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COPA DEL REY | BETIS - SEVILLA

Juande: "Hay que tomar medidas, no sólo castigar la puntería"

El técnico sevillista ha abandonado la clínica tras recibir el alta médica

Juande Ramos, entrenador del Sevilla agredido ayer en el estadio del Betis, se incluyó hoy entre los que no hicieron las cosas bien en las jornadas previas a un partido de tanta intensidad como un derbi. "Los que siembran vientos recogen tempestades. Los profesionales y los dirigentes somos los que peor nos hemos portado y tenemos que recapacitar porque nuestras palabras tienen mucho peso en el comportamiento de algunos que no necesitan demasiado para cometer estas barbaries", indicó en rueda de prensa.

"Todos tenemos que insistir en que dos no se pelean si uno no quiere. Se ha alimentado en estos días mucho la violencia y la agresividad, se ha echado gasolina donde sólo se admitía mucha agua y de algún modo hemos provocado a los violentos", explicó Juande. Juande reiteró que sólo tiene "recuerdos hasta el descanso" y que recupera la memoria en el momento en el que se despierta "en la ambulancia". Sobre todas las cosas, Juande lo que desea es que "no se llegue nunca a lo que pasó en Italia o lo que de vez en cuando ocurre en algunos otros países". "Pero hay que tomar medidas y no sólo castigar la puntería", destacó.

El entrenador no piensa que "uno se juegue la vida" cuando está trabajando en un partido, y sostuvo: "Por un cafre, no podemos juzgar a ninguna afición. Es más, la inmensa mayoría de las personas son muy normales y lo que sí tiene que ocurrir es que sea la propia gente quien denuncie a los que cometen estos hechos bárbaros". Sobre el comportamiento de los consejeros del Betis tras el suceso que le llevó al hospital, Juande corroboró que recibió la visita del presidente del Real Betis, Pepe León, y de dos consejeros más, e indicó que Manuel Ruiz de Lopera no le ha llamado de momento. Acerca de las palabras del también consejero del Betis Josema Villarán, que dejó en el aire la sombra de la duda sobre la existencia del propio botellazo, sólo dijo que "se califica por sí mismo". "Ayer sí hubiese dado mi opinión al respecto, desde la imparcialidad, pero hoy soy un afectado y además no quiero que mis palabras para nada influyan en las decisiones que se tengan que tomar", concluyó Ramos cuando se le preguntó por qué sanción aplicaría por este suceso.

Por otras parte, continúan las investigaciones para identificar al agresor. Manuel Castaño, consejero y miembro de los servicios jurídicos del Betis, ha asegurado que el agresor del entrenador sevillista está identificado y podría ser detenido en breve. "La Policía ya sabe quién es el autor del lanzamiento y nos han dicho que lo van a detener. El Betis ha colaborado en su identificación al máximo, incluida la grabación de las cámaras internas de televisión", ha dicho el letrado, que ha añadido que "sin duda ninguna" se espera que su detención no tarde demasiado en producirse.

Paralelamente, Castaño ha adelantado que el Betis se presentaría como acusación particular contra el responsable de la agresión. "Nuestro club ha prestado a la Policía todo tipo de colaboración para identificar a esta persona, que parece ser que, por la localidad que ocupaba, no es socio, ya que estaba en un asiento que no es de abono, sino que se vende a través de entradas". "Hemos hablado incluso -añadió- con los socios que se sientan en ese sector, que han corroborado al Betis que el responsable del botellazo es una persona a la que nunca han visto allí y que se fue del campo tras lanzar la botella", ha destacado. El consejero insistió en que, en el supuesto de tratarse de un socio, el implicado en esta agresión sería inmediatamente expulsado por el Betis.

Primeras detenciones

Dos personas, presumiblemente aficionados radicales del Sevilla, se encuentran detenidos a raíz de los incidentes acaecidos antes y después del partido de Copa del Rey que anoche hubo de ser suspendidos, según informaron fuentes policiales. La primera detención se practicó en las inmediaciones del Sánchez Pizjuán, estadio sevillista, después de que el grupo de ultras que

tenían previsto acudir al encuentro fuese dispersado al conocerse que el Real Betis no tenía una zona acotada para ubicarlos. En ese momento, un numeroso grupo de seguidores la emprendió contra el mobiliario urbano: ardieron dos docenas de contenedores y una persona resultó detenida por desórdenes públicos. La segunda detención se produjo después del partido, cuando otro grupo de sevillistas esperaba a sus jugadores en un hotel cercano al Sánchez Pizjuán. Un aficionado se enfrentó con un agente de policía y fue detenido por atentado a la autoridad.

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