Palau i Fabre, un año de alquimia

Exposiciones y su vínculo con Picasso, en los 100 años del creador

La alquimia como metáfora de exploración de sí mismo y de todos los géneros artísticos posibles. Así lo entendía y así se lo aplicó Josep Palau i Fabre (Barcelona, 1917-2008), vanguardista, amigo y gran conocedor de Picasso, y del que este año se cumple el centenario de su nacimiento. La colocación de una placa en el número 99 de la calle Bruc de Barcelona, donde vivió muchos años, el viernes 21 de abril (fecha exacta de su natalicio), dará el pistoletazo de salida al Any Palau i Fabre, con una nutrida programación de actos de toda condición.

Un fauno picassiano o quizá la célebre máscara de teatro griega es lo que representa el particular emblema que el pintor Miquel Barceló (junto con Perejaume, de los artistas contemporáneos que más le valoraban) ha donado como logotipo de unas actividades que tienen su primera cita cultural de grosor con Jo soc el meu propi experiment. Es el lógico epígrafe de la exposición que, en el Palau Robert de Barcelona y en la fundación que Palau i Fabre instauró en 2003 en Caldes d’Estrac, mostrará su singularísimo trabajo, a partir de su libro Poemes de l’Alquimista (1952) y los posteriores ensayos Quaderns de l’Alquimista: en ambos, el problema de la identidad, el sentirse siempre extraño o extranjero, algo que impregnó prontamente su mirada del mundo.

La efemérides servirá para realzar, si cabe, la relación del artista con Picasso, del que escribió quizá el más completo y traducido estudio-biografía, en cuatro volúmenes. Las imágenes que tomó del artista en su taller y que le sirvieron de base para esa ingente labor, en su mayor parte inéditas hasta la fecha, son el eje de la muestra Palau mira Picasso (primero en la casa natal del malagueño; después en la fundación de Caldes d’Estrac), comisariada por Víctor Fernández.

Para profundizar más en la que fue una de sus grandes obsesiones, el Museo Picasso de Barcelona y la Fundación Palau acogerán el congreso internacional Picasso e identidad, que situará las aportaciones del estudioso barcelonés en el conjunto de los estudios del creador del Guernica.

Por sí mismo, Palau i Fabre será objeto de un simposio internacional (del 9 al 11 de noviembre), organizado por la Institució de les Lletres Catalanes, el Institut d’Estudis Catalans y las universidades de Barcelona, Autónoma y la de Girona.

El Any Palau no podía olvidar otra de las facetas del poliédrico creador, como lo fue su querida pasión por el teatro, sin duda la vertiente más desconocida. Para paliar su escasa presencia en los escenarios catalanes, habrá tres nuevas producciones: el Teatre Invisible monta Poemes de l’Alquimista; la actriz Montse Guallar, con el músico Max Sunyer, hará lo propio con La llavor de l’amor y Lluís Homar y Clara Segura llevarán el peso, dirigidos por Pere Vilà, de Estimat Picasso. Reediciones de sus libros, discos y hasta algunos documentales completarán la rica alquimia del Any Palau i Fabre.

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