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Barkero, la zurda del Numancia

El futbolista guipuzcoano, que fue campeón del Mundo sub-20 y luego no triunfó en la Real Sociedad, es el máximo goleador de su equipo con 14 tantos

El 24 de abril de 1999, José Javier Barkero (Aretxabaleta, Guipúzcoa; 1979) tocó el cielo. Corría el minuto cinco de la final del Mundial sub-20 y él, que por entonces era la perla de la cantera de la Real Sociedad, adelantaba a España frente a Japón. "Fue una falta al borde del área. Un compañero tocó la pelota y yo la colé por el medio de la portería", recuerda. A Barkero le faltaban tres días para cumplir los 20. España ganó el campeonato tras vencer 4-0 y el guipuzcoano, junto a Xavi, Marchena, Casillas, Aranzubía y tantos otros, intuía un buen futuro futbolístico. "Aquello fue inolvidable, el comienzo del camino", reconoce. Ahora, justo 12 años después, sigue triunfando, aunque sus éxitos son menos mediáticos que los de otros compañeros de aquella selección: es el máximo goleador del Numancia, con 14 goles, y uno de los pilares del equipo soriano desde su llegada, hace tres años.

Barkero, con una zurda de toque fino pero letal, capaz de inventar tiros y centros teledirigidos, parecía destinado a ser la referencia de la Real Sociedad. Pero todas sus virtudes y las expectativas que había generado no fueron suficientes para triunfar en la Real y, en 2006, con 27 años, tuvo que emigrar. Javier de Pedro, dueño absoluto de la banda izquierda, fue un obstáculo demasiado difícil de salvar. "Aprendí muchísimo de él porque había jugado hasta un Mundial", reconoce, al tiempo que evita echar la culpa a terceros. "El principal culpable fui yo, que cuando tuve la oportunidad no hice las cosas como debía. Siempre me quedaba con la sensación de que podía haber hecho algo más", revela. Tampoco convenció en las sucesivas cesiones al Eibar, al Toulouse y al Polideportivo Ejido. "Mis primeros años como profesional no fueron un camino de rosas", resume.

El Albacete, en Segunda División, se convirtió entonces en su oportunidad. Barkero abandonó la Real e inauguró una nueva. "El viaje a Albacete fue muy duro. Tuve que empezar de cero, lejos de mi gente y después de años en Primera", apunta. Kike Tortosa, capitán del conjunto manchego, recuerda a Barkero con cariño: "Es muy buen chico y tiene mucha calidad. Coincidió con Peña y tuvimos una banda izquierda impresionante. No se ha vuelto a repetir algo así en este equipo".

En su segunda temporada en el Albacete, se hinchó a marcar goles, aunque estuvieron cerca de descender. Sus 11 tantos en 40 partidos no pasaron desapercibidos y el Numancia, que acababa de ascender a Primera, lo fichó en 2008. En Soria consiguió la fama y el reconocimiento que no había logrado antes. En su regreso a Primera, metió 12 goles y se lució en los mejores escenarios posibles, el Camp Nou y el Bernabéu, donde consiguió dos tantos de una belleza extraordinaria. Demostró entonces una de sus mejores cualidades: el lanzamiento de falta. Ni Casillas ni Valdés pudieron parar sus Barkerazos, como se denomina a sus goles.

Este año, en Segunda, está batiendo todos sus registros. A pesar de no moverse muy cerca de la portería contraria, lleva ya 14 dianas y es, de largo, el máximo goleador del Numancia - el segundo es Cedric, con siete-. Esta temporada suele jugar por la derecha, "a pierna cambiada, como le gusta al míster", dice. El entrenador del equipo soriano, Juan Carlos Unzue, alaba su polivalencia. "Le he utilizado de falso delantero, de interior, por la derecha, por la izquierda... Mete muchos goles porque es más de llegar que de estar", explica.

Pero las bondades de Barkero no se limitan a su despliegue sobre el césped. "Es un líder por lo que hace más que por lo que dice, porque es muy introvertido", explica Unzue. Nagore, uno de sus compañeros, subraya la importancia del guipuzcoano. "Es uno de los hombres más importantes del Numancia. Aporta sabiduría, experiencia. Es imprescindible". Nagore destaca también su fantástica pierna izquierda, la que tantas veces ha puesto en pie a Los Pajaritos, la que ha dado tantos puntos al Numancia: "Tiene una zurda prodigiosa".