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DEPORTIVO 1 - OSASUNA 0

El Depor es de 'Champions'

Liderados por Juan Rodríguez, los de Lotina se aúpan a la cuarta plaza

Los continuos tropiezos del Sevilla han abierto el abanico de equipos que optan a la cuarta plaza. Uno de ellos es el Deportivo, que con la derrota del Mallorca en el Bernabéu se aúpa a puesto de Liga de Campeones . Cualquier calificativo que glose el trabajo de técnicos y jugadores deportivistas se queda corto. Sin refuerzos, con casi todos los delanteros de baja e incluso con atrasos y racionamientos en los cobros, siguen cumpliendo con su parte y rinden incluso por encima de lo que cabría exigirles.

Ante ese panorama tampoco es cuestión demandar brillantez y excelencia. Riazor así lo entiende, pero también exige un mínimo. Por eso Adrián está bajo la lupa. Le piden más brío y ayer fuera por el murmullo con el que la grada le seguía, fuera por el frío, bregó más de lo acostumbrado. Pero todavía no domina los tiempos. Es un futbolista en formación. Para colmo, ya que es el único delantero, también le piden remate y, ya puestos, gol. Y ahí se pasó todo el partido, en misa y repicando, sin más apoyo para combinar que el de Guardado, al que no se le puede reprochar falta de combatividad. Una conexión entre ambos significó la única llegada del Deportivo en toda la primera parte. No hizo más Osasuna, que buscó su suerte en faltas laterales en las que casi siempre un rematador suyo consiguió tocar la pelota, pero era una cuestión física más que de talento porque fueron incapaces de dirigir un remate entre los tres palos. Con tan magro despliegue el partido se tornó en un gélido suplicio, con fragor y batalla, pero sin fútbol.

Derpotivo 1 - Osasuna 0

Deportivo: Aranzubia; Manuel Pablo, Colotto, Lopo, Filipe Luis; Antonio Tomás, Sergio (Iván Pérez, min.65); Juan Rodríguez, Pablo Alvarez (Valerón, min.60), Guardado (Juan Domínguez, min.74); y Adrián.

Osasuna: Ricardo; Azpilicueta, Miguel Flaño, Josetxo, Monreal; Juanfran (Rúper, min.69), Nekounam, Puñal, Camuñas; Aranda (Galán, min.62) y Pandiani (Masoud, min.62).

Goles: 1-0, m.49: Juan Rodríguez.

Arbitro: Rubinos Pérez (Colegio Madrileño). Expulsó al centrocampista de Osasuna Nekounam (min.66) con roja directa por una dura entrada a Guardado. Además, mostró amarilla a Juan Rodríguez (min.54), Lopo (min.79) y Colotto (min.94), por parte del Deportivo.

Incidencias: Encuentro correspondiente a la decimoséptima jornada del campeonato nacional de Liga, disputado en el estadio de Riazor ante unos 12.000 espectadores. Antes del partido, el consejo de administración del Deportivo, a través de megafonía, expresó su pesar por el fallecimiento del ex jugador del club Enrique Ponte Veira, nacido en 1925 y que, además de defender la elástica blanquiazul, militó en el Racing de Ferrol y la Cultural Leonesa entre la década de los cuarenta y la de los sesenta. A los 77 minutos, dos espontáneos saltaron al terreno de juego de Riazor y fueron detenidos por la Seguridad del estadio.

Faltaba categoría. Lotina volvió a renunciar de inicio a Valerón en favor de Pablo Álvarez, que tenía la misión de jugar tras Adrián y hacer de pegamento con la medular, pero que dejó claro que se trata de un futbolista de banda. El experimento fue un fracaso porque Álvarez no es un pasador y ayer tampoco encontró espacios para percutir. En el descanso tenía un problema el Deportivo porque Osasuna daba por buena la igualdad a la espera de mejores noticias a balón parado. Lotina se apercibió y mientras corregía en el vestuario mandó a Valerón a calentar.

Pero la solución llegó antes de que activara el plan. La solución la encontró Juan Rodríguez, un tipo que sí tiene la capacidad de estar ante los santos y en el campanario, un multiusos que ahora parte desde la banda derecha, pero que lo mismo juega de stopper, que de mediocentro ofensivo, de central o tras el delantero. Una joya para cualquier entrenador que busque sudor, oficio e implicación. Cuando llegó de Málaga, buena parte del deportivismo, catadora de buen jamón, puso en duda su capacidad técnica. Pues ayer definió como los grandes. Filipe le puso el balón en el pecho dentro del área, pero de espaldas a la portería y con un defensor encima, lo bajó y remató a la media vuelta, abajo. Luego provocó un penalti, que Rubinos no pitó y al final pudo marcar de nuevo con un cabezazo en el primer palo.

Para entonces, Osasuna ya estaba con diez por expulsión de Nekounam y sintió lo que es querer y no poder. Antes se había dejado llevar y así lo trataba de digerir Camacho, muy enfadado tras el partido. "Si no tienes hambre es difícil tirar a gol, pero ya no sé como transmitírselo a mis jugadores", sentenció.

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