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Cibeles rebosa de nuevo

El triunfo del Real Madrid atrae hasta la fuente a miles de aficionados eufóricos que aguardaron a sus héroes de madrugada

La fuente de Cibeles recuperó esta noche el magnetismo de las jornadas de gloria y atrajo a su alrededor a decenas de miles de aficionados eufóricos que se adentraron en la madrugada para celebrar la 18ª Copa del Rey del Real Madrid y agasajar a sus héroes recién llegados de Valencia.

Pasado el aguacero que barrió la capital y pasada la intensidad de un emocionante partido que se resolvió en la prórroga a las doce de la noche, la riada humana fue desembocando poco a poco en los alrededores de la fuente, convenientemente protegida y decorada con carteles alusivos a la conquista del título. El gentío rebosó enseguida la plaza con banderas, bufandas y equipación madridista para expandirse por la calle de Alcalá, Recoletos y el Paseo del Prado.

El Palacio de Cibeles, sede recién remozada del Ayuntamiento de Madrid, se sumó por primera vez a la celebración convertido en la gran pantalla de un juego de luces en el que predominaba un escudo flotante del Real Madrid.

En previsión de incidentes durante la celebración callejera, cientos de agentes se habían desplegado por la zona pero no se registraron altercados reseñables. Se trataba de celebrar el primer título en años de sequía, por lo que la noche se llenó fundamentalmente de cánticos y consignas.

Justo cuando el árbitro del encuentro dio el pitido que convertía al Real Madrid en vencedor, la plaza de Cibeles estaba prácticamente vacía. Tres decenas de aficionados que aguardaban el final del partido pegados a sus radios empezaron a corear "¡Campeones, campeones!". Ni lo desapacible de la noche ni el inicio del éxodo de la Semana Santa evitaron que miles y miles de aficionados se congregaran en las horas siguientes para esperar la llegada de los vencedores.

Ese portugués, qué guapo es", "Sí, sí, sí, la Copa ya está aquí", y otros similares, fueron los lemas más coreados a durante la celebración, que se prolongó hasta altas horas de la madrugada.

Primo, qué mala suerte, habéis perdido", fue una de las frases que más se repitieron a través de los móviles, que se convirtieron en la estrella de la noche. Los aficionados no paraban de hacerse fotos y vídeos para recordar el momento. Todos los accesos a la plaza estaban cerrados por agentes de la Unidad de Intervención Policial y los antidisturbios de la Policía Municipal, que controlaban a cada persona que quería acceder con bolsas o mochilas. Les obligaban a tirar todas las botellas y botes para impedir que fueran arrojados sobre la multitud. Poco a poco se fue llenando la plaza de personas provenientes de la Puerta de Alcalá, la Gran Vía y la Puerta del Sol. Algunos retaron al frío y acudieron con el torso desnudo, sin camiseta. También hubo oleadas de coches que hicieron sonar los cláxones exhibiendo desde las ventanillas banderas del Real Madrid y bufandas.

El himno por megafonía

A las 24.15, como si fuera un ritual, la megafonía instalada por el ayuntamiento hizo sonar el himno del Real Madrid. Los pocos aficionados que había en ese momento, no pararon de cantar la letra y de mover los brazos en señal de victoria. La diosa Cibeles ya estaba a esa hora con un doble vallado, para impedir el acceso de los seguidores, y con un fuerte dispositivo policial, formada por unos 300 agentes, que llevaban puestos los chalecos y los cascos colocados en la cintura.

Hubo gente que se quedó muy sorprendida con la celebración, como la suiza Vera Kotte, de 21 años, que lleva tres semanas en Madrid estudiando castellano. Le acompañaba su novio Sacha Miller. Ambos reconocieron que estaban muy cansados después de ver el partido, pero que no resistieron el flujo de gente que les llevó desde el bar de Argüelles en el que vieron el partido, hasta la plaza de Cibeles. "En Suiza, ante un equipo que hubiera ganado una Copa, todo el mundo estaría en la cama a estas horas, alrededor de la una de la madrugada. Aquí, sin embargo, la fiesta va a continuar hasta que la gente se levante en Suiza", explicó Sacha.

Durante todo el festejo, los aficionados no dejaron de entonar cánticos a favor del Madrid y en contra de su eterno rival y vencido rival. Los más ruidosos y alborotadores fueron unos cuantos ultrasur que estaban colocados entre el Banco de España y el cuartel general del Ejército, justo enfrente de la Cibeles. Completamente eufóricos, con las banderas anudadas en las muñecas y muchos de ellos con gran nerviosismo, no paraban de saltar y cantar alabanzas al Real Madrid. Tampoco faltaron los fuegos artificiales y las tracas en medio de la celebración.

Un chaval salió alrededor de la 1.30 de las carpas del Samur, con un vendaje en la parte trasera de la cabeza. Afirmó a este periódico que estaba "de puta madre", y aseguró que iba a seguir de fiesta. Jose, que claramente no es su nombre, no quiso explicar el origen de la brecha en la cabeza. Hasta el inicio de la fiesta fue el único atendido en el hospital de campaña del Samur. Este servicio sanitario montó un hospital de campaña junto al edificio de la Bolsa. El dispositivo estaba formado por 90 personas, entre voluntarios y profesionales de este servicio.

La fiesta estuvo amenizada por música pop y rock. Llamativas banderas españolas y, sobre todo, del Real Madrid, dieron aún mayor vistosidad a la muchedumbre. Allí estaba Raquel, que acudió a la celebración con sus tres hijos. "Hoy nos quedaremos todo el tiempo que haga falta porque un título así hay que celebrarlo".