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Emoticonos y chats de apoyo para evitar conductas suicidas

La Unidad de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga diseña una ‘app’ con estrategias para la prevención entre los jóvenes

Imagen de la 'app' realizada por la Unidad de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga. Ampliar foto
Imagen de la 'app' realizada por la Unidad de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga.

La “autopsia psicológica”, realizada por la Unidad de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga a los jóvenes de entre 18 y 24 años que se habían suicidado en una década en esta ciudad, mostró que más del 50% de ellos sujetaba un teléfono en el instante de su muerte. Esta tendencia dio una idea a los profesionales del equipo. “Qué bueno si en ese momento pudieran tener algo en la mano que les diera pistas” sobre cómo actuar, ha dicho este jueves la psiquiatra Lucía Pérez, impulsora del uso de una aplicación para móviles incluida en un plan global de intervención para la prevención y tratamiento de conductas suicidas. La app está pensada para pacientes y familiares, con los que es posible crear una red de apoyo, e incluye varias estrategias para afrontar un momento de crisis.

Nada más abrir la aplicación, la pantalla muestra un acceso directo al servicio de emergencias 112 y al Teléfono de la Esperanza. También aparecen cuatro emoticonos, tres de ellos sendas caritas (sonriente, triste y enfadada) y un símbolo de alerta, con tonos que van del amarillo al rojo, que facilitan la comunicación sobre el estado de ánimo de la persona que usa la aplicación. Estos caracteres “cada vez se meten más en la forma de comunicación de todos”, ha subrayado Pérez, durante la presentación del programa. La app se llama máscaminos y sus instrucciones se pueden consultar en la web mascaminos.org.

Este instrumento interactivo permite establecer una red de apoyo, con un contacto similar al de cualquier sistema de mensajería instantánea, con personas del entorno autorizadas (familiares o amigos). Con la ayuda de la app, el paciente con riesgo suicida puede elaborar su propio plan de seguridad o consultar guías de autoayuda. Otro icono, al que la psiquiatra se ha referido como “mi maleta de la esperanza”, permite incluir videos, fotografías o música, es decir, elementos y situaciones positivas para el paciente a los que recurrir en una situación de crisis. También se puede controlar el tratamiento médico y recibir consejos o mensajes de estimulación.

La aplicación, en la que la Unidad de Gestión Clínica de Salud Mental del Hospital Regional de Málaga ha trabajado durante dos años, se dirige especialmente a jóvenes y adolescentes, pero los profesionales abren el abanico y la recomiendan para personas de cualquier edad que haya tenido algún pensamiento de quitarse la vida. Se ha pilotado en 40 personas diagnosticadas de conducta o riesgo suicida y en familiares, para los que existe otra versión que funcionará en breve. Su diseño ha seguido las directrices éticas para los programas de prevención basados en las nuevas tecnologías, publicadas y revisadas dentro del Proyecto Europeo Euregenas.

Según la Fundación Salud Mental España para la prevención de los trastornos mentales y el suicidio (FSME), en 2015 hubo 3.294 muertes por esta causa en el país (en 2014 fueron 3.602). El director de la Unidad de Salud Mental del hospital malagueño, Fabio Rivas, ha recordado que es la principal causa de muerte por razones no naturales y la primera absoluta en los varones de entre 15 y 29 años. El mayor número de suicidios se produce entre los 40 y 49 años, tanto en hombres como en mujeres. Más del 95% de las personas que se quitan la vida tiene algún tipo de enfermedad mental.

La aplicación presentada este jueves es uno de los apartados del programa de intervención para la prevención y tratamiento de conductas suicidas elaborado por el Hospital Regional de Málaga. Uno de los bloques se dirige a la población en general, con estrategias de promoción de la salud, y otro incide en la formación de profesionales sanitarios. Las actuaciones se centran en las áreas de Urgencias de los hospitales y en los centros de atención primaria.

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