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Los atascos en los accesos a Barcelona afectan a 320.000 personas que pierden dos días al año

La hora punta se ha adelantado una hora y la congestión ha crecido un 20% desde 2016, según el RACC

Atascos en la Gran Via, en una imagen de archivo.
Atascos en la Gran Via, en una imagen de archivo.

Los atascos de entrada y salida de Barcelona afectan a 320.000 personas que, sumadas, pierden 15 millones de horas al año: 47 horas de media, o dos días. Lo revela un estudio del RACC presentado este miércoles, que señala que desde 2016 la congestión ha aumentado un 20%. El coste en tiempo perdido, combustible gastado de más y emisiones, asciende a 169 millones de euros al año. Y un dato para entender todo lo anterior: la media de ocupación de cada coche es de solo 1,2 personas.

El estudio revela otras cuestiones interesantes, como que en solo tres años la hora punta se ha adelantado una hora por la mañana (comienza a las 6:30 horas) y también por la tarde, acaba antes, a las 18 horas. De 7 a 8 horas, la pérdida de tiempo se ha doblado respecto a 2016.

El presidente del RACC, Josep Mateu, ha lamentado que la congestión de tráfico “afecta a la salud y a la economía del país” y reclamado “un plan de emergencia en transporte público, sobre todo en cercanías; una red de aparcamientos park and ride; hacer carriles VAO de alta ocupación de bajo coste en vías como la B-23 y la C-31; y gestionar de manera más eficiente las infraestructuras que tenemos”. El director de la Fundación del RACC, Lluís Puerto, ha apuntado otras recetas para paliar la congestión: fomentar el coche compartido, el teletrabajo, estudiar tarifas más baratas del transporte público, hacer una gestión inteligente de la señalización, accesos directos al Puerto o que los repartidores no circulen de 6.30 a 9 horas.

El estudio analiza 400 kilómetros de los principales corredores de entrada y salida a Barcelona y considera congestión cuando la velocidad del tráfico es inferior a la mitad de los 80 kilómetros por hora que estas carreteras marcan como máximo. “Todo lo que sea circular a 60 o 70 kilómetros por hora no lo consideramos congestión, si fuéramos puristas al contar, el tiempo perdido sería mayor”, ha alertado Puerto, que ha precisado que las muestras se tomaron en marzo pasado en intervalos de 15 minutos durante todo el día.

Puerto ha señalado que el incremento de la congestión varía en función de las vías. Por ejemplo, apenas ha aumentado en la Ronda Litoral, porque su nivel de saturación es tal que apenas varía. En cambio, donde más ha crecido el volumen de tráfico es en las vías de peaje, la C-16 y la C-33, “síntoma de que si los conductores las eligen es porque las vías alternativas que no son de pago ya están saturadas”.

Por corredores, el más congestionado es el del Vallès (C-58, C-16 y AP-7), seguido del Baix Llobregat (B-23) y las Rondas de circunvalación de Barcelona. Así depende de donde vengan o vayan los conductores, la horquilla de tiempo diario que pasan en la retención es muy amplia: entre 3 minutos en las vías que van y vienen del Maresme, o casi media hora en las Rondas.

Sobre el perfil del conductor, en un 70% son hombres, en un 90% se desplazan por trabajo y la edad media es de entre 25 a 50 años. El 51% recorre más de 50 kilómetros, y el 36%, menos de 20. Y, otro dato revelador, el 45% de los conductores tienen aparcamiento en destino pagado por la empresa donde trabajan. “El aparcamiento en destino es un incentivo y dificulta el cambio de hábitos”, ha admitido Puerto, porque los conductores también argumentan que van en coche porque les resulta más cómodo y rápido. Como ha reconocido que la baja tasa de ocupación de los vehículos, 1,19 personas, “es una eficiencia muy baja, es uno de los motivos de la congestión”.

A partir del estudio, las respuestas de los conductores encuestados también constatan “la falta de competitividad del transporte público”, porque los conductores solo lo valoran en los viajes más largos, cuando se equipara el tiempo que se tarda en transporte o en coche privado.

Sobre cómo puede afectar la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones al tráfico, Puerto ha valorado que es pronto para hacer previsiones, porque las variables son muchas: “Puede haber caída por los conductores que no tienen etiqueta, o quien vaya en moto, en transporte público… incluso quien se pase al coche pensando que habrá menos tráfico”. “En principio, es previsible que disminuya el tráfico, pero el beneficio se irá mitigando”, ha considerado.

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