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Cuñadismo ‘tróspido’

El programa de Telecinco 'Sentido común' hace cantera de tertulianos expertos en todo entre la gente de la calle. Y consigue una importante colección de perlas

Cuñadismo ‘tróspido’

La mayoría de los tertulianos de la televisión son todólogos, saben de todo. Lo mismo te opinan del último partido de la selección que del huracán Irma que del desafío soberanista en Cataluña. Pero ¿cómo se habla de estos temas en la calle? ¿Qué dirían las loteras del barrio, los albañiles de la calle de al lado o los chinos del bazar de la esquina? Telecinco responde a la duda en Sentido común, programa que ha arrancado este lunes.

La fórmula es sencilla: junta a dos o tres amigos o familiares y proponles un tema de los que protagonizan titulares en los medios. El resultado es una, digamos, peculiar mezcla que combina el tan extendido cuñadismo typical Spanish con el trospidismo que tan bien se le da a la cadena hermana, Cuatro. Una mezcla explosiva que deja perlas constantes.

Una de las parejas que más frases para el recuerdo ha dejado en la primera entrega es la formada por dos primos ganaderos. Uno de ellos se declara "macho ibérico español con carné", tiene muy claro que la Tierra es redonda, "pero no redonda del todo, es ovalada a cachos" y cree que "los americanos son los tíos más modorros del mundo" porque tendrán mucho dinero y lo que quieran, pero luego hay varios millones de ellos que creen que la leche con chocolate la dan las vacas marrones.

Cuñadismo ‘tróspido’

Porque en este programa parece que puede opinar cualquiera y de cualquier tema. Cantera de tertulianos, vamos. Uno puede manifestarse a propósito de Alba Carrillo, comentar el supuesto machismo de un anuncio de una línea aérea con las azafatas en cueros o debatir sobre el hecho de que ninguna universidad española esté entre las 200 mejores del mundo. "Tampoco hace falta ser tan listo, solo hay que ser un poco más apañado", es la conclusión a la que llega uno de los albañiles.

Dentro del aparente sinsentido de este Sentido común, tanta perla junta termina por arrancar sonrisas inesperadas. Gente como las amigas instagramers, los camilleros o las barrenderas de Málaga del programa existen y viven entre nosotros, incluso es fácil que algún que otro comentario de esos lo haya escuchado más cerca de lo que le gustaría reconocer. Porque hay que reconocerlo, yo también creo que la letra de Despacito no existe, "como los chinos viejos", como se ha oído en este espacio.

Y para quien no le guste reconocer que convivimos con gente así, la opción la da una pareja gótica en un cementerio: "yo me bajo en esta parada del tren de la vida. Qué horror".

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