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Entrevista:

"Me entreno escondido como un delincuente"

Toni Bou (Piera, Barcelona; 17 de octubre de 1986) se levanta cada mañana sobre las ocho, desayuna, se reúne con su equipo de confianza, carga su Montesa en una furgoneta y se va a entrenarse por alguna zona montañosa de Cataluña decidida la noche antes. Aunque parezca mentira, el gran dominador del trial mundial de los últimos cuatro años (ha ganado todos los títulos bajo techo y al aire libre) tampoco se libra de los problemas que sufren en España los amantes de la moto de campo. En más de una ocasión, Bou, al igual que la mayoría de sus rivales, ha tenido que salir a toda pastilla de una zona en la que ensayaba para librarse de una multa de los agentes forestales.

Pregunta. ¿A qué se debe la gran superioridad que ha demostrado desde 2007?

Respuesta. Es muy complicado enlazarlo todo, y por eso me he centrado un poco más en ganar los dos Mundiales, el de al aire libre y el de pista cubierta, que son los títulos más importantes. En los demás campeonatos siempre intentas hacerlo lo mejor posible, pero no siempre puedes ganar. La moto es muy competitiva y físicamente estoy en un muy buen momento.

P. ¿Qué le motiva cada mañana cuando se levanta y coge la furgoneta y va entrenarse?

R. Lógicamente, una vez has conseguido varios títulos, no es lo mismo que cuando luchas por conseguir el primero. Pero soy muy competitivo y me encanta mi trabajo. La presión es lo que más se nota. Ahora, para alguien que está en mi situación, cualquier cosa que no sea ganar es un mal resultado, y eso me obliga a ser muy fuerte de cabeza. Me he convertido en la referencia del trial, y los rivales me aprietan mucho porque quieren ganarme. Nunca tengo un momento de tranquilidad porque siempre estoy en el punto de mira.

P. ¿Recurre a algún tipo de ayuda psicológica?

R. No lo he probado, así que no sé si me funcionaría o no. Pero de momento me va bien así, y cuando las cosas salen es mejor no tocar nada. En cualquier caso, creo que es una parcela [la psicológica] que tengo bastante controlada.

P. ¿Fue un acierto ser el primero en competir con una moto de cuatro tiempos?

R. Está claro que sí. Desde que corro con la moto de cuatro tiempos he ganado todos los Mundiales posibles, que es lo más importante. Montesa me fichó en enero de 2007 y ese año ya fui campeón al aire libre y bajo techo.

P. ¿Qué diferencias básicas hay en el trial entre una moto con un motor de dos tiempos y otra que incorpore uno de cuatro?

R. La potencia en bajos \[a pocas revoluciones\] de la moto de cuatro tiempos es impresionante, tiene mucho más par y una respuesta más brusca, mientras que la de dos tiempos es mucho más fina, sube más de revoluciones. Además, la de cuatro tiempos tiene mucho más freno motor.

P. ¿Cuánto tiempo le llevó adaptarse a sus características?

R. Me adapté muy rápido porque siempre he conducido con muy poco gas, y eso me ayudó mucho. Mi forma de conducir fue una ventaja respecto a los demás, sin ninguna duda.

P. Hace un par de años, las demás marcas comenzaron a desarrollar sus motos de cuatro tiempos pero la cosa se estancó y volvieron atrás. ¿No va eso en contra de la evolución natural que está siguiendo el motociclismo?

R. Menos Montesa, todas las demás marcas que compiten \[Gas Gas, Sherco, etc.\] lo hacen con motos de dos tiempos. Durante tiempo trabajaron para hacer el cambio, pero las cosas no les acabaron de salir bien y decidieron recular y volver a las de dos tiempos. Todo está encaminado a que las motos acaben siendo de cuatro tiempos, pero, al fin y al cabo, la historia se limita a que pasen la homologación Euro 3 y, por lo que se ve, la han pasado.

P. ¿El rendimiento es el mismo?

R. El potencial es bastante parecido, pero una es mejor para unas cosas y la otra, para otras. Las de dos tiempos van mejor en zonas que patinan, obstáculos en los que necesitas tacto. Son motos que las tienes en el puño \[el acelerador\], y eso marca un poco la diferencia respecto a las de cuatro tiempos.

P. ¿Cómo ha cambiado su moto en relación a la primera cuatro tiempos que pilotó?

R. Ahora es más pequeña y cada vez reacciona de forma más parecida a una de dos tiempos. Es más dulce, sube más de vueltas y se estira más. Además, en cuestiones de electrónica también ha mejorado mucho.

P. ¿Se conduce distinto la una de la otra?

R. Yo no tengo que dar tanto gas como los demás y mi moto es un poco más lenta, pero eso es básicamente todo.

P. ¿El trial es más de maña o de fuerza?

R. Es más de maña, aunque la fuerza también juega un papel importante.

P. ¿Cómo ha influido en su carrera su paso por el trialsín \[fue campeón del mundo alevín en 1998\]?

R. Ha influido mucho. Yo casi no doy gas, y eso es consecuencia de mis años con la bicicleta. Conduzco mucho con el cuerpo y eso significa que aplico gran parte de la técnica que me dio la bici.

P. Pero la mayoría de sus rivales también se entrenarán con la bicicleta.

R. Sí, es bastante habitual. Pero la principal diferencia a mi favor es que ellos dejaron la bici a los diez u once años y yo no lo hice hasta que cumplí los 14. Cuando eres pequeño, el trialsín lo haces de forma distinta porque no tienes tanta fuerza. Pero yo alargué un poco más y subí mi nivel. Una de las cosas que me ayudó a marcar la diferencia fue la preparación física en esos cuatro años. En su momento tuvimos muchas dudas acerca de si aguantar un poco más con la bici o pasar directamente a la moto. El objetivo era acabar en la moto y al final lo hicimos combinando las dos disciplinas hasta los 14 años. Eso significa que, a esa edad, no iba bien ni en bici ni en moto, pero ahora me beneficio de aquella decisión.

P. ¿Cómo plantea semanalmente su plan de entrenamientos?

R. Ahora, en invierno, a las 11 de la mañana comienzo a entrenarme con la moto porque antes hace mucho frío. A las tres paro, y voy a comer, y por la tarde trabajo con un preparador físico. Con él hago ejercicios distintos, sobre todo relacionados con el equilibrio, y trato de hacer trabajar los músculos que por la mañana no he forzado.

P. ¿Le resulta fácil salir a entrenarse con las restricciones que actualmente hay para acceder con la moto a la montaña?

R. El problema es para el aficionado. Los que somos profesionales de esto preferiríamos que las multas nos las pusieran a nosotros, que somos los que vivimos de esto y podemos pagar. Últimamente no nos molestan demasiado porque nos escondemos, parece que seamos delincuentes. Pero los que lo tienen peor son los moteros que cogen la moto el fin de semana y tienen que hacer frente a 3.000 euros de multa. Con la crisis, hay muchos que se ven obligados a vender la moto. Para las marcas es desastroso, y para el motociclismo en general, también.

P. Luego, cuando ganan un título, sí parecen tener más apoyo de los políticos.

R. Eso es penoso. Si fuera por nosotros, muchas veces ni iríamos a esas recepciones. Durante la semana no haces más que escaparte, y luego, cuando ganas algo, todos vienen a abrazarte. Es muy triste y muy difícil de arreglar. Nosotros buscamos una ley que regule el acceso a la montaña, lógicamente, pero que no lo prohíba.

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