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Cerrado un aparcamiento subterráneo en el centro de Terrassa por riesgo de hundimiento

El Ayuntamiento restringe la circulación en el entorno tras varios informes que alertan de que la cubierta no cumple los requisitos de seguridad

Entrada del aparcamiento, cerrado el verano pasado.
Entrada del aparcamiento, cerrado el verano pasado.

El Ayuntamiento de Terrassa ha clausurado un aparcamiento subterráneo del centro de la ciudad e incluso ha prohibido la circulación por el exterior tras varios informes técnicos que alertan de las deficiencias estructurales y de que la cubierta no cumple los requisitos de seguridad. El Consistorio ha emprendido unas obras de emergencia de las obras para apuntalar las instalaciones, de casi 50 años. “Hay una cubierta en riesgo de crisis y el peligro era que cayera, por eso tuvimos que cerrar el aparcamiento”, resume la concejal de Territorio, Lluïsa Melgares.

El aparcamiento —de tres plantas y situado bajo el portal de Sant Roc, junto a la Rambla— se construyó hace medio siglo con “un diseño entonces innovador, ya que tiene pocas columnas”, explica Melgares. A raíz de las advertencias de la propia concesionaria, ASTASA, por la presencia de fisuras y otras deficiencias, se encargó una revisión técnica. En dos años se han acumulado una veintena de informes de técnicos municipales, de la concesionaria y de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) que han ido elevando progresivamente la gravedad del estado del aparcamiento. Si en julio de 2018 se empezó por reducir la circulación por su interior —de dos carriles a uno para aligerar el peso—, un año después el Ayuntamiento lo cerró definitivamente e incluso impide que se circule por encima.

Los informes de los ingenieros de la UPC concluyen que “la cubierta está en una situación cercana a su límite resistente y que no verifica [cumple] los requisitos de seguridad”. El problema radica en el poco margen de seguridad de la estructura antes de su posible colapso. Concretamente, los técnicos calcularon el peso que resiste la cubierta con y sin tráfico por encima. Los resultados reflejaron que entre el peso que soporta con camiones circulando hasta el peso que la llevaría a ceder solo hay un 12% de margen (39% sin tráfico), cuando por norma debería haber un 71%. En otra de las inspecciones, los técnicos detectaron una fisura con un ancho de casi un milímetro. “Esta anchura de fisura no es aceptable en situación de servicio, cuando la apertura máxima permitida es de 0,3 mm”, resuelven en su informe.

Marc Armengol, exconcejal de Territorio, apunta que, a parte de la cubierta, el problema son los forjados curvados. “Se notaba porque cuando conducías el pavimento hacía ondulaciones. Era evidente que la estructura sufría una deformación”. Melgares apunta que el origen del problema está en la misma construcción del aparcamiento (la falta de columnas), el desgaste por el paso del tiempo y las filtraciones de agua.

Desde los primeros informes se han llevado a cabo diferentes medidas correctoras como la colocación de unos 300 puntales, la sustitución de camiones de basura por otros más ligeros, la restricción progresiva de la circulación por el interior y el exterior e incluso se ha llegado a prohibir que la cabalgata de Reyes o la rúa de Carnaval transiten por esta céntrica calle. Actualmente incluso el carril bus de la Rambla se ha desviado un metro para evitar todo contacto con la cubierta del aparcamiento. Hasta ahora se habían invertido unos 300.000 euros que costeó la empresa, según explica Armengol. Pero aquí habrá que sumar 400.000 euros más de las obras de emergencia actuales (colocación de más puntales, refuerzo de la estructura en la superficie y desvío del tráfico), que en esta ocasión asumirá el Ayuntamiento, ya que en el pleno de diciembre aprobó recuperar la concesión del aparcamiento para poder empezar los trabajos de forma inmediata. Y es que, según admite el Consistorio, se trataba de “una inversión de enorme envergadura” que la empresa no para la empresa no estaba dispuesta a asumir, ya que el contrato cumplía en 2022.

Reclamaciones e indemnizaciones

El Gobierno municipal ha tenido que pasar dos veces por el pleno para recuperar la concesión, ya que la primera versión del acuerdo contemplaba que Ayuntamiento y empresa desistían de reclamaciones judiciales y de indemnizaciones, cosa que no gustó a la oposición. “Es la concesionaria la que debe pagar el coste por el mal diseño del edificio y el mal mantenimiento, no puede ser que al cabo de 40 años se deforme la estructura”, asevera Armengol. El texto se rehízo a raíz de un informe de los servicios jurídicos, que recomendó no cerrar la puerta a demandas, ya que todavía “hay pendiente determinar las causas concretas de esta situación de peligro de la estructura de la cubierta del aparcamiento, su alcance y efectos, así como su coste”.

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