VUELTA CICLISTA ESPAÑA

Veloso y Valverde se suben por las paredes

El gallego gana en el muro del Xorret del Catí y el murciano quita el liderato a Evans

Xorret del Catí - 07 Sep 2009 - 17:55 CEST

Había que subirse por las paredes casi literalmente. Que se lo pregunten al campeón estonio Taaramae cuando se enfrentó a las rampas del Xorret del Catí con una cómoda ventaja que presagiaba las mejores galas y el fin del dominio español en esta cumbre. El chico, seguramente, visto su origen, no conocía el puerto y metió un desarrollo brutal que lo dejó seco en la carretera. Era el ganador virtual hasta que se lo tragó la pista, como esos aparentes oasis sobre el asfalto cuando el sol aprieta que desaparecen en cuanto te asomas a su orilla. Así desapareció Taaramae, como un reloj parado, retorcido sobre la bicicleta, con la mandíbula en el manillar y el maillot abierto al viento.

El oasis no confundió a César Veloso , el ciclista del Xacobeo, que creció admirando a Miguel Indurain, y que siempre soñó "con ayudar a otro", aunque hay veces en que se puede dar otros caprichos. Veloso sí supo subirse por la pared -"sin cebarme abajo, regulando", explicó luego- para, cuando parecía derrotado por el retorcimiento de Taaramae y la marcheta impuesta por el Caisse d'Épargne, surgir de entre las curvas y devorar al estonio hasta plantarse en la meta. Antes tuvo que soltar al italiano Marzano. Mala suerte la del principal doméstico de Cunego. Parecía luchar por el farolillo rojo en Holanda y para una vez que queda segundo ni siquiera aparece en la tele.

Y así casi desaparece Samuel Sánchez, demasiado abatido por las circunstancias (despistes, pinchazos, averías, caídas), que se dejó en la meta casi un minuto respecto a Valverde, el gran triunfador de la jornada, el líder que vestirá de amarillo oro (el color de la genista, esa que canta Serrat en Mediterráneo, propia de esta cumbre) a la llegada hoy a su tierra natal (Murcia). Valverde dio la primera estocada y se llevó por delante a Samuel, aquejado de la espalda y las costillas, dos partes del cuerpo exigidas al límite en las pequeñas y cortas paredes del Xorret. Valverde, Basso, Evans, Gesink (estos dos últimos tuvieron una trifulca dialéctica tras el sprint entre ambos) dieron un paso al frente; Samuel y Mosquera, uno atrás. Pequeñitos ambos, pero atrás, de esos que afectan más a la psicología que al cuerpo.

Porque Valverde consiguió el maillot oro, según dijo, obligado por las circunstancias. "No habíamos tenido que trabajar en la etapa y cuando en la última subida tiró Kyryenka y vimos que algunos favoritos pasaban dificultades, pues decidimos seguir. Ya en meta, pues había que esprintar. Y bueno, pues he cogido unos segundillos" [ocho segundos de bonificación como tercero de etapa]. Y eso, pues líder. "Algo que es mejor conseguir que soñar. Llevarlo a mi casa es mucho más", dijo Valverde.

El reseteo de la clasificación aún no ha culminado, pero el pañuelo de favoritos se va envolviendo. Samuel estuvo a punto de quedarse fuera del envoltorio. Lo mismo que Mosquera, y Valverde aprovechó para reclamar los galones que le otorga la carrera. Basso, Gesink y Evans se antojan sus rivales, aunque el holandés del Rabobank no parece superior en la montaña y es bastante inferior al murciano contra el reloj. Valverde dio un golpe de autoridad. Su equipo no necesitó trabajar, ahorró energía, que dice el patrocinio del maillot de líder, y en un par de estirones del estajanovista Kyryenka puso la carrera donde quería. Él también enseñó el tubular a sus rivales entrando un segundo antes, que en realidad eran nueve por la bonificación, una palabra que se va a repetir en esta Vuelta, quién sabe si hasta el final.

Ya está donde se le esperaba, sin ser especialmente exigido tras dos etapas de montaña, más accidentadas orográficamente que duras, aunque se les exigiera a los corredores que se subieran por las paredes. Unos lo hicieron mejor que otros. Unos pensaron que era más corta de lo que fue (Mosquera), otros no la olvidarán en su vida (Taaramae), a algunos les pareció un Angliru de bolsillo, a otros quizás se les hizo corta. Lo cierto es que certificó el espectáculo. Fue quizás el primer trailer de la batalla que llegará cuando los favoritos quieran, si superan la analítica de las bonificaciones. No será en breve.

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