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FÚTBOL | SPORTING 2 - ATLÉTICO 5

El Atlético saca el rodillo

Exhibición atacante de los de Aguirre ante un Sporting de buen fútbol y nefasta defensa

El poder atacante del Atlético es tan ilimitado que conviene no tentar a sus delanteros. Eso hizo el Sporting, provocar a Forlán, Agüero y compañía, en lo que fue toda una lección de lo que no debe hacer una defensa. Se metió en un lío el Sporting y su buen juego resultó anecdótico. Porque fallar ante este Atlético es un suicidio. Los de Aguirre sacaron el rodillo y coronaron una actuación sublime en ataque, otra más, gol a gol, cuatro el domingo, cinco ayer, y mañana más.

El partido, que fue una locura, arrancó a todo trapo, con el Sporting convertido en un vendaval. Encontró el equipo asturiano una autopista en el carril derecho, el que defendía Pernía, convertido durante un buen trecho en el hermano gemelo de aquél que deslumbró en el Getafe, y bien que lo aprovechó. Tras un contragolpe vertiginoso se encontró con un córner. Y cuando Pedro lo mandó al área, ocurrió lo impensable. No se debía fiar Ujfalusi de Heitinga, así que se fue tras él, a cubrir al mismo delantero (Diego Castro). En la gloria se quedó Bilic, tan solo él, para resolver la acción con un cabezazo que se fue dentro. Pero sabido es que al ataque del Atlético le basta con media ocasión para hacer un gol. Y un gol hizo en la siguiente jugada. Simão mandó el balón de lado a lado, al vértice del área grande, donde Maxi lo devolvió de cabeza al punto de penalti. No llegó Seitaridis, pero su amago despistó a los defensores, no así a Agüero, que esperó a que el balón se elevara tras botar y lo cazó arriba con una preciosa chilena.

Sporting 2 - Atlético de Madrid 5

Sporting: Cuellar, Sastre, Gerard (Barral m 58), Iván Hernández, Canella, Matabuena, Camacho, Pedro (Luis Morán m 71), Carmelo (Kike Mateo m 82), Diego Castro y Bilic

Leo Franco; Seitaridis, Heitinga, Ujfalusi, Pernía; Assunçao, Maniche (Raúl García m 67), Maxi, Simao; Forlán (Ever m 83) y Kun Agüero (Sinama m 77)

Goles: 1-0 Bilic (m 3), 1-1 Agüero (m 5), 1-2 Agüero (m 40), 1-3 Forlán (m 55), 2-3 Barral (m 61), 2-4 Maxi Rodríguez (m 72), 2-5 (Forlán (m 81)

Árbitro: Turienzo Álvarez. Mostró tarjetas amarillas a Matabuena (m 40), Simao (m 43), Seitaridis (m 52), Assunçao (m 57), Iván Hernández (m 62), Ujfalusi (m 73).

Incidencias: Alrededor de 23.000 espectadores con presencia de cerca de un millar de seguidores del Atlético de Madrid.

Pero el empate no menguó el ánimo del Sporting, que siguió asomándose al área rival. Suyo era el partido, porque el Atlético le tenía ojeriza al balón. Sobre todo su centro del campo, donde lo perdía sí o sí. El pase más decente que dio Maniche tuvo como destinatario a Preciado, a la sazón entrenador rival. Acumularon Bilic y compañía un puñado de ocasiones, pero no supieron noquear a su rival. Y de repente, el Sporting se encontró al enemigo en casa. En su portería, concretamente. Lanzó un chutazo Forlán y Cuéllar fue incapaz de sujetar la pelota. A un metro la dejó, botando, tan atrayente para el Kun, que allí llegó para hacer el segundo. No merecía tamaño premio el Atlético, al que mantenía entero su pegada.

Nada cambió tras el descanso. Era el Sporting quien manejaba los acontecimientos y el Atlético el que manejaba los goles. Los de Preciado se vieron morir cuando a Iván le dio por juguetear con el balón en su propio terreno, corriendo hacia atrás, hacia su portería, sin reparar en la sombra de Forlán, un depredador en casos así. Se trastabilló el defensa y el uruguayo se hizo con la pelota, encaró al portero y le batió con esa facilidad que da ser un extraordinario futbolista.

No le quedó otra a Preciado que arriesgar, sentando a un defensa y apostando por Barral. Y el chico respondió a lo grande, enchufando la primera que tuvo. Cazó el balón al borde del área grande y soltó un zapatazo mortal. El Sporting, a quien avalaba su fútbol, que no su defensa, soñó con la remontada. Lo hizo durante un suspiro. Forlán y Agüero desperdiciaron mano a mano una ocasión, pero Maxi acertó con la siguiente, tras recibir el envío del Kun, que había roto el fuera de juego. La defensa del Sporting parecía acudir al matadero en cada llegada de su rival. Y al matadero volvió a acudir cuando intentó de nuevo adelantar líneas para que sus rivales cayeran en la trampa. Otro lo hubiera hecho, no Forlán, que aguantó en línea con el defensa la llegada del pase y marcó por bajo ante la salida del vendido Cuéllar. Era el séptimo gol de Forlán en los últimos cuatro partidos, una racha que ha disparado la autoestima de su equipo, un Atlético que llevaba dos meses y medio sin ganar fuera y que ayer espantó sus fantasmas a lo bestia, como suele hacerlo todo este equipo.

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