“Que la única justificación para continuar no sea el ego”
El músico repasa su carrera sobre los escenarios, de la que se despedirá en 2024 para dedicarse íntegramente a la literatura y a la promoción de talento
Rayden
Cantante y escritor
Para Rayden, nombre artístico de David Martínez Álvarez (Alcalá de Henares, Madrid, 1985), no parece difícil hacer balance de su trayectoria musical, en la que ha publicado hasta la fecha ocho álbumes en solitario, nueve con otras bandas y más de una decena de colaboraciones con otros artistas. Se queda con “la coherencia”, dice, de haber intentado hacer lo que sentía, de haber sido fiel a un estilo propio que fusionaba rap con otros géneros, y por el que no siempre ha recibido alabanzas. Echa la vista atrás a estos 23 años precisamente ahora, cuando solo faltan unos pocos meses para que acabe su última gira, Quiero que nos volvamos a ver por última vez, que pondrá punto y final a su carrera musical.
El cantante y compositor se despide de esta disciplina artística, “donde he dicho ya todo lo que tenía que decir”, pero abraza la etapa literaria que está comenzando y en la que se siente como un niño saboreando las primeras veces. “Escribiendo la novela he sentido una ilusión renovada”, apunta. A principios de 2023, publicaba su primera obra en prosa, El acercamiento de la mujer cactus y el hombre globo (Suma). Anteriormente había publicado tres libros de poesía: Herido Diario (Mueve tu lengua, 2015), TErminAMOs y otros poemas sin terminar (Espasa Es Poesía, 2016), El mundo es un gato jugando con Australia (Espasa Es Poesía, 2019).
En esta nueva entrega de Talento a bordo, un proyecto de Iberia para promover el talento en español, el cantante y compositor explica su forma de entender la música, “como algo que te complementa y no como la única cosa que sabes hacer en el mundo”, matiza. También repasa sus inicios, en el parque de su localidad natal, donde rapeaba con amigos, o su victoria en la Red Bull Batalla de los Gallos, la competición internacional de improvisación de rap que le encumbró en 2006, con tan solo 21 años. Por su experiencia, el músico llama a la calma cuando la fama toca la puerta de un artista. “Hay que tener las cosas claras para que el globo no se vuele”, aconseja.
Se mantiene firme en no dejar que el personaje eclipse a la persona. “No me gusta que me pongan un camerino para mí solo, yo actúo con mi banda, que también son mis amigos. Somos gente llana, lo más excéntrico que pedimos es comida sin gluten porque tenemos algún celiaco”, cuenta.
Rayden quiere poner en valor lo aprendido en su carrera musical y ayudar a otros talentos a llegar donde ha llegado él, una faceta de asesor que reforzó en su paso por el programa de televisión La Voz Kids. “La actitud y aptitud es lo que determina el talento. He visto a grandes talentazos boicotearse porque no creían en ellos mismos”, comenta en la entrevista. También cree que la vocación se manifiesta “a gritos dentro de uno mismo”, pero hay que saber descifrar ese “idioma que hablan la boca y el corazón y que es diferente en cada persona”.