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ARTE / PROYECTOS

El golpe de gracia

Alarcón Criado abandera una nueva generación de galerías abiertas a convertir las salas de exposiciones en locales de ensayo para nuevos formatos

'Sala de ensayo', proyecto de Pedro G. Romero en Alarcón Criado (2018).
'Sala de ensayo', proyecto de Pedro G. Romero en Alarcón Criado (2018).

Hay historias que se presuponen sencillas pero que acarrean un sinfín de interrogantes y que se nutren de los pequeños detalles. Lo es la de Carolina Alarcón y Julio Criado. Abrieron su galería en Sevilla en 2002, justo después de terminar la carrera de historia del arte. Comenzaron con una prospección de artistas del contexto andaluz y una total dependencia del mercado local. Luego fueron viniendo los cambios cada vez que se preguntaban qué es una galería de arte. Unos cambios que aportaron muchos aplausos. En 2011 participaron por primera vez en Arco. Un año más tarde, cambiaron a un local -de la calle Madrid a la calle Velarde- menos céntrico pero más espacioso. En 2015, con la muestra Inventario, de Jorge Yeregui, diferente cada día desde la inauguración a la clausura, empezaron a cuestionar qué es una exposición. La galería se convirtió en un local de ensayo de tantas exposiciones como días duraba la exposición. Un experimento que llevaron a la quintaesencia el año pasado con Tabla de montaje, donde los artistas optaron por el anonimato, y especialmente con Sala de ensayo, de Pedro G. Romero, un proyecto que abrió este espacio al baile flamenco y a despeinar muchas de las ideas asociadas a lo que se presupone que es un espacio artístico comercial.

Esa tarea, nada fácil, de dibujar con tiralíneas un proyecto que tenga pulso tanto interno como externo ha convertido a Alarcón Criado en uno de los espacios más personales del relevo generacional de galerías en España. Sin duda, una de las galerías más experimentales en cuanto a la exploración de nuevos formatos de exposición. Dirán que “salir de la exposición” es algo común en la esfera del arte contemporáneo. Recojo la idea de Martí Manen que tan bien ha teorizado sobre esa necesidad de cuestionar los límites de lo expositivo. Pero eso de exponer ideas y no objetos no es tan común desde un espacio comercial que depende de las ventas para seguir y en un contexto periférico como el de Sevilla que, aunque décadas atrás vio nacer el galerismo en España, ahora está en pleno retroceso. “El mapa galerístico español podría dibujarse en una servilleta y sobraría espacio –explican-. Lograr mantener un proyecto interesante de galería desde la periferia supone un reto adicional. Pero lo que otorga un hueco es definir una línea con identidad propia, lograr que los artistas se impliquen con el proyecto y ganarse la confianza del sector a base de trabajo. Nos resistimos a aceptar que para que una galería periférica crezca sea necesario emigrar”.

He ahí la virtud de proyectos como éste. Con el poco coleccionismo que hay y el escaso apoyo institucional, Alarcón Criado hace de la fragilidad un campo abierto al error donde ser al mismo tiempo una galería y un espacio para cuestionarse. Agua bendita en los tiempos que corren. De eso y más hablamos con ellos.

Hace un par de años, colegas de la profesión decían que el mundo del arte en España vivía en estado catatónico. ¿Sigue tan grave la cosa?

En España no existe una situación favorable para las galerías. El coleccionismo privado necesita estímulos, las instituciones precisan de mayores partidas presupuestarias y la sociedad debe aprender a identificarse con el arte que se está gestando en su época. Esta realidad debe ser analizada en profundidad porque hemos sido un país hegemónico en arte, protagonista en todas las épocas, mientras que ahora parece que esto del arte no va con nosotros.

¿De qué modo les ha afectado la crisis?

La crisis nos hizo trabajar con más intensidad y desde otra perspectiva, en busca de nuevas oportunidades. Fueron años en los que decidimos apostar por las ferias de arte a nivel internacional, a la vez que empezamos a trabajar con artistas de otros países. Nuestro proyecto creció en aquellos años.

Hablen de mercado del arte. ¿Cómo es?

'Swipe, tap, pinch venus' (2019), actulalmente en la exposición de Ira Lombardia en Alarcon Criado.
'Swipe, tap, pinch venus' (2019), actulalmente en la exposición de Ira Lombardia en Alarcon Criado.

El mercado del arte está muy estratificado. Hay un reducido número de galerías que mueven un alto porcentaje del volumen total de las ventas. Las subastas, por su lado, también pueden afectar en la cotización de los artistas. Internet aporta mayor visibilidad, acceso a la información, garantiza mayor transparencia. Existen plataformas e iniciativas que están dinamizando el mercado de arte online. Ahí existe un gran horizonte de posibilidades y crecimiento.

¿Es posible sobrevivir en España sin ir a ferias fuera?

Si consideramos la cuota de negocio que España representa (menos del 1% de la cuota global en el año 2017) no parece muy acertado dedicarse intensiva o exclusivamente al mercado nacional. Las ferias internacionales nos permite a las galerías tener acceso a otros mercados. Pero hay que ser cauto: participar en ferias implica asumir unos riesgos importantes puesto que los costes de participación son muy elevados y consumen una energía inmensa. Hay que vender mucha obra para poder amortizar la inversión, no digo ya obtener beneficios.

¿Están cambiando las ferias el público que va a las galerías?

Las ferias pueden ser muy interesantes para un público especializado. Reúnen en un mismo lugar a galerías de muy diversa procedencia, dando la posibilidad de hacer prospección muy cómodamente. Pensemos en los kilómetros que tendríamos que recorrer para visitar todas las sedes de las galerías que participarán en ARCO. Las visitas a las galerías quizá se hayan visto resentidas por la proliferación de ferias, pero hay que reconocer la capacidad que tienen de generar nuevos públicos, que se sienten cómodos en espacios neutrales, en un entorno social de primera magnitud. Las galerías tenemos la misión de fidelizar a ese nuevo público y lograr que se habitúen a visitar con regularidad nuestros espacios, a explorar con mayor profundidad el trabajo de los artistas.

¿La cantidad de ferias que hay no dispersa a los pocos coleccionistas que tenemos?

No solo las ferias, también las bienales y los gallery weekend, están transformando el mundo del arte en una realidad itinerante. Las citas van apareciendo en el calendario y las ciudades se van convirtiendo en lugares de encuentro para galerías, coleccionistas, comisarios, asesores… Son pretextos para reunir al sector, lugares perfectos para el network. Quizá algún día colapse el sistema, pero por ahora está en pleno apogeo.

Una de las quejas en el sector de las galerías es que no hay contratos con los artistas. ¿Por qué?

No es una práctica generalizada. En nuestro caso, no suscribimos contratos puesto que entendemos que una relación profesional entre un artista y una galería no se fortalece o debilita porque exista un contrato, sino por la simbiosis más o menos efectiva que sean capaces de generar las partes. Además, las condiciones son bastante claras y estables, incluso a nivel internacional, por lo que en muchos casos no se precisa entrar a debatir determinadas cuestiones.

Corríjanme si me equivoco. Comprar en una galería conlleva un IVA del 21%. Comprar a un artista conlleva un IVA del 10%. ¿Es así o la bajada también es aplicable a la venta en galería?

Las galerías asumimos las funciones de representación, puesta en valor y comercialización de las obras de los artistas, por lo que en un entorno mínimamente profesionalizado, no debería existir la posibilidad de comprar directamente al artista. Cuando se anunció la reducción del IVA al arte no se explicó suficientemente bien y generó mucha controversia y confusión. Si bien el IVA del 21% es el que aplica, en un buen número de casos existe la posibilidad de trabajar con el régimen especial de bienes usados y objetos de colección, lo cual reduce algo la carga impositiva. Esta medida es del todo insuficiente, a la vez que no se ajusta a la realidad de nuestro negocio, puesto que se basa en el supuesto de que las galerías somos revendedores, cuando la mayoría de las obras son consignaciones de los artistas, obras en depósito. Sería preciso una reducción real y clara del tramo impositivo y adoptar medidas encaminadas a la deducción de los impuestos por compras de bienes artísticos para estimular el coleccionismo corporativo e institucional. Tenemos la certeza de que esto ayudaría más que ninguna otra medida que se pudiera adoptar para estimular el mercado del arte en España. Pero nos cuesta creer que este horizonte es posible en la actualidad, sobre todo analizando el decreto ley con las medidas de urgencia sobre la creación artística y la cinematográfica, aprobado recientemente por unanimidad en el Congreso, en el que las artes visuales tienen un papel muy marginal frente a otras disciplinas como el cine o el teatro que son protagonistas.

Llevamos años hablando de un cambio de modelo galerístico. ¿Se les ocurre alguna alternativa?

Creo que el sector se ha profesionalizado. Hay una nueva generación de galerías que trabaja a partir de una buena formación, que asume el reto de competir, desde el corporativismo, en un mundo cada vez más tecnológico, global e hiperconectado. No necesario un cambio de modelo. La gran mayoría seguimos haciendo el mismo trabajo de base: filtrar una selección de artistas y desarrollar estrategias para su puesta en valor.

¿Qué compromiso tiene Alarcón Criado con el arte español y el contexto andaluz?

Nuestro proyecto está ahora definido por cuestiones que trascienden consideraciones geográficas. Obviamente, somos muy sensibles a lo que pasa en nuestro contexto y nos sentimos comprometidos a representar artistas del territorio. De hecho, seis de los 11 artistas que representamos son españoles, cuatro de ellos andaluces, pero lo primordial es que las líneas de trabajo de los artistas converjan con el proyecto de la galería.

¿Qué opinan de las actuales estrategias institucionales de proyección del arte español?

El reto al que nos enfrentamos actualmente es que el arte español se haga un hueco en el ámbito internacional, que haya más artistas españoles representados por galerías extranjeras, que tengamos mayor presencia en las colecciones, los museos, que los comisarios internacionales conozcan el arte español y lo integren en sus proyectos. Las estrategias institucionales desarrolladas hasta ahora no han dado buenos resultados. No percibimos desde los organismos competentes que la promoción del arte español en el exterior sea un objetivo prioritario en el que se esté trabajando con criterio y habilidad. Desde el galerismo, somos muchos los que actualmente asumimos importantes riesgos para tener presencia en el ámbito internacional. La mayoría de las veces lo hacemos sin ningún respaldo ni apoyo gubernamental. El Ministerio de Cultura contempla una cantidad ridícula para la ayuda a la promoción exterior destinadas a galerías. Hay autonomías, como Andalucía, que ni siquiera desarrollan líneas propias en este sentido. Debería reconocerse el papel dinamizador y la importante misión que las galerías desempeñamos participando en ferias de arte internacionales y la dificultad que entraña vender arte español fuera.

¿Falta una estrategia para trabajar conjuntamente museos con galerías?

Lo que realmente falta es que los museos estén bien dotados de presupuesto, de manera que puedan desempeñar adecuadamente sus funciones, sin padecer injerencias externas ni presiones derivadas del devenir político. Esto favorecería las adquisiciones de arte, que creemos es el dinero público mejor invertido, el que más favorece que los artistas puedan continuar desarrollando sus trayectorias y las galerías tengamos energía suficiente para la labor promocional que nos corresponde.

¿Qué opinan del nuevo cargo de Fernando Francés al frente de la dirección general de museos e innovación cultural de la Junta de Andalucía?

Hace años que desde la comunidad autónoma no se han desarrollado iniciativas para estimular la actividad de nuestro sector. A pesar de que se han organizado reuniones, y se han presentado propuestas, tanto a nivel particular como asociativo (IAC, UAVA, AGAS), todo ha quedado siempre en el plano de las buenas intenciones. El nuevo director conoce bien el sector y esperamos que sea capaz de organizar un plan de actuaciones que contribuyan al fortalecimiento del tejido profesional, que potencie la red institucional y que favorezca la creación de públicos.

¿Cómo incrementar el interés por el arte?

Hay que enseñar al público como relacionarse con el arte de nuestro tiempo, lograr que la sociedad se identifique con el arte de su propio periodo histórico. De alguna manera, es el único que le interpela directa y explícitamente. Esto es una tarea educativa pero también de sensibilización y respeto por el trabajo de los artistas. Hay que desterrar para siempre esa idea de que el arte contemporáneo es una degradación del oficio artístico en el que solo hay farsantes que se dedican a tomarnos el pelo con cualquier ocurrencia banal.

¿Cuál es el gran reto futuro?

El gran reto pasa por definir la función del arte. Un día, un coleccionista colombiano me justificó por qué motivo coleccionaba: “Quiero reunir una colección para que mis nietos entiendan la época en la que viví". El arte no es algo hermético, frívolo y elitista, pensado solo para ricos e intelectuales. El arte tiene la misión de mostrarnos vías para entender que fuimos, que somos y que podemos ser.