jonas, el Valencia perdió el control tras el descanso, dejándose mecer por el Stoke.Emery consultó con su segundo, Juan Carlos Carcedo, cómo recuperarlo. Lo hizo Tino Costa con la circulación del balón y propiciando una contra rapidísima de Mathieu coronada con un disparo al palo de Feghouli. Ante las dudas, Guaita siguió mandando en su área, mostrando la enorme dimensión de sus brazos y la serenidad para salir a por la pelota en el momento adecuado. Ante eso y la figura de Jonas, el Britannia enmudeció.

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