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Personajes deformes de la novela picaresca

Las obras de Ángela de la Cruz son objetos personificados que remiten a su experiencia

Vista de la exposición 'Mudanza'.
Vista de la exposición 'Mudanza'.Daniel Mera

Las obras de Ángela de la Cruz (A Coruña, 1965) se sitúan entre la pintura y la escultura. Lo que las caracteriza es el exceso, el reciclaje y la idea de estar atrapado en un espacio, presente desde los inicios de su carrera. Las formas geométricas básicas y la austeridad del minimalismo, están también presentes en su obra. La artista encontró su lenguaje artístico cuando rompió el marco de una de sus pinturas tempranas, Homeless (1996), que se transformó en escultura. En el 2000, realizó varios trabajos donde incorporó sillas, mesas y armarios que abordaron el volumen, masa y peso y que forman parte de su obra escultórica desde entonces.

Angela de la Cruz empezó a usar armarios y cajas a su medida cuando se dio cuenta de que su cuerpo cabía dentro de ellos. Las primeras cajas de madera y aluminio que la artista construyó a la medida exacta de su cuerpo, le sirvieron para poder desarrollar, aún más, su lenguaje escultórico. Estas obras están vinculadas con la escultura Sin título (Caja para estar de pie) (1961), del artista minimalista estadounidense Robert Morris, que utilizó en sus performances. Los trabajos de Angela de la Cruz expresan sentimientos relacionados con la destrucción, que paradójicamente, conduce al placer a través del exceso. Ha habido un cambio en la manera de reflejar la serena violencia que transmiten sus obras; antes era más enérgica, las pinturas tenían accidentes, se caían y los bastidores estaban rotos y las telas rasgadas. Ahora, las pinturas, colgadas o enrolladas y las esculturas abolladas, transmiten una sensación de vulnerabilidad y fragilidad. También resulta obvio un cambio radical en el acabado de las obras, cada vez más limpias, pulidas y bellas.

'Standing up Box Large with Small Box (Orange)', 2015. Obra de Ángela de la Cruz en la exposición 'Mudanza'.
'Standing up Box Large with Small Box (Orange)', 2015. Obra de Ángela de la Cruz en la exposición 'Mudanza'.Daniel Mera

Las obras de Angela de la Cruz, ya sean pequeñas y frágiles o grandes y poderosas, son objetos personificados que remiten a la propia experiencia de la artista. En esta exposición se exhiben piezas de aluminio y óleos y acrílicos sobre lienzos y sillas de plástico, de colores cítricos intensos -naranjas y amarillos- que contrastan con la solidez del espacio originariamente industrial que conserva la galería. Entre las piezas de la muestra destacan las que pertenecen a la serie Tight (2013-2015), pequeñas pinturas que recuerdan a la obra de Robert Ryman, donde el lienzo ha sido desprendido en parte y estirado hasta lo imposible en un bastidor más grande. Una parte de la pintura conserva su marco y su limpieza minimalista, pero la otra, muestra solamente el bastidor de madera. Se pueden contemplar también las obras minimalistas de la serie Roll (2015), óleos enrollados de formas cilíndricas, de aspecto escultórico, dispuestos para ser trasladados. Otras dos esculturas memorables, pertenecientes a la serie Mudanza (2015), están formadas por un grupo de sillas apiladas unas encima de otras, que representan al ser humano. Las sillas vacías reflejan el dolor que causa la pérdida de los seres queridos. Con todo, las esculturas minimalistas mas logradas de la exposición son las cajas de aluminio de formas geométricas, abolladas y agrietadas, expuestas como cuerpos maltrechos y deformes, en posición vertical y colgadas en la pared. Estas obras conmovedoras son como esos personajes deformes de la novela picaresca, uno de los más curiosos y clarificadores referentes de los trabajos de Angela de la Cruz.

Mudanza. Ángela de la Cruz. Galería Carreras Mugica. Bilbao. Hasta el 16 de enero.

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