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Bach llena el salón de la Academia de Belas Artes

Orphelion Ensemble hace una gran versión de sus ‘Variaciones Goldberg' en la magistral transcripción para trío de Dmitri Sitkovetski

La Real Academia Galega de Belas Artes (Ragba) ha celebrado el último concierto de 2019 dentro del ciclo a beneficio de entidades benéficas que la institución organiza conjuntamente con Orphelion Ensemble. Este concierto, cuyo beneficiario ha sido Caritas Diocesana, tuvo como obra única en programa las conocidas como Variaciones Goldberg – la traducción de su nombre original sería “Aria con distintas variaciones”-, BWV 988 de Johann Sebastian Bach (1685 - 1750).

La versión ofrecida fue la que Dmitri Sitkovetski escribió en 1985 con ocasión del tricentenario de su nacimiento y está dedicada a la memoria de quien fue ya en vida uno de sus más afamados intérpretes, el pianista canadiense Glenn Gould (1932 - 1982). El propio Sitkovetski al violín, con Gérard Caussé como violista y Mischa Maisky en la parte del violonchelo interpretaron hicieron la primera de las muchas grabaciones de esta obra doblemente maestra.

Orphelion actuó en su formación de trio de cuerdas con Deborah Hamburger al violín, Gabriel Bussi (viola) y Berthold Hamburger (violonchelo), logrando una más que notable versión. Como en ocasiones anteriores, la firmeza de Berthod Hamburger tocando en el Aria inicial el bajo sobre el que se sustenta toda la ingente arquitectura de la obra fue la roca firme que permitió cimentar el edificio. El canto de Deborah Hamburger y las notas largas de la viola de Bussi apoyándolo imprimieron el idóneo aire de serenidad inicial.

Los sttacati de la cuarta variación, el trenzado diálogo de la quinta y el equilibrio de voces de la sexta (canon a la segunda entre violín y viola, con base en el bajo del chelo) fueron fiel exposición del espíritu de estas variaciones. Y este se continuó con la buena claridad de voces necesaria en estas obras contrapuntísticas.

Pero lo más destacable por la emoción causada habría de llegar en esos pasajes en los que la grandeza de la armonía de Bach se combina con la maestría tímbrica de Sitkovetski. Y así se pudo apreciar en la sutileza del canto de la viola de Bussi y el empaste del conjunto en la V-15, Canon a la quinta, en la delicada nervatura entre viola y chelo de la V-17 o el escalofrío de emoción por el canto del violín en el Adagio de la V-25.

La gran Obertura a la francesa es variación central y clave de arco de este ingente monumento sonoro. La traducción a sonido por Orphelion Ensemble expuso en toda su magnitud su energía apenas contenible, su cambio de ritmo y su bellísimo tema fugado final. Todo un resumen anticipado de la gran interpretación de esta obra doblemente maestra.-nunca se insistirá demasiado en esta idea- de su creador y su transcriptor. Al final del concierto, el público que llenaba el salón de la Academia cambió su silencio –bastante más denso de lo habitual- por una fuerte y cerrada ovación.

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