La plaza de los olvidados

El 25º aniversario de los Juegos Olímpicos descuida el espacio que homenajea a los ‘Campions’

La plaza de los Campions, en la Vila Olímpica de Barcelona, 25 años después de los Juegos.
La plaza de los Campions, en la Vila Olímpica de Barcelona, 25 años después de los Juegos.Paco Puentes

Malas hierbas, placas rotas, baldosas agrietadas y un pórtico medio vencido que dentro de poco dejará de cumplir su función. Sobre la ronda Litoral se encuentra la plaza de los Campions, un rincón desconocido de la Villa Olímpica. La plaza está ubicada a la altura de la playa de la Nova Icària, a bajando la calle de Marina, a la izquierda, hacia el Besòs. Se construyó el 25 de septiembre del 1992 en homenaje a quienes conquistaron medallas de oro en los Juegos Olímpicos, y también a otras leyendas de deporte por iniciativa del Mundo Deportivo. Pero el Ayuntamiento la dejó en el olvido.

“El uso de los espacios lo determina la vida que se les da”, argumenta Jordi Giró, el presidente de la asociación de vecinos de la Vila Olímpica. Hace años que quienes residen en el barrio proponen alternativas al Ayuntamiento para relanzar y dar viabilidad a la plaza.

Desde el desarrollo de un proyecto en comunión con Parcs i Jardins hasta la organización de un espacio educativo donde enseñar a ir en bicicleta a los niños. El principal problema de la plaza de los Campions es la visibilidad, o más bien la ausencia de ella; está rodeada por un muro de ladrillos. El deseo de los vecinos es que se cree el espacio necesario para que la plaza quede a pie de calle y, por lo tanto, pueda ser accesible fácilmente por toda la ciudadanía. Aunque se conformarían también con que el distrito de Sant Martí pusiera fin a su deterioro, cumpliendo así con el contrato “de vigilancia y conservación” firmado en 1995.

El área de Urbanismo del consistorio, de igual manera que el distrito afectado, asegura que estudiarán las peticiones de los ciudadanos, pese a considerar que el lugar no “reclama una intervención prioritaria ni urgente”.

De momento, en el espacio siguen creciendo hierbas alrededor de las 260 placas que honran a los atletas olímpicos; algunas, como la de la nadadora bielorrusa Elena Rudkovskaia, están medio arrancadas porque las han intentado robar. Además, la mayoría de los visitantes del lugar son los propietarios de perros que utilizan el pipican que hay junto al podio metálico, y los vagabundos que residen con colchones debajo del pórtico.

Uno de los promotores de la plaza y antiguo director comercial del Mundo Deportivo, Pere Figueras, no logra entender por qué, en el 2010, el Ayuntamiento se gastó “tanto dinero” en sustituir las placas de bronce del suelo por unas de otro material, menos atractivo para los ladrones, para después volver abandonar el lugar.

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Entre ellas sobresalen las que tienen inmortalizadas las manos de diez leyendas del deporte. El último en dejar su huella fue Johan Cruyff en 1999. Figueras considera que la plaza de los Campions debería ser un espacio sagrado, de parada turística obligatoria, y sueña con que algún día las manos de nuevas estrellas, como por ejemplo Messi, estén representadas en el lugar: “Hoy es solo un espacio vergonzoso que demuestra el poco respeto al recuerdo olímpico de Barcelona”.

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