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Lorena Iglesias: “Estar jodido le va muy bien a la comedia”

La actriz presenta su show de stand up comedy donde habla de feminismo, precariedad y política

Lorena Iglesias, cómica y actriz, en el bar La Estupenda, en Madrid.
Lorena Iglesias, cómica y actriz, en el bar La Estupenda, en Madrid.

Lorena Iglesias (A Coruña, 39 años) llegó a Madrid hace 15 años con 200 euros y una idea en la cabeza: quería ser actriz. Antes de conseguirlo, tuvo que ponerse a trabajar y su currículum acumula las aventuras más turbias. Fue modelo para un pintor ciego que quería tocarla para esculpirla, telefonista en una línea erótica y gorrilla en un aparcamiento. Ahora, tras trabajar a los mandos de Carlos Vermut y crear su propio colectivo de artistas, se sube al escenario del bar La Estupenda (San Roque, 14) cada miércoles por la noche para actuar en su propio espectáculo: un stand up comedy "gratis con anuncios".

¿Está nerviosa?

Siempre me pongo nerviosa. Si no pasa eso, mal. Es cuando estás muy empanada cuando no salen las cosas. Como además no hago siempre lo mismo... 

¿Cada miércoles es diferente?

Siempre es diferente, tengo invitados diferentes y en la parte de mi monólogo procuro incluir pequeñas variaciones y algo de actualidad que haya pasado durante la semana… Suelo acabar con un trap feminista, a veces no. Hay chistes que repito porque son como anclas, siempre me funcionan. 

¿Es difícil estar sola ahí arriba?

Es horrible, la responsabilidad es entera tuya si la cagas. La energía que necesito es muy grande, acabo muy cansada. Esto es lo más difícil que he hecho en mi vida. 

Pero no es la primera vez que hace stand up comedy

No, empecé hace años y lo dejé porque no me caían nada bien los cómicos y no me gustaba la escena. Me sentía muy aislada, no conectaba con mis compañeros de profesión. 

¿Por qué?

No me gusta el rollo de los cómicos porque son muy machistas, hacen chistes de mierda, no se los curran nada. La sociedad ha evolucionado y el público también. Cuando voy a estos monólogos veo que la gente ya no se ríe de los chistes homófobos, racistas y sexistas que hacen estos cómicos. Y se enfadan porque ya no hacen caja con esto, se hacen los ofendidos. No me gusta ese ambiente, además hay mucho nepotismo. Todos los espacios de la tele lo acaparan los mismos cómicos, también se protegen cuando sale alguna polémica de acoso sobre alguno de ellos. 

¿Qué tipo de comedia hace aquí?

No hago nada raro, son chistes que por la temática son más alternativos: si voy a la Chocita del Loro con este monólogo, el público de Atrápalo no se reiría, no lo pillaría. 

Es más experimental

Es que lo que se hace aquí en España está muy atrasado. Los cómicos aquí tienen un estilo de hacer comedia que es de los años ochenta en otros países. Pero hay excepciones como Miguel Noguera o los micros abiertos de Matadero que hace Elena Pozuelo, “Algo Cutre”, que son temáticos, La Retaguardia... Hay shows feministas también, como Deforme Semanal

Como en muchos otros ámbitos de la vida, ¿es más difícil meterse en el ruedo de la comedia siendo mujer?

Si, conmigo han sido muy paternalistas, también me he cruzado con tíos que me han dicho directamente que las tías no le hacen gracia. Aquí estoy en un lugar seguro, la gente que viene a verme es poca, máximo 40 personas, gente que me conoce o que conoce a gente que ha venido, saben a lo que vienen y conectan conmigo. 

Con usted y con sus temas recurrentes: el feminismo, la edad, la precariedad laboral, la política...

Son cosas que me provocan risa, porque parten de algo real y biográfico. La insatisfacción me da como para hacer un chiste. 

¿Cómo lleva esto de cumplir los 40?

Hago muchas bromas al respecto pero creo que es un buen momento para las tías de esa edad. Hay un despertar muy guay porque estar jodido le va muy bien a la comedia. Y creo que hay una parte de experiencia que ganas con el paso de los años que también va muy bien. Creo que las cómicas a las que yo admiro, como Hannah Gadsby, han estado jodidas mucho tiempo, porque la comedia es patriarcal y ahora tienen muchas ganas de contestar.

De todo esto va su nuevo proyecto en la Residencia de la Academia de Cine, la serie Millennials Mal

Si, va sobre millennials viejas, mujeres que nacieron en 1982. Son millennials técnicamente según la Wikipedia, pero son viejas. Siguen viviendo en la precariedad, compartiendo piso, con trabajos precarios, con relaciones sentimentales inestables pero son millennials y tienen que hacerse las jóvenes para pretender que no viven en un círculo muy edadista que todavía castiga a las mujeres por su edad.  

Absolutamente biográfico

Si, yo solamente sé hacer eso. Soy una viejenial, como Pablo Casado que se jacta de ello sin darse cuenta de que es un viejo. 

¿Se jubilará haciendo comedia?

Me gusta conectar con la gente joven y me gusta vincular mis monólogos con la actualidad política. Igual cuando tenga 60 años no me apetece estar tan conectada con lo que está pasando en ese momento… Así que no lo sé.

La vida de una “artista menstrual”

La película Periodos es su proyecto más ambicioso hasta el momento. Cuenta la historia de una "artista menstrual". La idea surgió después de ver los cuadros de Sarah Levy, que pinta retratos de Donald Trump con su propia menstruación. “Me pareció brutal, así se me ocurrió contar la historia de una chica que descubre que tiene ese don y lo peta, se convierte en una celebrity”. Acaba de mandar el guion a canales de televisión y espera conseguir una coproducción argentina.

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