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AUTOMOVILISMO | FÓRMULA UNO

Japón, primer asalto al Mundial de Fórmula Uno

Los siete puntos de Hamilton sobre Massa aseguran espectáculo hasta el final de la carrera en el circuito de Monte Fuji

Todavía queda Mundial. Aunque Felipe Massa no puntúe este fin de semana en el circuito japonés de Fuji y Lewis Hamilton se anote un diez en su casillero, la aritmética no coronará al piloto de McLaren hasta que la Fórmula Uno llegue, como mínimo, a China. Japón será probablemente quien defina al nuevo ganador del título, una vez descartadas las opciones de Kimi Raikkonen de revalidar el campeonato, pero todavía hay tiempo para voltear la clasificación. El año pasado, Hamilton conquistó el Gran Premio de Japón justo antes de procurarse el 'hara-kiri' que le dejaría sin Mundial pese a la ventaja de 12 puntos. Esta temporada, con una renta de siete sobre Massa, las opciones están más abiertas. Hay sitio para una nueva pesadilla.

En las tres citas que restan para el final, a Ferrari sólo le vale la victoria. El fallo humano que arruinó la carrera de Massa en Singapur ha comprometido seriamente las opciones de la Scudería, que ha impuesto una consigna de tranquilidad a pilotos y mecánicos para poder luchar con garantías hasta Brasil. Para empezar, el semáforo electrónico que indica la salida del pit-stop ya ha sido sustituido por la tradicional 'piruleta' con el fin de evitar errores como los de hace dos semanas. Pero no será suficiente. Felipe Massa tendrá que emplearse a fondo ante un Lewis Hamilton resabido, menos inconsciente y más calculador, que correrá sólo por los puntos si es necesario, aunque sea a regañadientes, si eso le basta para encarrilar y posponer su primer Mundial hasta dentro de una semana en Shanghai.

"Siete puntos de diferencia pueden ser muchos o puede no ser nada. En Singapur pasé de uno a siete de repente, así que con la misma facilidad podría volver a tener uno", opina Massa, que contará con la ayuda de su compañero de equipo, Kimi Raikkonen, para aumentar sus posibilidades de podio. El finlandés sobrevive sólo matemáticamente, aunque la realidad le haya quebrado sus ambiciones de revalidar el título, y ahora tiene por delante la tarea de ser uno más en el equipo para encumbrar al suramericano y que Hamilton no alcance su sueño.

No será el inglés el único enemigo a batir en Monte Fuji. La reciente renovación de los pilotos de BMW hará de Nick Heidfeld y, sobre todo, de Robert Kubica, dos rivales a tener muy en cuenta. Resuelto su futuro, al menos, hasta la próxima temporada, los dos corredores saldrán al asfalto con toda la atención puesta en adelantar a Ferrari en la clasificación de Pilotos y Constructores.

Más difícil lo tendrá Renault. La recta del circuito del volcán sagrado, las más larga del Mundial, y las 12 curvas sinuosas que componen el trazado obligan a los equipos a llegar a un estado de equilibrio de potencia y estabilidad que Renault tiene aún que demostrar en una pista convencional. El circuito de Singapur dejó referencia de la evolución de la firma del rombo con una victoria sorprendente de Fernando Alonso, pero su carácter urbano limitaban la aerodinámica necesaria en un recorrido abierto como el de Fuji.

Aunque los ánimos en el box de Renault están por las nubes y repetir una gesta como la de Marina Bay parece casi imposible ante la potencia de los motores Ferrari, McLaren y BMW, Alonso intentará adaptar el coche sobre seco (la carrera del año pasado se desarrolló bajo una intensa lluvia) con la certeza de saber que el R28 plantó cara en ritmo a los tres grandes pese a liderar la carrera tanto en la 'pole' como en la carrera de Singapur. El primer paso está dado. Ahora queda empezar a caminar.

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