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FÚTBOL | MÉXICO

La sombra del crimen organizado planea también sobre el fútbol mexicano

El narcotráfico salpica a los clubes de fútbol

Ni siquiera el fútbol parece librarse de los tentáculos del crimen organizado en México, después de la detención en la capital del país de siete integrantes de un equipo de tercera división con sede en Michoacán, uno de los estados más afectados por la violencia del narcotráfico. Todavía no han trascendido los motivos concretos por los que fueron detenidos el miércoles los siete miembros del conjunto Mapaches de Nueva Italia.

Sin embargo, el hecho de que los agentes que los detuvieron formen parte del principal cuerpo de lucha contra las mafias criminales ha hecho saltar las alarmas. La operación, rodeada hasta ahora de secretismo, fue ejecutada por miembros de la Subprocuraduría contra la Delincuencia Organizada (Siedo, vicefiscalía), acompañados de un agente del Ministerio Público. Fuentes de la Procuraduría (Fiscalía) General de la República (PGR) anticiparon el miércoles a Efe la información y hoy precisaron el número de detenidos, pero no aclararon si son jugadores, técnicos o directivos. Simplemente revelaron que las siete personas "están prestando declaración" en la Siedo y se excusaron de ofrecer más detalles. Esa entidad se encarga de investigar casos de narcotráfico, terrorismo y delincuencia organizada, entre otros delitos.

Los Mapaches de Nueva Italia perdieron anoche 4-0 contra el América Coapa, uno de los equipos filiales del América de la Primera División mexicana. El partido se disputó en las instalaciones donde todas las mañanas entrena el primer equipo del América, uno de los conjuntos más laureados del fútbol mexicano y continental, que el semestre pasado disputó la Copa Libertadores y en 2007 la Copa Sudamericana. "Cualquier comentario al respecto es competencia exclusiva de las autoridades correspondientes", dijeron fuentes de ese equipo. El partido correspondía a la Segunda División Profesional mexicana, equivalente a la tercera división de otros países y uno de los semilleros del fútbol nacional.

Fuentes de la Segunda División Profesional explicaron que la aprehensión de los siete integrantes del equipo se produjo al concluir el partido, cuando el autobús de los Mapaches salía de las instalaciones del América. Los de Nueva Italia actúan este año en esa categoría después de comprar la ficha de los Mastines de Comonfor , del estado central de Querétaro. El equipo es dirigido por Homero Pasalla, ex portero de Toros Neza y Celaya, y el dueño del conjunto es Fidel Ortega Vargas, agregaron las fuentes.

La localidad de Nueva Italia, la sede del equipo, se encuentra en Michoacán, estado que se hizo tristemente famoso hace dos años por la aparición de una veintena de cadáveres decapitados, en un hecho atribuido por las autoridades a los sicarios del narcotráfico. Precisamente en 2006, Michoacán acumuló más de 600 asesinatos vinculados con las mafias criminales de los 2.000 registrados en todo el país. Aunque el número de víctimas en la zona ha remitido ligeramente, la violencia parecer haberse agudizado por el enfrentamiento entre bandas de narcotraficantes.

Morelia, la capital de Michoacán, fue escenario el pasado 15 de septiembre de un atentado con granadas del crimen organizado durante la celebración pública del Día de la Independencia de México. El hecho se saldó con ocho muertos y un centenar de heridos. La sospecha de que el dinero del narcotráfico se instale en el fútbol nacional ha llevado a la Federación Mexicana de ese deporte, que todavía no se ha pronunciado sobre este último caso, a tomar diversas acciones en los últimos años destinadas a cotejar la identidad de los inversores y el origen de los recursos.

La Federación exige una fianza de cinco millones de dólares a los equipos de la Primera División, pero también que los dueños y los inversionistas tengan trayectorias reconocidas. Cuando han surgido las sospechas, la Federación ha decidido cerrar las puertas de los clubes, como ocurrió en 2005 con el equipo Gallos Blancos, de Querétaro, forzado a dejar la categoría y cuyo propietario, Jorge Vázquez Mellado, fue declarado persona non grata, aunque las autoridades nunca le investigaron. La Liga mexicana también impidió la presencia en la Primera División del empresario argentino-mexicano Carlos Ahumada, cuando éste compró los equipos Santos Laguna y León, que perdió tras verse involucrado en un escándalo de desvío de recursos en la capital mexicana.

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