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Las peticiones de asilo en Barcelona se quintuplican en tres años

De las 19.422 personas atendidas el pasado año por el SAIER, la venezolana fue la nacionalidad que más demandas de asilo registró

La Cruz Roja atiende los migrantes llegados esta semana en Barcelona.
La Cruz Roja atiende los migrantes llegados esta semana en Barcelona.

Los solicitantes de asilo en Barcelona se han quintuplicado en tres años (de 1.374 en 2015 a 7.433 en 2018). Las peticiones no han parado de crecer en la última década y si en 2012 fueron 304 las personas en la ciudad de Barcelona que solicitaron asilo al gobierno español, en 2018 esta cifra ascendió a 7.433. Pero no solo aumentaron las demandas de asilo. También la ayuda y orientación a inmigrantes por parte de los servicios municipales se ha disparado. El Servicio de Atención a las personas Inmigrantes y Refugiadas de Barcelona (SAIER) atendió en 2018 a 19.422 personas, un 87% más que en 2014.

“Se consolida así un incremento de flujos migratorios que no es exclusivo de Barcelona y que es consecuencia de los conflictos del mundo”, destacó ayer el teniente de alcalde de Derechos de Ciudadanía, Jaume Asens. El regidor indicó que la atención a los inmigrantes y su asesoramiento representaron el pasado año un coste a las arcas del Consistorio de 3.728.849 euros, mientras que en 2015, cuando el gobierno de Ada Colau llegó a la alcaldía, el gasto fue de 1.685.436 euros. “El Consistorio se enfrenta al problema solo con recursos municipales mientras que la Administración central, que es la competente, ha abandonado el problema de la inmigración. Necesitamos que el Estado y la Generalitat de Cataluña se sume a este trabajo para realizar una acogida más digna”, denunció Asens.

El teniente de alcalde aprovechó para solicitar una modificación en la ley de extranjería para que los inmigrantes que recibe España puedan acceder a los permisos de trabajo y no tengan que esperar hasta tres años para acreditar arraigo y poder ser empleados de forma legal.

Asens acusó, además, al presidente del gobierno, Pedro Sánchez, de bloquear barcos de rescate como el Open Arms y le instó a “no comprar el marco mental de la ultraderecha”. “Tenemos que parar los pies a la extrema derecha que ha crecido en Andalucía utilizando una imagen de invasión y alarma social que no se corresponde con la llegada de personas a la frontera sur. El Estado tiene los recursos necesarios para hacer una planificación de la llegada de personas inmigradas y al no desplegar estos recursos, se produce una imagen de desbordamiento que la extrema derecha utiliza electoralmente”, denunció. La comisionada de Inmigración, Lola López, y el director de servicios de atención y acogida de Barcelona, Ramon Sanahuja, matizaron, además, que el porcentaje de personas que llegan en patera por el Mediterráneo es muy pequeño y la mayoría de inmigración accede al país en avión.

El coordinador del plan Barcelona-Ciudad Refugio, Ignasi Calbó, destacó que la petición de refugio era una “figura residual” en España que ahora emplean muchos más inmigrantes que llegan a la ciudad. “Hay que resaltar que no recibimos peticiones de asilo de los lugares con mayores conflictos como Sudán, Afganistán o Siria, sino de lugares donde se dan episodios de violencia urbana”, remarcó. De las 19.422 personas atendidas el pasado año por el SAIER, la venezolana fue la nacionalidad que más demandas de asilo registró (2.844 personas atendidas). Tras ellos, fueron los colombianos (2.015), los hondureños (1.589), los georgianos (1.360), los marroquíes (1.351) y los peruanos (970).

El 45% de las personas atendidas por el SAIER se encuentran en situación irregular, con un notable incremento de familias con menores (en 2015 fueron 230 y en 2018, 1.821).

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