Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LO MEJOR DE 2018 | POP-ROCK NACIONAL

El milagro Rosalía

La artista catalana ha tenido que sobreponerse a toda una legión de 'haters' incapaces de entender que lo suyo era un milagro

Rosalía, en el tablao flamenco Villa Rosa de Madrid.
Rosalía, en el tablao flamenco Villa Rosa de Madrid.

El recién anunciado cartel del Primavera Sound sirve como perfecto resumen del año. Por un lado se ha hecho realidad eso de que ‘The future is female’. Así lo atestigua el huracán Rosalía encabezando un festival, por fin y por primera vez, paritario. Y por otro lado, la constatación definitiva de que el trap, el dancehall, el reggaeton y demás ritmos urbanos han barrido ¿para siempre jamás? al indie. La culpa es de la solvencia de nombres como La Zowi, Bad Gyal, C. Tangana o Yung Beef.

Pero si Rosalía ha tenido que sobreponerse a toda una legión de haters incapaces de entender que lo suyo era un milagro (milagro que la ha llevado hasta los Grammys en una noche en la que reinó Jorge Drexler con tres premios), no olvidemos que Amaia Romero, responsable de convencer a media España de que OT podía estar bien, ya hizo lo propio en su momento. Fue en el último Primavera Sound, enfrentándose a hordas de indies en shock por estar viendo a una estrella de la tele codeándose con Nick Cave y demás monstruos sagrados. ¿El fin de las fronteras? Ojalá.

También 2018 será recordado como el año en el que TVE, en un gesto inaudito, tuvo a bien incluir en su parrilla un programa de música cuyo formato no era el de un concurso y cuyo horario no era el de los búhos. El invento se llama La hora musa y lo presenta Maika Makovski. Por seguir en clave femenina, este año también supuso el Premio Nacional de las Músicas Actuales para Christina Rosenvinge.

Imposible terminar sin reseñar el regreso a los escenarios de Julio Iglesias. Y es que nunca se consiguió tanto con tan poco. La gira en cuestión ha sido lejos (Uzbekistán, Dubái, Tel Aviv y Moscú) y escasa (cuatro fechas) y aún así el rey del meme ha conseguido más atención mediática que, por ejemplo, el dignísimo tour de despedida de Rosendo. Pero, aunque para algunos (cada vez menos) la vida siga (casi) igual, el futuro es ahora.

1.- Rosalía. 'El mal querer' (Sony Music)

Difícil decir algo que no se haya dicho ya de este disco. Y es que, al margen de análisis más o menos sesudos, de comparaciones más o menos afortunadas o de polémicas más o menos ridículas, El mal querer es una auténtica barbaridad. Un deslumbrante artefacto sonoro que nos ha llevado de un plumazo al futuro. Al mejor de los futuros.

2.- Mysterio. 'Mysterio' (Munster Records)

Mysterio o cómo obrar el milagro de los panes y los peces. El que fuera el resbaladizo y enigmático líder de Los Caramelos vuelve con un brillante disco homónimo de hermosos y elegantes mínimos para alumbrar hipnóticos y delicados himnos. Ecos de Carlos Berlanga, The Magnetic Fields, Alan Vega o The Beach Boys. Adictivo.

Putochinomaricón. 'Corazón de cerdo con ginseng al vapor' (Elefant Records)

Habrá quien ni quiera ni sepa ver algo más que un chiste en la propuesta musical de Chenta Tsai. Se equivocarán. Y mucho. Porque Corazón de cerdo… es una imparable colección de hits de tecno-pop: en poco menos de veinte minutos, ocho canciones directas, irónicas y redondas. Bastante más que un prometedor debut.

4.- Ibon Errazkin. 'Foto aérea' (Elefant Records)

¿Y si la mejor banda sonora de este año no fuera de ninguna película? Y es que Foto aérea, el tercer disco en solitario (trece años después del anterior) de Errazkin es eso: el score de una película fantasma de aires mediterráneos y cautivadores que no puede sino escucharse de principio a fin. Como todo lo bueno de verdad.

5.- Summer Spree. 'Sub Lumine' (Autoeditado)

Muchos han atisbado en este disco reminiscencias ochenteras. Sería quedarse corto. El primer largo del nuevo proyecto de Álvaro Muñoz (más conocido como Tarik) remite a muchas cosas -desde The Cars a Ariel Pink- pero, sobre todo, al final de un último verano repleto de loción solar y de noches confusas. Luminosamente decadente.