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LEIRE OLABERRIA | Bronce en ciclismo en pista

“Mi reto es igualar o mejorar en Londres lo de Pekín”

Ciclista tardía, la guipuzcoana intentará repetir éxito a los 35 años

Leire Olaberria durante la prueba de ciclismo en pista.
Leire Olaberria durante la prueba de ciclismo en pista. CORDON PRESS

A Leire Olaberria, nacida en Ikaztegieta (Gipuzkoa), su 35º cumpleaños le ha encontrado  pedaleando a piñón fijo, dando vueltas en el velódromo que será olímpico este verano en Londres -“acogedor y hermoso”, dice, “seguro que cuando los Juegos estará lleno hasta arriba, espectacular, y con un gran ambiente, pues la pista les vuelve locos a los ingleses, que esperan aquí muchas medallas”-, el óvalo de madera de Camerún pulida, 200 metros, en los que ella sueña desde que consiguió el bronce en los Juegos de Pekín. “En estos cuatro años me he alimentado de la ilusión y de las ganas de repetir o mejorar lo conseguido en Pekín, donde ya demostré que tenía capacidad”, dice. “Ese es mi reto. No es nada fácil, pero no es descabellado”.

Pregunta. ¿Qué recuerda de los Juegos de Pekín?

Respuesta. Son recuerdos lejanos ya, recuerdos muy bonitos de emociones muy intensas. Participar en unos Juegos fue algo que me encontré por el camino, pues hasta abril de aquel año, 2008, ni siquiera sabía si podría participar en un deporte que prácticamente acababa de descubrir. Para mí, fue una emoción doble, participar y triunfar.

P. Pues usted antes había sido atleta, no ciclista…

R. Hasta entonces llevaba una vida deportiva dura, y el ciclismo no dejaba de ser un hobby, pero, sí, en poco tiempo alcancé algo impensable.

P. ¿Sigue siendo un hobby el ciclismo?

R. No, no. Por suerte es ya una profesión de la que puedo vivir y ahorrar gracias al plan ADO y a mis patrocinadores personales, y esto en el deporte femenino, y en España, no es fácil. No hay muchas que puedan decir lo mismo.

Leire Olaberria celebra entre lágrimas la medalla de bronce conseguida en ciclismo.
Leire Olaberria celebra entre lágrimas la medalla de bronce conseguida en ciclismo. AFP

P. ¿Se siente como una robinson, una última mohicana? Ya no queda nada de las históricas Somarriba o Ruano…

R. Me siento afortunada. Trabajo mucho, muy duro, con mucho sacrificio y sufrimiento, esa es la vida del deportista, y todas las que practican ciclismo se esfuerzan como yo, pero no todas tienen la suerte de alcanzar los primeros puestos. Y todo es una cadena, si no te clasificas, no ganas dinero, no entras en las becas, con lo que no puedes mejorar… Los tiempos de Joane Somarriba o Dori Ruano se acabaron. Ahora trabaja mucha gente por amor al arte y el nivel no es para clasificarse en muchas pruebas. Es duro, pero siempre quiero pensar que vendrán tiempos mejores.

P. Tampoco la reforma del programa olímpico, con la desaparición de la persecución, la puntuación, en la que usted fue medallista, y el Madison, parece ayudar a la pista española…

R. En efecto, el cambio no es nada bueno para España, solo nos quedan las pruebas de fondo por equipos y el ómnium…

P. Quizás al introducir el ómnium -una especie de exatlón, una combinación de tres pruebas cronometradas y tres tácticas: vuelta lanzada, 500 metros contrarreloj, scratch de 10 kilómetros, eliminación, puntuación de 20 kilómetros y persecución de tres- se haya buscado contentar a todos. Será además su prueba en Londres, ¿no?

R. Han eliminado las pruebas de fondo y potenciado las de velocidad buscando la espectacularidad, los mejores físicos, las pruebas más rápidas y sencillas, pero ni nos favorece como país ni se ha contentado a todo el mundo. El ómnium es muy difícil, pues consiste en ser explosiva y resistente a la vez, y es, sobre todo, muy duro psicológicamente, pues a lo largo de dos días hay que ser capaz de superar la crisis que entra si una prueba ha salido mal y llegar a la siguiente fuerte, hay que saber remontar los malos momentos. Es físicamente dura, pero es más castigo psicológico. Y solo hemos tenido dos años para asimilarlo, pero como todos los países. Esto es lo que hay y hay que mejorar. Es difícil y complejo, pero por eso tiene también más atractivo.

P. ¿De qué le valió el bronce de Pekín?

R. Ha valido, sobre todo, como reconocimiento público a mi trabajo y a mi solidez. Es el reconocimiento que se logra con cualquier medalla olímpica. Hasta entonces el ciclismo había sido algo muy personal, algo que solo compartía con un grupito de gente, y ahora estoy encantada de saber que habrá mucha gente pendiente de lo que haga.

P. ¿Sin la medalla habría seguido siendo ciclista?

R. Sin duda.

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