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EUROCOPA | HOLANDA 3 - ITALIA 0

Vestida para matar

Holanda aprende de Italia y le golea después de treinta años de abstinencia

Van Basten le tiene comida la moral a Donadoni. Hasta ayer le había ganado siempre en el campo de golf, independientemente de que las partidas fueran a nueve o 18 hoyos, igual daba Juana que su hermana. Anoche le goleó también en la cancha de fútbol. Los héroes están para cambiar la historia, y Van Basten es seguramente el personaje más legendario del fútbol holandés después de Johan Cruyff, así que no debería extrañar que haya sido el mítico delantero centro del Milan y hoy seleccionador holandés el que haya acabado con 30 años de rendición 'oranje' ante la actual campeona del mundo, ahora entrenada por Donadoni. Holanda no podía con Italia desde el Mundial 78. Ayer, con Van Basten y Donadoni en los banquillos, le metió tres en una actuación que en cierta manera repara la cruel derrota sufrida en el Amsterdam Arena en la Eurocopa de 2000.

Aunque parezca mentira, cada vez cuesta más identificar a dos equipos aparentemente antagónicos, como era el caso de ayer entre Italia y Holanda, rivales de toda la vida en la cancha y en las tertulias por su concepción opuesta del fútbol. El uno se ha ido acercando al otro de manera progresiva y, una vez pasadas las cuentas, a la escuadra 'oranje' le ha ido mucho mejor que a la azzurra, como es normal cuando se trata de mirar al marcador. Italia ha prescindido del medio centro o 'fantasista', una demarcación referente del 'calcio', simbolizada en futbolistas como Baggio o Totti, para ganar dos falsos extremos, y se ha desnaturalizado tanto que anoche fue irreconocible. A veces pareció incluso una copia barata de la indolente Holanda.

Holanda se situó en el lado opuesto y ofreció una versión actualizada de la mejor Italia. Juega con dos volantes defensivos que mezclan estupendamente en la medular, ocupa las bandas sin necesidad de poner a extremos naturales y se encomienda a un media punta para desestabilizar al rival. El bueno del partido fue Rafael van der Vaart, que tal y como ejerció de trescuartista bien prodría jugar en Italia, Liga en la que precisamente no compite ni uno de los internacionales 'oranje'. Van Basten, tres veces Balón de Oro como futbolista, se llevó la receta del Milan y hoy dirige a una selección más competitiva que en los anteriores torneos.

A nadie le extrañó consecuentemente que Van Nistelrooy marcara a balón parado, a la salida de una falta lateral botada por Var der Vaart, en una jugada muy italiana. Holanda desequilibró el partido en una acción de estrategia discutida y polémica, una de las suertes que mejor han dominado históricamente los azzurri, que pidieron fuera de juego de 'The Man', sin reparar en que Panucci podía habilitar la jugada más que la anularla. El árbitro pitó gol y no hubo más que hablar porque al poco rato llegó el 2 a 0. Italia fue un equipo irreconocible desde la alineación. A Donadoni le dio por tocar la defensa y la medular y el equipo se perdió de mala manera en el mítico Wandork estadio. Ausente De Rossi y estrangulado Pirlo, el plantel de Donadoni no tuvo salida y sí alcanzó el área de vez en cuando fue por la profundidad y velocidad de Di Natale, un punta que recuerda mucho a Giuly.

Holanda se tapó con hasta seis jugadores por detrás del balón, se ganó el campo rival en un cuarto de hora y marcó las diferencias después con dos jugadores, el madridista Sneijder y Van der Vart, presentes en los dos goles y en todas las jugadas de ataque, siempre mal defendidas por los cuatro zagueros italianos. Los azzurri tuvieron que recurrir a menudo a las faltas tácticas y acabaron vencidos por la reiteración con el tanto de Van Nistelrooy. Inaugurado el marcador, Holanda se estiró en un contragolpe antológico: cambio de orientación de Van der Vaart, centro de Van Bronckorst al segundo palo, dejada de cabeza de Kuyt y remate terminal de Sneijder. Una delicia.

Italia no atacaba y mal defendía mientras jugaba Holanda, menos artística y más consistente, puede que menos bella y más bestia, seguramente más afeitada y más bruta. Inequívocamente solidaria para desgracia de Italia, que ya no pudo corregirse por más que Donadoni sacó a escena a Del Piero y Cassano. Atacó Italia como si fuera Holanda y Holanda se defendió como si fuera Italia, con Van der Saar ejerciendo de Toldo en recuerdo del torneo de 2000, con ocasiones claras en la meta de Van der Saar, hasta hasta que apareció Van Bronckorst y certificó la goleada con un gol de cabeza. Tan increible como cierto. Hasta los laterales holandeses, últimamente improductivos, ganaron a los italianos. Todos los mano a mano, cuantos duelos individuales se planteaban en el encuentro, cayeron del lado 'oranje'. Van Basten, por su puesto, le ganó de nuevo la partida a Donadoni. Nadie como el seleccionador holandés conoce como hay que jugarle al seleccionador italiano por el tiempo que ambos compitieron juntos en San Siro. Vestida para matar, Holanda acabó con el muro de Berlín levantado por los italianos en la Copa del Mundo. Adivinar hasta donde puede llegar Holanda con el traje de Italia ya es otra historia.

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