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El Arsenal ya no respeta al Barça

El conjunto de Wenger impone su fútbol vitalista y sin tregua y remonta ante el equipo de Guardiola un partido que los azulgrana dieron por cerrado antes de tiempo

El Barça se perdió en el Emirates de Londres . Los azulgrana se quedaron a mitad de camino, dieron por acabada la jornada antes de tiempo y poco a poco se les escapó un partido que tenían ganado con el dúo Villa-Messi. Aunque sus goles llegaron muy juntos y de forma tardía, el Arsenal interpretó muy bien el juego y firmó un remonte muy interesante con su fútbol dinámico y vitalista. No es fácil detener a los gunners, ni siquiera para el Barcelona, anoche finalmente despersonalizado, alejado del área después de un inicio muy bonito. Los muchachos de Wenger son cada vez mejores futbolistas, le han perdido definitivamente el respeto al Barcelona, ayer más administrativo, menos ambicioso o, al menos, más vulnerable y menos castigador.

ARSENAL 2 - BARCELONA 1

Arsenal: Szczesny; Eboué, Djourou, Koscielny, Clichy; Song (Arshavin, min.69), Wilshere; Walcott (Bendtner, min.77), Cesc Fàbregas, Nasri; y Van Persie.

Barcelona: Valdés; Dani Alves, Piqué, Abidal, Maxwell; Sergio Busquets, Xavi, Iniesta (Adriano, min.89); Pedro, Villa (Keita, min.68) y Messi.

Goles: 0-1, min.26: Villa. 1-1, min.79: Van Persie. 2-1, min.83: Arshavin.

Árbitro: Nicola Rizzoli, de Italia. Mostró cartulina amarilla a Song (min.7), Nasri (min.28), Iniesta (min.28), Piqué (min.58) y Van Persie (min.86).

Incidencias: partido de ida de los octavos de final de la Liga de Campeones disputado en el Emirates Stadium, de Londres, ante 60.000 espectadores, que llenaron el estadio. 3.000 aficionados del Barça acompañaron a su equipo.

A los azulgrana les cuesta cuadrar un partido. Juegan a ratos, a veces lo hacen de forma estupenda y hay momentos en que se van del encuentro. Ayer fueron mejores en el entretiempo y peores al comienzo y en la última media hora, les faltó continuidad y malicia, muy condescendientes en campo contrario, demasiado perdonavidas.

El Arsenal , por lo demás, ha dejado de ser el mejor perdedor, el equipo más agradecido, el enemigo ideal para el Barcelona. Anoche se batió como un campeón, obligó a los azulgrana a un esfuerzo físico y táctico extremo, no se rindió ni cuando peor pintaba la noche, siempre confiado en su jovialidad. La contienda tuvo un tono competitivo sensacional, hasta cierto punto dramático, y la continuidad fue tanta que el primer saque de esquina no se botó hasta pasada la hora. Aunque los goles se marcaron en excelentes transiciones, perdió el Barcelona un partido que se jugó al ataque, lo nunca visto.

Arriesgó el Arsenal con la alineación de Nasri, un exquisito futbolista recién salido de una lesión muscular, y respondió el Barça con su formación titular, señal inequívoca de la importancia que los dos equipos le daban a un partido que a menudo se presenta como un asunto familiar. Hay multitud de detalles que refuerzan la relación sentimental de ambas instituciones: los lazos de Cesc con el Camp Nou, la relación Barcelona-Londres o la querencia que unos y otros tienen por el balón. El guion de la contienda asegura que si pierdes la pelota de vista solo la encontrarás en tu propia portería.

Al Barcelona le llevó un cuarto de hora dar con el cuero y si no tomó un gol fue porque Valdés le sacó un remate terminal a Van Persie después de una asistencia preciosa de Cesc, imperial como capitán de los gunners. Muy bien agrupado en la divisoria, el Arsenal no dejó recibir a Xavi e Iniesta y obligó a los azulgrana a jugar por fuera, con Alves y Maxwell, muy imprecisos. Las pérdidas de balón de los laterales fueron atacadas por la segunda línea inglesa, sobre todo por Walcott, que ridiculizó a Maxwell, fallón incluso en sus reiterados pases atrás para Abidal.

Al rescate del Barça acudió Villa, desequilibrante frente a los centrales del Arsenal, rígidos y vulnerables. El Guaje se asoció con Messi y en una combinación sembraron el pánico en el Emirates. Aunque la Pulga falló sorprendentemente en la definición después de vencer al portero, a veces no hace falta que una jugada acabe en gol para cambiar el signo de un partido. Los pases interiores de Villa y los desmarques de Messi torturaron al Arsenal. Los dos mejores futbolistas del partido quedaron enfrentados a los dos peores, Koscielny y Djourou.

Los azulgrana aprovecharon su doble superioridad con una asistencia de Messi a Villa mientras que los gunners no consiguieron sacar ventaja del poderío de Walcott sobre el tímido Maxwell. Los azulgrana tuvieron el partido franco durante un buen rato con su juego por dentro. Les faltó puntería para terminarlo antes del descanso, después que el árbitro anulara una jugada de penalti y gol a Pedro, error que en cualquier caso disculpa la falta de pegada barcelonista.

El descanso revitalizó al Arsenal, que impuso su dinamismo y energía colectiva, y también la clarividencia de Wilshere y Cesc, para empujar al Barcelona hacia el área de Valdés. La colocación y jerarquía de Piqué y Abidal, así como el sentido del juego de Busquets, mantuvieron de pie a los azulgrana hasta el último cuarto de hora. No entraban en juego Xavi e Iniesta y tampoco había manera de que los delanteros pudieran presionar a la zaga del Arsenal. Los ingleses no concedieron un respiro, obligaron al rival a un esfuerzo tremendo y el juego tuvo una intensidad extrema.

La ambición inglesa quedó expresada en los cambios de Wenger, siempre un paso por delante, mientras Guardiola recurría a Keita por Villa. A pesar de que Messi volvió a marrar un tiro aparentemente fácil, Van Persie firmó el empate con un duro zurdazo que se coló por el palo del portero, quien seguramente esperaba el centro. El tanto animó a los gunners y Arshavin firmo poco después el remonte en una contra vertiginosa. No llegó el Barcelona al área rival y a cambio el Arsenal no paró hasta batir a Valdés.

El Barcelona continúa sin saber ganar en campo contario y Messi sin meter un gol en Inglaterra . El Arsenal, definitivamente, ya no respeta al Barça. La racha victoriosa ha dado paso a un empate y una derrota, toda una sorpresa en un equipo fiable y que a ratos juega muy bien al fútbol y en otros deja jugar muy bien al fútbol.

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