‘Un bocado exquisito’, nadería danesa con pretensiones

Autor de una primera película formidable, el director Christoffer Boe se ha ido hundiendo, primero poco a poco, luego a toda velocidad, con sus siguientes trabajos

Katrine Greis-Rosenthal y Nikolaj Coster-Waldau, en 'Un bocado exquisito'. En el vídeo, el tráiler con subtítulos en español.

En literatura y en música se suele decir que la gran dificultad, más que en la primera obra, reside en la segunda novela o el segundo disco, cuando ya no hay sitio para el habitual torrente de creatividad inicial y sí para la confirmación de que hay no solo arte, estilo e ideas, sino también oficio y cosas relevantes que decir y que contar. En cine no se utiliza tanto el dicho de la encrucijada tras un primer estallido de calidad, pero el caso del danés Christoffer Boe es paradigmático.

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En literatura y en música se suele decir que la gran dificultad, más que en la primera obra, reside en la segunda novela o el segundo disco, cuando ya no hay sitio para el habitual torrente de creatividad inicial y sí para la confirmación de que hay no solo arte, estilo e ideas, sino también oficio y cosas relevantes que decir y que contar. En cine no se utiliza tanto el dicho de la encrucijada tras un primer estallido de calidad, pero el caso del danés Christoffer Boe es paradigmático.

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Autor de una primera película formidable, Reconstruction (2003), Cámara de Oro en el Festival de Cannes, aunque nunca estrenada comercialmente en España, y una de las favoritas del siglo XXI para el que esto escribe, Boe se ha ido hundiendo, primero poco a poco, luego a toda velocidad, con sus siguientes trabajos. Allegro (2006) aún mantenía algunas de las virtudes de su deslumbrante debut, sobre todo las sofisticaciones visual y sonora, aunque con sus primeros apuntes de vacuidad. Entre 2006 y 2013, cuatro títulos irrelevantes en los que solo quedaban sus ramalazos de estilo. Y, desde 2018, dos producciones convencionales: Expediente 64 (Los casos del Departamento Q), cuarta entrega de una saga de noir, basada en las novelas de Jussi Adler-Olsen, en la que al menos insuflaba solidez narrativa y su característica fuerza visual; y la que hoy se estrena en España, la nadería Un bocado exquisito.

Preciosista casi en cada plano, la película aglutina un drama sentimental a tres bandas, con personajes de cartón piedra, y la malsana obsesión por el triunfo de un cocinero que aspira a conseguir una estrella Michelin. No obstante, fracasa estrepitosamente en sus intenciones de unir la erótica de la cocina con la erótica del poder, y ambas con la erótica del fornicio. Siempre con un encuadre expresivo detrás de la manga, el director intenta magnificar una historia confusa, a pesar de ser muy básica, plagada de situaciones y diálogos muy por debajo de lo que se espera de sus creadores, Boe y el coguionista Tobias Lindholm, coescritor de Submarino, La caza y Otra ronda, y de la serie Borgen. Pero esta vez su bella fotografía y su lujoso empaque de color y diseño lo único que hacen es empequeñecer aún más la tontería con pretensiones que se está contando.

UN BOCADO EXQUISITO

Dirección: Christoffer Boe.

Intérpretes: Katrine Greis-Rosenthal, Nikolaj Coster-Waldau, Flora Augusta.

Género: drama. Dinamarca, 2021.

Duración: 104 minutos.

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