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Crónica:

El Madrid comienza la Liga animado por Robinho

Los madridistas vencen al Cádiz en un partido muy igualado

Está de moda lo de la pegada. La que le faltó al Barcelona en Vitoria, o al nuevo Atlético frente al Zaragoza. Pero el debate no existe en el Real Madrid. Tres minutos y 52 segundos necesitó el equipo de Luxemburgo para adelantarse, también contra un recién ascendido, el motivado y añorado Cádiz. Ronaldo, 'o rei' del gol, la tomó, se giró y la colocó con la derecha lejos de Armando.

El 0-1 no silenció al Carranza (aquello es una fiesta amarilla pase lo que pase en el césped) aunque dejó claro que la vida sigue igual para los blancos. Dominio para el Cádiz, acoso a Casillas (perfecto en sus intervenciones salvo en una pifia final ante Jonathan Sesma) y la sensación de que el 0-2 podría llegar casi en cuanto quisiera el visitante, pese a su dejadez en ceder el control al oponente, lo que no es nada aconsejable como principio vital del juego.

Fleurquin, Oli, Enrique, Sesma... el Cádiz lo intentaba dentro de sus posibilidades y se estrellaba ante la imposibilidad de marcar. Así hasta que Pérez Lasa pitó el descanso, con una sola jugada polémica: un empujón a los 28 minutos de Varela a Ronaldo dentro del área.

Tardó Ronaldo un minuto y 35 segundos en disparar. Parecía una reedición del comienzo del encuentro. Pero no. El Cádiz siguió a lo suyo, es decir, con el balón en su poder y aturullando al Madrid. Ya Pavoni estuvo cerca de empatar a los 51 minutos y Espárrago se fue a por todas con el cuchillo entre los dientes (Estoyanoff y Benjamín). Respondió Luxa con la entrada de Robinho, quien como tarjeta de presentación dejó un sombrero y, poco después, un eslálom. Será divertido el brasileño.

El Cádiz, elevado por su fanática afición, alcanzó el paroxismo con la igualada, obra de Pavoni ante la pasividad de la zaga madridista, algo que se podrá arreglar con el fichaje de Sergio Ramos si se marcha Owen. Con el 1-1, el Madrid empezó de cero. Y no tuvo jerarquía contra el modesto oponente. Roberto Carlos, de lejos, fue lo más peligroso para un Madrid que, a cinco minutos del final, volvió a dejar a las claras que atacando sí hace daño si se lo propone de veras. Es como si jugara a rachas, pero esos momentos son huracanes. Control de Robinho con el pecho, matando el balón con la derecha, se la deja a Ronaldo y, 'O rei' del gol', se destapa regalando el gol a Raúl. El Cádiz se vino abajo con el mazazo y sólo el larguero evitó el 1-3, en un disparo de Helguera tras un jugadón de Robinho.

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