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ACB | REAL MADRID 66 - B. BILBAO B. 71

El Bilbao asalta la Caja Mágica

El Madrid sale dormido, se recompone a tiempo y se decapita al final.- La serie queda empatada

Con el Madrid llegando al partido 20 minutos más tarde de su inicio y el Bizkaia Bilbao Basket dándolo por terminado 20 minutos antes de su final, fue finalmente el equipo vasco el que reivindicó su derecho a seguir soñando. Fue un partido ciertamente extraño por sus radicalidades. Los dos primeros cuartos, dominados con absoluta claridad por el BBB, recordaron ese Real Madrid ciclotímico que terminó desquiciando a Ettore Messina siendo una de las supuestas causas de su injustificable huida.

Durante veinte minutos el equipo madridista desesperó a su afición con una esas actuaciones de tan difícil explicación, donde jugadores y entrenador entran en una especie de narcolepsia física y emocional. Cierto que en una serie de playoff es el equipo perdedor el que tiene más responsabilidad en cambiar las cosas, pero el ganador no debe dormirse en la sugerente complacencia que da la primera victoria y también está obligado a intentar, como en una partida de ajedrez, prever los movimientos rivales. Nada de eso hizo el Madrid y a pesar de su encomiable reacción, terminó pagándolo.

R, MADRID, 66 - B. BILBAO B., 71

Real Madrid: Prigioni (6), Llull (20), Carlos Suárez (7), Reyes (5) y Tomic (10) -quinteto inicial- Fischer ( 4), Tucker (6), Sergio Rodríguez (1), Mirotic (5) y Begic (2).

Bilbao Bizkaia: Jackson (13), Blums (3), Mumbrú (13), Mavroeidis (6), Hervelle (8) -quinteto inicial- Banic (10), Vasileiadis (11), Vázquez (0), Warren (2) y Fisher (5).

Árbitros: Martín Bertrán, Perea y Cortés.

7.821 espectadores en la Caja Mágica de Madrid.

El BBB supo aprovechar la oportunidad que le brindó la empanada inicial de sus rivales. Con la lección muy bien aprendida, metieron una marcha más a todo lo que hacían, tanto cuando maniobran hacia delante como cuando reculaban hacia atrás. Todo lo contrario que el Real Madrid, desesperante en su trantran, ya fuese con Prigioni al mando como cuando aparecía un anodino Sergio Rodríguez. Comandados por una versión hiperdinámica de Jackson, la siempre inteligente tarea de Banic y sujeción de Tomic y Llull más efectiva que en el primer partido, el BBB fue consolidando una ventaja que pasó de lo plausible (14-19 final del primer cuarto) a lo ciertamente sorprendente (25-44 en el descanso).

Quince minutos de reflexión dan para mucho. Tanto para lo bueno como para lo malo. Al Madrid le sentaron de maravilla. Al BBB, como un tiro. A la vuelta del vestuario comenzó otra película con un intercambio de papeles radical. Apretó el Madrid los dientes en sus tareas defensivas, dejó de especular en sus transiciones y con un demoledor parcial de 17-2, devolvió la vida al partido. Mucha culpa tuvo el pivot Fisher, que se multiplicó en su labor de intimidación hasta terminar contagiando a sus compañeros.

Todos los males madridistas cambiaron de acera y al BBB le empezaron a temblar las piernas. Jackson volvía a parecerse a ese jugador con dificultades para darle a su equipo lo que le conviene y los aledaños de la canasta, auténtica mina de oro antes del descanso (hasta el minuto 6 del segundo cuarto lograron 20 puntos interiores por ninguno el Real Madrid) dejaron de ser productivos. Mumbrú acudió al rescate con fortuna desigual y el partido se encaminaba hacia su decisión cuando apareció Llull. Siete puntos consecutivos y un par de tiros libres de Tomic completaron la remontada (59-58, cinco minutos para el final).

El partido pintaba blanco, pero fue desaprovechado por el Real Madrid al encadenar cinco errores consecutivos, alguno de ellos impropio, cuando el viento soplaba más a su favor. El BBB volvió a tomar aire y una vez que Mirotic lo tuvo en su mano con un triple desde la esquina con 12 segundos por jugar (64-65) el partido terminó decidiéndose en un ir y venir a la línea de tiros libres. En desventaja y a la desesperada, el Madrid se vio obligado a buscar un adversario con muñeca temblorosa.

No la encontró porque no la hubo y demostrando una gran templanza final, los hombres de Katsikaris pudieron rematar una faena que les posibilita resolver la eliminatoria a favor de ambiente. Gran botín para un partido que, en el juego y en el marcador, resultó raro, raro, raro.

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