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Nadia Sheikh, de fan de Stereophonics a compartir su gira

Espaldarazo profesional para la artista hispano-británica, castellonense de L’Alcora y telonera de los galeses en su tour europeo

Nadia Sheikh, el sábado pasado en Barcelona, antes de su concierto en la sala Razzmatazz.
Nadia Sheikh, el sábado pasado en Barcelona, antes de su concierto en la sala Razzmatazz.

Compositora, músico y cantante de 23 años, la castellonense de L’Alcora (Castellón) afincada en Londres Nadia Sheikh está rodeada de su banda y su familia en unos camerinos del Palacio de Vistalegre de Madrid. El viernes pasado, a media tarde, se escucha de fondo la prueba de sonido de Stereophonics, en un escenario en el que ella actuará horas después como telonera. Compartiendo con ellos la velada, la artista española de padre inglés cumple un sueño. “Esto es demasiado surreal para mi cerebro, todavía no lo he asimilado”, asegura la joven, que el pasado 8 de enero recibió un correo electrónico de Jamie Morrison, el batería de la banda galesa de Cwmaman, en el que le ofrecía participar en la gira de presentación del último disco del grupo, Kind. Lo primero que hizo, todavía sentada en el suelo —“no me caí pero casi, me tiré de la alegría, el caso es que acabé en el suelo”—, fue llamar a sus padres para darles la noticia. Lo siguiente, contactar con los miembros de su banda para reunirlos y reclutarlos en la aventura. Apenas había tiempo.

“Teníamos tanta faena que hacer, que no pasamos nervios, fue ir al tajo directamente”. Apenas una decena de días después, sin apenas tiempo para asimilar y preparar bien el espaldarazo profesional, la joven de 23 años teloneaba con un set de canciones pop-rock y guitarrazos indie al famoso grupo galés —que ya rodaba por los escenarios cuando ella no había nacido—, en Liverpool (18 de enero) y Leeds (19), dos conciertos previos a una gira con otras 14 paradas en ciudades de España, Francia, Alemania, Holanda, Suiza, Italia y Luxemburgo.

Con esta gira, Nadia hace realidad ilusiones que arrancaron en su infancia en L’Alcora, un municipio de unos 10.000 habitantes enclavado en tierra de almendros, olivares y azulejeras. “Yo soy española, me he criado en España pero he crecido siempre con el referente de la cultura británica: la tele inglesa, la música inglesa, mi padre es británico y vivíamos con un pie aquí y otro allá. Soy muy española pero muy británica también”, explica Nadia, que no elude una pregunta sobre el Brexit: “Me da mucha pena. En política yo no me meto”, explica Nadia, para añadir después contundente y entre risas, “pero el Brexit no me gusta”.

El gusanillo se lo inculcó su tío Hernán, “músico de toda la vida”. De pequeña, a los ocho años, ya pidió una guitarra a los Reyes. Pero la revelación llegó a los 12 años en un concierto de Avril Lavigne en Manchester. “La vi en el escenario y me dije ‘yo quiero hacer eso’. Desempolvé la guitarra y comencé a tocarla”, explica. En una tierra de bandas musicales en cada pequeño pueblo, cuando llevaron a la joven a la Casa de la Música de L’Alcora y vio que lo que le enseñaban era clásica ella les dijo: “Esto está muy bien, pero a mí me gusta el rock”.

Con 13 años quedó segunda en un concurso de música y le recomendaron que aprendiera a tocar el piano y entonces sí paso por la disciplina de la Casa de la Música, aunque pactó que también le enseñaran a tocar las canciones que le gustaban a ella: Beatles, Oasis, Arctic Monkeys, Stereophonics, David Bowie. Al tiempo, empezó a dar clases de canto. Y con 16 años le concedieron una beca para ir a Stanford, en San Francisco, a hacer un curso de jazz. “Aquello fue un mundo para mí, me abrió la mente del todo, fue donde me dije ‘yo me quiero dedicar a la música’, lloraba porque no quería irme, aquello fue brutal. Y desde aquel momento no hay otra cosa a la que me quiera dedicar”, explica con pasión y un discurso maduro y meditado.

Pasaron años de bolos pequeños por la Comunidad Valenciana. Y sus padres, profesionales del mundo de la cerámica, los pasaron cargando con los altavoces y los amplificadores un fin de semana tras otro. “Esta es la recompensa al esfuerzo que ha hecho mi hija estos años, que ha pasado muchos fines de semana sin apenas salir con sus amigos para seguir practicando y tocando en locales”, explica con orgullo Faiyaz, originario de Leeds y de raíces indias. “Mi sueño es el suyo”, añade la madre, Olivia, valenciana de Bicorp, “si hubiera querido ser camionera estaríamos en el taller de camiones”.

George Gardiner, Lorenzo Passarella, Nadia Sheikh y Rowan Davies, el sábado pasado en Barcelona. ampliar foto
George Gardiner, Lorenzo Passarella, Nadia Sheikh y Rowan Davies, el sábado pasado en Barcelona.

Cuando cumplió 18 años se fue a estudiar Interpretación y Grabación Musical en el London College of Music, carrera que acabó tres años después. “Estudiar era la excusa, me fui a Londres para dedicarme a la música”. Sus estudios, explica, tienen muchas salidas profesionales, pero ella espera no tener que acudir a ellas: “Yo quiero plan A, plan A, yo quiero crear música, no trabajar en una discográfica”.

El camino no fue fácil en Inglaterra. “Desde que pisé Londres iba con la guitarra a la espalda donde me llamaban, tocaba prácticamente todas las semanas. Allí hay muchos locales para tocar”. En aquella época, con compañeros de la universidad surgió la banda con la que toca en directo, que ha sufrido algunas variaciones. Ahora la acompañan Rowan Davies (bajo), George Gardiner (batería) y Lorenzo Passarella (guitarra). En los últimos dos años han hecho algunos conciertos en España y en Inglaterra y han asistido a varios festivales, como el FIB de Benicàssim, el de la Isla de Wight, el Y Not Festival de Derby y el Tramlines Fringe Festival de Sheffield, siempre con buena acogida de la crítica.

Nadia Sheikh, en el concierto de Leeds del 19 de enero. ampliar foto
Nadia Sheikh, en el concierto de Leeds del 19 de enero.

Como buena representante de la generación centennial, Nadia es muy activa en redes, quizá también por la falta de estructura profesional a su alrededor (ni mánager, ni discográfica, ni agente). Aparte de tener una completa página web (www.nadiasheikh.com) está presente en Twitter, FaceBook, Instagram, YouTube… De hecho, al stereophonic Jamie Morrison lo conoció de casualidad en Twitter: “Empezamos a mandarnos mensajes, escuchó mi música y me dijo que le gustaba lo que hacía. Luego, me envió unas baterías, yo a él unas guitarras... Seguimos en contacto y fui a su casa a componer una canción juntos. Más tarde le pregunté por un productor y él me dijo ‘yo lo hago”. Así, su última canción Get Away, publicada a principios de enero, está producida por Morrison y el ingeniero musical Nigel Walker —que ha trabajado con músicos como Paul McCartney, Elton John o Bob Dylan—, al que Nadia conoció en un concurso musical organizado por el sello EMI cuando ella tenía 14 años.

El siguiente paso será publicar, el próximo 28 de febrero, un EP autoeditado de cuatro canciones y un bonus track que se titulará Everybody Hears But No One’s Listening y que estará disponible físicamente en sus conciertos y en versión digital en varias plataformas.

A pesar de los progresos en su carrera, asegura que no se le quita el síndrome del impostor. Por eso, prefiere no pensar mucho. “Es todo muy extraño, porque yo soy fan de los Stereophonics, es una de mis influencias”, explica mientras trocea una manzana, “cuando tenía 16 años estaba en primera fila del O2 Academy de Leeds viéndolos tocar, y el pasado domingo [en referencia al día 19] tocábamos con ellos en el mismo local”. Y cuenta que un momento mágico fue cuando el cantante de la banda galesa, Kelly Jones, se dirigió al final de ese concierto al público para dar las gracias a Nadia Sheikh por compartir escenario con su grupo. “¿Esto acaba de pasar?”, se dijo pellizcándose. Pero no tiene que despertarse de ningún sueño. El sueño se está haciendo realidad en los escenarios de Europa.