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CiU saca pecho y se lanza a buscar apoyos para echar a Colau

Toda la oposición salvo la CUP reprocha a la alcaldesa de Barcelona su inacción y su política de gestos

Ada Colau en el pleno.
Ada Colau en el pleno.

La semana horribilis de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau —la oposición en pleno le ha tumbado el plan de gobierno y las ordenanzas fiscales— se cerró ayer en el Pleno con una reprobación de todos los partidos salvo la CUP y la amenaza de CiU de plantear una moción de censura. El ex alcalde Xavier Trias había amagado con plantar cara Colau antes de ser investida, pero la idea, del PP y sectores empresariales, acabó quedando en nada. Para echarle haría falta una improbable alianza entre CiU, Ciutadans, PP y ERC. O que el PSC rompiera el pacto con Colau y se sumara a otra sopa de siglas.

Ambos escenarios son muy difíciles. El cualquier caso, CiU, que perdió las elecciones por solo un concejal de diferencia (de 11 a 10, 17.000 votos) saca pecho. Incluso antes de que la tramitación de los presupuestos de Colau para 2017 no tenga apoyos y la alcaldesa se vea empujada a aprobarlos con una cuestión de confianza, una opción asumida en el Ayuntamiento.

ERC, dispuesto a “hablar con todo el mundo"

C.B.

Cuando se plantea una alternativa a Colau todo el mundo mira a ERC. Su jefe de filas, Alfred Bosch, está muy agresivo con la alcaldesa, sobre todo tras el pacto con el PSC. Pero ¿estarían dispuestos a pactar con PP y Ciutadans para echarla? “Estamos dispuestos a hablar con todo el mundo de los problemas de Barcelona dentro de nuestra propuesta de ciudad con más igualdad y reciprocidad respecto al Gobierno de la Generalitat”, dijo ayer.

La idea de los convergentes es invitar a mantener contactos bilaterales con todos los grupos. También con el PSC, socio de Colau. Ayer el jefe de filas de los socialistas, Jaume Collboni, guardó silencio. En el equipo de la alcaldesa están convencidos de que la presencia de los socialistas en su gobierno desactiva la posibilidad de una pinza alternativa. Fuera del gobierno, dicen, podrían llegar a apoyar a los partidos de derechas. En cambio, creen, ERC nunca se aliará con PP y Ciutadans.

Respuesta de Colau

La alcaldesa respondió ayer a la idea de la moción durante el mismo pleno, cuando Trias le pidió que convoque una consulta sobre la entrada de Barcelona en la Asociación de Municipios por la Independencia. “Entiendo que para usted la AMI es muy prioritaria. Tal y como ha planteado su discípulo —en referencia a Joaquim Forn—, cuando hable con Ciutadans y PP que les plantee la consulta”.

Porque quien lanzó la amenaza de la moción de censura fue el delfín del ex alcalde, Joaquim Forn. Anunció que su grupo “iniciará conversaciones para conformar una alternativa de Gobierno”. Fue justo después de lograr apoyo para sacar adelante una proposición que reprocha a Colau su política basada en gestos y su inacción. La propia CiU, Ciutadans, PP y ERC leyeron la cartilla a la alcaldesa, echándole en cara su falta de diálogo y la “paralización”, en su opinión, de la ciudad. 

Citaron la culminación de las obras de la Diagonal, Paral.lel, el cubrimiento de la Ronda de Dalt, o la negativa a ejecutar las dos fases del túnel de Glòries. En el capítulo de lo que ven fiascos, enumeraron las superilles, la incapacidad de aprobar el plan de gobierno o la retirada del proyecto de ordenanzas. Y en el de los “debates estériles”, la polemica por la estatua de Colón, la revisión de la simbología monárquica o la exposición de una estatua decapitada de Franco.
“Su gobierno ha salido derrotado y la mayoría censura su forma de gobernar”, celebró Forn, que manifestó que “cualquier alternativa pasa por el grupo de CiU”. “Asumimos la responsabilidad y estamos dispuestos a trabajar por una mayoría amplia que sea alternativa de gobierno”, concluyó el día después de que el PP planteara como otras veces la posibilidad de una moción.

 

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