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Psicosis Tropical

La electrocumbia, una de las tendencias musicales que se instalan en Madrid

Concierto de Electrocumbia. Ampliar foto
Concierto de Electrocumbia.

La escena de tropical basstambién conocida como electrocumbia, o cumbia digital— es una de las movidas musicales culturales más atractivas de los últimos años. Y en Madrid también tiene su reflejo: esta noche, Animal Chuki, dúo formado por Andrea Campos y Daniel Valle-Riestra, tocan en la Sala Caracol (Bernardino Obregón, 18) como cierre de temporada de Guacamayo Tropical.

Animal Chuki mezcla la cumbia con los sonidos andinos y rescata parte del legado de la música afro-peruana. “Hay una búsqueda de esos sonidos que están en nuestras raíces y que ahora se reinterpretan, preguntándonos de dónde vienen”, dice Andrea Campos. “Así no solo evitamos que ese ritmo caduque, sino que hacemos que sigan sonando”, añade.

Justamente fue en el Perú de los años sesenta donde surgió la curiosa mezcla que acabó en la electrocumbia, llamada en esa época cumbia psicodélica, y posteriormente chicha. Pero todo empieza en la cumbia; ese ritmo pegajoso y fácil de bailar que ha estado presente en Latinoamérica desde que que la cultura indígena, la española y la negra contactaron por primera vez. A pesar de los matices regionales, este ritmo contribuyó a nutrir el folclore de toda la región. Cuando los ritmos tropicales se toparon con los Andes algo ocurrió: se dio un triple encuentro porque el rock and roll, la nueva ola de Latinoamérica y el surf también entraron en esa mezcla.

Ese encuentro en la selva amazónica, en ciudades como Pucallpa, Moyobamba, o Iquitos quedó reflejado con bandas como Los Mirlos, o Juaneco y su combo —que ya estaban haciendo melodías psicodélicas con el teclado y la guitarra, prácticamente al mismo tiempo que Manzarek de The Doors— y en Lima, que fue por donde había entrado el rock. Bandas de surf-rock limeñas como los Saicos o los Belking´s fueron fundamentales para entender esa fusión que originaría innumerables bandas de chicha o cumbia peruana. Hasta ese momento la cumbia colombiana había sido un sonido básicamente acústico, con gaitas, cañas de mirlo, acordeones o guaracas. Pero las guitarras eléctricas y el sonido andino le dieron otra dimensión.

A pesar de sus vínculos con la modernidad, en el Perú la chicha se asoció a los inmigrantes campesinos que se asentaban en la ciudad y durante mucho tiempo fue discriminada por parte de las clases más acomodadas y autodenominadas “cultas”. Algo parecido ocurrió en Chile y Argentina. Hasta la eclosión de Internet y el cruce con la música electrónica, que acercó esos sonidos a las nuevas generaciones no ya de América Latina sino de todas partes del mundo.

Así, Guacamayo Tropical lleva varios años organizando fiestas y conciertos de electrocumbia en Madrid. Lo mismo hacen los chicos de Sonidero Mandril, Chico Trópico, o Conspiraciones Tropicales (colectivo que aúna a djs como Cholofoniks, Malaria o DJ Caution). Animal Chuki forma parte de este club. El tema Frutero —que da título a su primer LP— tiene un pregón introductorio del afro-peruano Nicomedes Santa Cruz. “Esa era la textura que queríamos rescatar en el disco, la de los vendedores ambulantes que salían a vender frutas y comida por las calles peruanas”, dice Daniel Valle-Riestra.

Además del concierto de esta noche, el 29 de julio también habrá Operación Bikini con Psicosis Tropical en la Sala Siroco (San Dimas, 3) con la presencia del argentino Rolando Bruno, Candeleros, y el dúo venezolano-peruano Nativo, que rescata los sonidos tribales de la selva amazónica. El sábado 30 de julio pinchará el dj chichero Caballito, en La Imperdible (Costanilla de los Desamparados, 21). Queda (electro)cum.

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