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Nauzet y Guerra, centro y remate

El extremo y el ariete del Valladolid aúpan al conjunto pucelano a los puestos de playoffs

El primer gol de la temporada del Valladolid llegó con un centro de Nauzet y un remate de Javi Guerra, ante el Villarreal B (3-0). El mismo guion del tanto que dio a los pucelanos la apurada victoria de la penúltima jornada ante el Xerez (2-1), que consolidó al equipo de Abel Resino en los puestos de playoffs, alcanzados hace dos semanas. Hasta ahora el delantero centro ha marcado 21 goles -el último ayer en el empate en Cartagena-, siete asistido por el extremo canario, que por su lado, con seis dianas, es el segundo máximo goleador del equipo.

"Te vas conociendo durante los entrenamientos y ahora ya sé dónde encontrarlo sin mirar", explica Nauzet, que está viviendo su segunda temporada en tierras castellanas tras una vida -y una carrera futbolística- en Las Palmas. "Es totalmente diferente la gente, el ambiente, pero te vas acostumbrando. Me fui de allí por la ilusión de jugar en Primera, y espero volver a hacerlo ya este año", relata el ala, que recaló en el club blanquivioleta el curso pasado. Nauzet fue uno de los más positivos; fue el segundo anotador del equipo con seis dianas por detrás de Diego Costa (ocho), ahora en el Atlético, y aportó tres asistencias -esta campaña ya suma nueve-, pero no pudo evitar el descenso. El regreso a la élite es posible, sobre todo si la sociedad con Javi Guerra sigue siendo tan provechosa.

El delantero malagueño tiene más minutos (2.920) que ningún otro en el Valladolid, y en toda la división de plata es el séptimo futbolista de campo que más ha jugado junto a Coke, del Rayo Vallecano. Por lo que se refiere a los goles, sin embargo, solo Soriano, del Barça B, con 24, y Gueijo (uno menos con el Granada) le preceden. "Me siento bien, sobre todo anímicamente. En el tono físico termino los partidos tocado, pero el entusiasmo me empuja hacia adelante", comenta Guerra, que no puede descansar por la ausencia de alternativas: Calle, que había empezado bien la temporada, se fue al Albacete para buscar la titularidad que no tenía garantizada en Pucela. Keita Otchico se marchó por el mismo motivo y Ferreira, el delantero uruguayo fichado en enero para reforzar la delantera, nunca llegó a debutar en el Zorrilla por problemas burocráticos y se volvió al campeonato boliviano, de donde procedía.

Al Valladolid no le queda otra que encomendarse a Javi. "Le vamos dosificando en los entrenamientos. Durante los partidos no se puede porque, menos el de Salamanca (0-5), nunca los marcadores se ponen tan holgados para darle respiro", admite Abel, con cuyo sistema de juego Guerra se mueve más arriba que con el anterior técnico, Antonio Gómez, destituido en noviembre. Su valor en el centro del ataque ya lo había demostrado el curso pasado, cuando resultó una pieza clave en el ascenso del Levante, con un final de temporada magnífico. "Esta es mi mejor temporada, pero la pasada fue decisiva para volver a encontrar la confianza. Luis García fue el entrenador más importante de mi carrera porque me devolvió la ilusión de jugar al fútbol", relata el delantero.

El técnico del Levante le restituyó la confianza tras dos temporadas, con el Granada 74 y el Alavés, que para Javi Guerra terminaron con un descenso. "El mío fue más un trabajo psicológico porque técnicamente es un jugador de Primera", explica el preparador. "Es rápido, con un buen remate de cabeza, tiene llegada, es completísimo. Conmigo mejoró en mantenerse constante durante los 90 minutos. Si hubiera podido, lo habría tenido conmigo. Es una paradoja, pero un equipo de Primera como el Levante no podía competir económicamente con el Valladolid", explica García.

Javi Guerra, que era propiedad del Mallorca, finalmente acabó en el Valladolid y tuvo que aplazar otra vez su presencia en Primera, que apenas saboreó con el Valencia, en cuyo filial jugó tres años. "Tenía a Di Vaio, Villa y Aimar delante, era muy difícil encontrar un hueco", recuerda. Este año ya han mostrado interés equipos de arriba, como el Getafe y el Málaga. Pero Javi Guerra, originario de Vélez-Málaga, no tiene nostalgia de su tierra: "Me gustaría subir y jugar a Primera con el Valladolid". Si la conexión sureña, con Nauzet, se mantiene, su sueño no va a ser peregrino.

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