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Gaudí rico, Gaudí pobre

La cátedra de la Politécnica denuncia falta de recursos para investigar al arquitecto y anuncia un catálogo de su obra

Juan José Lahuerta con una de las fotografías de la exposición de Gaudí de 1910 y su proyecto de fuente para la plaza de Catalunya.
Juan José Lahuerta con una de las fotografías de la exposición de Gaudí de 1910 y su proyecto de fuente para la plaza de Catalunya.

La Cátedra Gaudí de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (ETSAB) de la Universitat Politècnica de Catalunya conserva 50 dibujos de Antoni Gaudí, entre ellos siete de su etapa de formación, unos bellos y enormes dibujos coloreados a la acuarela creados de su puño y letra y que demuestran el interés que tenía el futuro arquitecto por lo problemas urbanísticos que vivía la ciudad. Como su dibujo de 1877 para una fuente monumental para la Plaza de Catalunya, un prodigio de juegos de agua que no llegó a realizarse. Tampoco su proyecto para el paraninfo de la Universidad de Barcelona que por entonces construía Elies Rogent. La cátedra también conserva los planos de La Pedrera, la Casa Batlló y el Park Güell, tres de sus obras más destacadas. “Son pocos, pero es el conjunto más homogéneo de dibujos de Gaudí que se conservan”, explica Juan José Lahuerta, que ayer hizo balance de sus primeros 365 días al frente de la cátedra, después de recordar que el taller del artista se quemó, y con él la documentación y las maquetas a escala de los proyectos, en 1936 durante la Guerra Civil

La cátedra también conserva los planos de La Pedrera, la Casa Batlló y el Park Güell, tres de sus obras más destacadas. “Son pocos, pero es el conjunto más homogéneo de dibujos de Gaudí que se conservan”, explica Juan José Lahuerta, que ayer hizo balance de sus primeros 365 días al frente de la cátedra, después de recordar que el taller del artista se quemó en 1936 durante la Guerra Civil y con él la documentación y las maquetas a escala de los proyectos.

Firma de Gaudí en uno de sus trabajos que conserva la cátedra de la UPC.
Firma de Gaudí en uno de sus trabajos que conserva la cátedra de la UPC.

“En los años cincuenta había peligro de que las obras de Gaudí pudieran derribarse o transformarse. Por eso nacieron entidades como esta cátedra o los Amigos de Gaudí, tras tomar conciencia del problema. Han pasado muchos años y Gaudí da la impresión de que ya no necesita ser protegido, pero es solo, una impresión. Los peligros sobre Gaudí han cambiado. Ahora necesita ser protegido del éxito mediático y turístico y de la explotación comercial, y uno de los lugares donde este rescate es posible es aquí”, explica de forma categórica Lahuerta. “Esta es una de las misiones de la cátedra y de la escuela”, prosigue el especialista que asegura que hace un año presentó un programa en el que proponía que los fondos de la cátedra y de la biblioteca “muy desconocidos se coordinasen para que hubiera un trabajo y unas energías conjuntadas y pudieran darse a conocer estos dos fondos".

Colgador del despacho de la casa Calvet de Gaudí.
Colgador del despacho de la casa Calvet de Gaudí.

El director de la cátedra constata que “la falta de recursos para un archivo que recoja la obra del arquitecto contrasta con la figura de Gaudí que se ha convertido en un producto comercial que genera gran cantidad de dinero a la ciudad”.

Según detalló Lahuerta, en la cátedra, aparte de las obras firmadas por Gaudí, hay dibujos y proyectos de discípulos suyos como Joan Matamala, Josep Maria Jujol, que durante 40 años fue profesor de la escuela de arquitectura, Francesc Berenguer, Joan Bergós y Ricard Opisso, entre otros muchos. “Pero en la ETSAB se conserva un rico fondo de trabajos, proyectos y dibujos de los alumnos que por aquí han pasado desde el siglo XIX y que ayudan a entender a Gaudí y la construcción de la Barcelona que ahora conocemos”. En total, 147.000 documentos, de los que hay un importante fondo gráfico, con dibujos y magníficos recortables como unos podían verse en una de las mesas de trabajo de Jujol; un fondo fotográfico de varias decenas de miles de placas de vidrio fotográficas del siglo XIX, entre ellas las imágenes de la exposición de París de 1910 del Gran Palais dedicada a Gaudí, además de una importante colección de yesos del siglo XIX y una cincuentena de objetos gaudinianos como puertas y pavimentos de sus casas, rejas, vidrieras para la casa Milà, Batlló o el Park Güell o un impresionante colgador que hizo para el despacho del señor Calvet de 1900 que también podía verse ayer sobre uno de los armarios de la biblioteca.

Plan de choque y acuerdo con un museo

Según Lahuerta, para este primer “plan de choque” se ha contado con 50.000 euros de presupuesto, algo insuficiente para poder llevar a cabo todo el trabajo. “Hay que encontrar recursos y compromisos públicos, empezando por la universidad, para que estos ricos fondos estén a disposición de todo el mundo”. Lahuerta también anunció ayer que la cátedra está a punto de cerrar un acuerdo con un museo de Barcelona (que no es el MNAC) para poder garantizar la conservación y restauración de parte de este material, así como su exposición “en un entorno museográfico”.

“Hasta ahora hemos hecho un mapa del material y se ha iniciado la catalogación de los documentos gráficos. En total se ha inventariado el 18% y se ha digitalizado el 11% del total”, explicó Lahuerta que cuenta entre sus objetivos más inmediatos crear “un gran catálogo único e hiperconectado de las obras de Gaudí y todo su entorno en el que se incluirá las enseñanzas de la arquitectura y el urbanismo de los siglos XIX y XX”. De esta forma, se acabará “con la idea de un creador aislado y dar una visión más científica y menos comercial actual, lejos del mito, del santo y del genio y lo convierta en el personaje central en la construcción de la Barcelona y la arquitectura del siglo XIX y XX a nivel mundial”. Para él, sería “otra forma de disfrutar de Gaudí, lejos del objeto comercial y mucho más cerca de una realidad conectada con la sociedad que es lo que el personaje en realidad significó”.