Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El dinero contra la tradición

El Manchester City, entregado a la causa de un jeque árabe, vende el nombre de su estadio por 170 millones de euros.

Un estadio es, en muchos casos, un símbolo para un club. Su seña de identidad. Un lugar donde los equipos de fútbol se sienten en casa, donde los aficionados se identifican con unos colores y donde los rivales llegan a sentir el llamado miedo escénico. Ocurre con el Santiago Bernabéu, con el Camp Nou, con Old Trafford, el Teatro de los Sueños del Manchester United o con el impresionante Anfield, feudo del Liverpool inglés. Nombres de presidentes, zonas sobre las que está edificado el estadio, leyendas futbolísticas de los clubes, etc... Todo eso valía para identificar el coliseo de un equipo. Pero esa tradición está cambiando. Ahora las aerolíneas se disputan los nombres de los estadios de los equipos de fútbol, que buscan sanear sus cuentas desesperadamente. Al más puro estilo NBA, donde todos los pabellones tienen nombre de grandes multinacionales.

El primero en caer en la trampa fue el Arsenal. En 2006, vendió el mítico Highbury y por el nuevo y remodelado Emirates Stadium. Un mastodonte que saneó sus arcas con 110 millones de euros llegados desde la aerolínea nacional de Dubai que da nombre al estadio, Fly Emirates. El Arsenal buscaba dinero para mudarse y Emirates pagó la factura del cambio de casa. Ahora le ha llegado el turno al Manchester City. Los citizens han vendido el nombre de su estadio, City of Manchester, por unos 170 millones de euros a repartir en 10 años al mejor postor: la aerolínea nacional de Abu Dabi, Etihad Airways, que ya compró el espacio reservado para el patrocinio en las camisetas. ¿El nuevo nombre? Etihad Stadium. En este caso puede que no cambie mucho la identidad del club, pues desde hace tres años, concretamente desde 2008, el City, antes conocido como el vecino pobre de Manchester, vive un idilio con los llamados petrodólares. Un grupo avalado por la familia real de los Emiratos Árabes Unidos, el Abu Dabi United Group, compró el club y no ha hecho más que desembolsar dinero para gloria de los aficionados del City, que no ven con malos ojos el cambio de nombre del estadio.

La tremenda crisis que azota el mundo del fútbol, está obligando a los clubes a firmar estos contratos multimillonarios, que le permitan lidiar con la dura reglamentación que prepara la UEFA. En la temporada 2013-2014, el máximo organismo europeo de fútbol no permitirá a los clubes endeudarse, es decir, nadie gastará más de lo que ingresa. Para evitar el colapso los clubes están vendiendo sus marcas. En Europa pasa, Schalke 04, Zenit de San Petersburgo o PSV Eindhoven son buenos ejemplos, y la Liga española no podía ser menos. El Mallorca se convirtió en el primer club con campo patrocinado. En 1999 se trasladó del Lluis Sitjar a Son Moix. En 2006 cambió el nombre del último por Ono Estadi por unos cuatro millones de euros, para poco después llegar al nombre actual el año pasado. El Iberostar Estadio, patrocinio que reporta al club bermellón poco más de un millón de euros durante tres temporadas. Después el Atlético de Madrid aceptó un cambio de estadio patrocinado por la Comunidad de Madrid, pero es el Málaga, en manos de un jeque árabe, el que parece el mejor colocado para inaugurar la lista de los nuevos bautismos árabes. Una tendencia que tiene fuerza. Incluso el Barça ha aceptado publicidad de una fundación de Qatar.