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La CUP se agrieta por la candidatura a las generales

Uno de los movimientos que integra la formación anticapitalista negocia con Pirates de Catalunya y la plataforma de Albano Dante-Fachin, exdirigente de Podemos

L'exdiputada de la CUP Mireia Boya.
L'exdiputada de la CUP Mireia Boya.

La CUP ha decidido replantearse sus relaciones con Poble Lliure, uno de los sectores integrados en la formación, después de su decisión de presentarse a las elecciones generales del 28 de abril, contradiciendo la posición fijada por el consejo político de los anticapitalistas el pasado domingo. Poble Lliure ya negocia una alianza con Pirates de Catalunya —también integrado en la CUP— y Som Alternativa, la plataforma creada por el exlíder de Podemos en Cataluña, Albano Dante-Fachin.

La polémica estallaba el martes por la noche, pasadas las 22 horas, cuando Poble Lliure publicaba en su perfil de Twitter un comunicado anunciando su decisión de concurrir al 28-A. La CUP, un partido asambleario que acostumbra a tomarse su tiempo para emitir valoraciones, reaccionaba tan solo una hora después, también en esta red social, con un duro comunicado en que consideraba que la decisión de Poble Lliure es “trascendental”, que “afecta directamente al marco de relaciones establecido hasta ahora” y que puede tener “consecuencias”.

Algunas voces de la CUP lamentan el desmarque de Poble Lliure porque “toca uno de sus principios básicos”, que es el asamblearismo. También desde las filas de Endavant, otro de los sectores de la CUP y que marca muchas de sus tesis y acciones, reconocían que la decisión de Poble Lliure había “sentado fatal”.

Desde Poble Lliure, que cuenta entre sus militantes los exdiputados Albert Botran o Mireia Boya, defienden que, a pesar del malestar que se desprende de la secuencia de comunicados, no buscan que se produzca ninguna escisión. “La CUP ha decidido no presentarse, pero nosotros somos una organización autónoma, no una corriente y lo que queremos es llenar el vacío que ha dejado la CUP al decidir no concurrir a las elecciones”, explica Guillem Fuster, portavoz de Poble Lliure.

Por su parte, la CUP defiende que es una organización autónoma y que la decena de movimientos y partidos que la integran “no forman parte de la estructura orgánica” y que son los militantes de la CUP (muchos de ellos no relacionados con estos sectores) los que toman las decisiones a través de las asambleas.

La diferencia de opiniones sobre las elecciones generales va más allá de Poble Lliure, ya que parte de los militantes de la CUP, a través de las asambleas territoriales, han votado a favor de concurrir en los comicios. También apoya esta opción otro de los movimientos que integra la CUP, Pirates de Catalunya. Justo después de que la CUP diera a conocer su posición el domingo, el partido negro aseguró que se “mantenía firme dentro del proyecto de la CUP”, pero que había optado por una “estrategia diferente” y que “siguen adelante” con lo aprobado por sus militantes. De hecho, Pirates ha iniciado una campaña de recogida de avales para presentarse a las elecciones del 28-A.

Dos sectores enfrentados en momentos clave

No es la primera vez Endavant y Poble Lliure difieren en sus posiciones. Sucedió con la investidura de Artur Mas y con la aprobación de los presupuestos de la Generalitat en 2016, unas opciones que Poble Lliure apoyaba, pero que finalmente la CUP vetó. En ese momento, seis miembros de Poble Lliure que formaban parte del secretariado nacional de la CUP —de 15 miembros y que vendría a ser la ejecutiva— dimitieron y exigieron un cambio organizativo en la CUP. “Hace tiempo que Poble Lliure busca marcar perfil y reivindica su identidad propia, así que lo que sucedió el martes se explica en este marco”, abunda un miembro de la CUP.

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