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“No volveré a comprar en Amazon”

Carmen Viñas lleva 62 años en la mítica tienda de cuchillos de la calle Atocha que se abrió al público en 1920

carmen viñas
Carmen Viñas, en su local de la calle Atocha.

Carmen Viñas Martín, de 75 años, sigue trabajando en el comercio que abrieron sus padres de cuchillos y perfumes en la calle Atocha allá por 1920. Dice que el negocio apenas se ha reformado desde entonces. “Navajas, tijeras y cuchillos. Aquí Viñas”, pone uno de sus letreros. En 2020 el negocio cumplirá 100 años.

Habrá que jubilarse.

Si me jubilo cierro la tienda. Empecé a trabajar con 12 años. Esto se abrió porque mi padre era de La Roda (Albacete) y simpatizaba mucho con la cuchillería. Tuvimos perfumes, pero ahora prácticamente nos centramos en los cuchillos.

¿Qué dice su marido?

Está jubilado y se pega la vida padre por él y por mí, pero a mí me da igual. Él fue carnicero. Le conocí en el mercado de Antón Martin y luego se marchó al Carrefour. Se jubiló hace 12 años.

Parece que no lo quiere ver mucho.

No, es que me encanta el trabajo. Yo he venido a trabajar hasta los domingos por la mañana para quitarme paquetes, pero la casa también te lleva un tiempo. La vida es la vida…

Tendrá vacaciones.

Cuando quiera. ¿Quiero ver el mar? Pues cojo el tren y me planto. Eso sí, el lunes estoy aquí trabajando.

¿Usted ve un cuchillo y sabe si es bueno o malo?

¡Claro! El cuchillo más caro que tengo se va a 2.000 euros. Y luego tengo de todo. Por ejemplo, las navajas de 2 o 3 euros.

¿Por qué gustan tanto las navajas y los cuchillos?

No lo sé, pero matanzas hay todos los días. Pero para comer se necesita un cuchillo. ¡No se puede vivir sin cuchillo! Lo que pasa es que las mentes humanas pues hacen lo que quieren…

Hay un cuchillo para cada cosa.

Claro. El cuchillo patatero me gusta mucho, es el pequeño. A veces voy al campo y se me olvida.

¿Conoce Amazon?

Sí, solo he comprado una vez. Lo hicieron mis sobrinos. Compré una sartén alemana de titanio porque no la encontré en El Corte inglés de Goya. Me costó 150 euros. No vuelvo a comprar en Amazon. Nunca más.

¿Y eso?

La moda está de comprar por Internet está mal. Ahí no se toca. Si no tocas el producto no se puede saber cómo está. Y tampoco se habla con cliente. Aquí vienen personas mayores que me cuentan su vida porque no tienen con quién hablar.

¿Se puede pagar con tarjeta en su tienda?

No. ¿Pierdo ventas? pues me da igual. Yo veo a esa gente que paga un euro o dos con tarjeta, ¿pero esto qué es?

¿No le gustan los bancos?

No. Yo soy enemiga de los bancos. Tengo una cuenta, ¿eh?, pero no tengo tarjetas.

¿Se ha rodado alguna película en el local?

Sí, y muchos anuncios. Aquí también estuvo Concha Velasco.

¿Y compró un cuchillo?

(Ríe) Para el cine sí. Hace poco vinieron para un reportaje sobre los oficios antiguos porque ya casi no quedan.

¿Qué le parece Madrid Central?

No se debe utilizar el coche para todo. Madrid está muy bien comunicado, pero el transporte funciona muy mal. Cuando voy al hospital parecemos borregos. Todo tenía que ser más rápido.

¿Irá a votar?

Voté en las primeras elecciones para ver cómo era eso y en el transcurso de estos 38 años me he dado cuenta de que todo esto es mentira.

¿Volverá?

Sí, claro. Pero el voto es secreto.

¿Qué le parecía Carmena?

Tenía cosas buenas y malas. Lo suyo sería coger lo mejor de cada político y formar una persona, pero eso no se puede.

¿Y Almeida?

¡Ninguno! Mira los inmigrantes, que yo no digo que no entren, soy humana, pero no puede entrar todo el mundo. 

¿Cuánto cobra usted?

Yo ahorro, pago mis deudas y a mi empleado le pago un sueldo digno. Más de 1.000 euros. Lo que es vergonzoso es que una persona cotice muchos años y tenga una mísera pensión. Y luego estos políticos se llevan una paga para toda su vida... No tienen vergüenza.

¿Tiene WhatsApp?

Sí, me enseñó a usarlo David, mi dependiente.

¿Y su marido?

¡Ese tiene un móvil viejo!

Cuándo cierre la tienda por última vez, ¿qué le gustaría ver?

Cuando me muera me van a quemar. Y, después, como si se prende fuego Madrid.

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