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Eto'o y la maldición del penalti camerunés

El delantero del Inter, como en 2006 y como Wome en 2005, falla un pena máxima que compromete el futuro de su selección

Camerún tiene una maldición con los penaltis que ni siquiera Samuel Eto'o, el delantero estrella e idolatrado, el máximo goleador en su historia (52 dianas) es capaz de reparar. 11 metros que parecen infinitos para los leones indomables, que definen su presencia en el reciente panorama mundial a través de la pena máxima, que se les resiste de mala manera. Ayer se firmó en Yaundé, capital camerunesa, un nuevo y fatídico episodio. Eto'o puso el balón sobre el punto de cal, miró al portero y falló en el disparo, cuando al partido le quedaba un suspiro, con dos ceros en el marcador ante Senegal. Una pifia que complica sobremanera la clasificación de Camerún -entrenada por el técnico Javier Clemente- para la Copa de África, toda vez la propia Senegal es líder con cinco puntos de ventaja cuando quedan seis por disputarse. Camerún, en cualquier caso y de ganar los dos partidos restantes, podría clasificarse como mejor segunda.

Todo empezó en 2005, cuando en el último partido clasificatorio para el Mundial de Alemania, Camerún dispuso de un penalti en los últimos minutos frente a Egipto. De meterlo, los leones serían mundialistas. Eto'o, sobre el césped, rehusó la responsabilidad de lanzarlo. Así que lo hizo el lateral izquierdo Wome. Balón al palo, balón fuera, y Camerún sin alcanzar la máxima cita del fútbol. La furia de los aficionados no se hizo esperar y quemaron la casa y los coches del futbolista en África. "Eto'o no tuvo atributos de tirarlo. Así que lo lancé yo", se defendió el entonces interista. La historia se reactivó en 2006, en los cuartos de final de la Copa de África, tras empatar frente a Costa de Marfil. En la tanda de penaltis, tras 23 lanzamientos, le llegó el turno a Eto'o por segunda vez. El delantero golpeó al cuero por abajo y lo envió a las nubes. Camerún eliminada por otro penalti. Se estiraba la maldición.

Todo pareció arreglarse en 2009, cuando el propio Eto'o selló el pase de Camerún para el Mundial de Sudáfrica, intrascendente es su carrera al no pasar la primera fase. Pero ayer, de nuevo, volvieron los fantasmas. Fue otro penalti, otro fallo, otro mazazo tremendo para una selección que tiene en el lanzamiento de penalti la mayor de sus penas.