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Crónica:Fútbol | Undécima jornada de Liga

Nené decide un duelo igualado

Primera derrota del Deportivo en casa.- El Celta se sobrepuso a sus ocho bajas

El Celta de Vigo acabó, con un solitario tanto del brasileño Nené, con la buena racha del Deportivo en Riazor, de donde se llevó la victoria por segunda temporada consecutiva. Los vigueses aprovecharon la apuesta ofensiva de Joaquín Caparrós en el segundo periodo para proseguir su buena trayectoria lejos del estadio de Balaídos y endosar, al contragolpe, una dolorosa derrota a los deportivistas.

El balón echó a rodar sobre el césped de Riazor con sólo un gallego en las alineaciones de Deportivo y Celta, el vigués Borja Oubiña, que se recuperó a tiempo para el choque en el que técnico Fernando Vázquez no pudo contar con ocho futbolistas, siete de ellos por lesión.

Las bajas no empañaron el juego de los celestes, que se asentaron en el feudo deportivista bien ordenados en defensa y con la intención de coger por sorpresa a su eterno rival al contragolpe con los pases de Oubiña y del uruguayo Canobbio, que buscaron al brasileño Baiano.

El ariete del Celta tuvo la primera gran ocasión del partido a los diez minutos de juego, después de una asistencia del internacional charrúa que cruzó demasiado ante la portería de Dudú Aouate.

El Deportivo, ahogado, no encontró ideas más allá de los tres cuartos de ataque, a pesar de que la línea más tocada de los vigueses era la defensa, y tan sólo probó fortuna con lanzamientos lejanos de Arizmendi y Sergio en los que Pinto ni siquiera tuvo que intervenir.

Con los coruñeses apagados y el Celta centrado en defensa, el encuentro entró en una fase de fútbol plano, impreciso y trabado, en la que únicamente Baiano volvió a sacar a los aficionados del sopor con una jugada personal en la que se coló entre Juanma y Capdevila pero remató alto.

Acciones aisladas

Incapaz de generar ocasiones elaboradas, el Deportivo siguió confiando en jugadas aisladas, con remates a media distancia, aunque Pinto mantuvo sus guantes impolutos, porque ni Riki ni Sergio lograron apuntar entre los tres palos, en tanto que Arizmendi tuvo que dejar el terreno de juego por lesión.

Los deportivistas se entonaron en el arranque de la segunda parte con el cambio ofensivo de Joaquín Caparrós, que dejó en la caseta a Sergio para dar entrada al uruguayo Sebastián Taborda y apostar por los balones colgados al área viguesa.

El ariete charrúa dio, a los cincuenta y cuatro minutos, el primer susto de la noche a Pinto, que con anterioridad se había estrenado en el encuentro después de una combinación entre Cristian y Verdú, que intentaron emular la jugada que dio el empate a los blanquiazules ante el Barcelona.

Los coruñeses metieron al Celta atrás, pero los vigueses se recompusieron desde el orden defensivo y la velocidad en ataque, con un contragolpe que aprovechó Nené para llevar el esférico al fondo de la portería de Aouate.

El Deportivo intentó reaccionar, pero careció de ideas y además dejó más espacios en defensa al Celta, aunque el resultado no se movió y los vigueses acabaron con la racha de su eterno rival en Riazor, de donde sólo se había escapado un empate.

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