Esquerra triplica escaños a costa de CDC pero queda lejos de ganar

Los republicanos no pueden hacer frente a En Comú-Podem, que defienden un referéndum sobre la independencia, pero obtienen nueve diputados, el triple que en 2011

Premio de consolación para Esquerra Republicana. El partido de Oriol Junqueras logró ayer la mayoría de sus objetivos, pero se quedó lejos del principal: vencer en las elecciones generales y revalidar la victoria obtenida en las europeas de 2014. Los republicanos no pudieron hacer frente a En Comú-Podem, disparado por la promesa del referéndum sobre la independencia y el apoyo de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Pese a ello, ERC tenía motivos de sobra para la euforia: cosecharon nueve escaños, superando su techo y sumando el triple de los que tenía ahora.

En la derrota frente En Comú-Podem pesó su baja cosecha en las grandes ciudades metropolitanas. La estrategia de ERC para captar votos en las zonas colindantes a Barcelona, que ha llevado a un castellanohablante como Gabriel Rufián a ser candidato, sigue fracasando. Se notó en los municipios más poblados, como L’Hospitalet, Badalona o Santa Coloma, donde los republicanos fueron quinta fuerza, solo por encima de Democràcia i Llibertat.

ERC intentó desde el ecuador de la campaña, cuando la victoria de En Comú-Podem empezaba a definirse, desprestigiar a la formación: sus intentos para situar el referéndum que promete Pablo Iglesas como imposible no calaron en una ciudadanía que en su inmensa mayoría es favorable a una votación sobre la independencia. Los republicanos aceptaron que muchos secesionistas han optado por la candidatura por la promesa electoral: “Los votos independentistas han ido a abastecer a formaciones como Podemos, que defiende por primera vez el derecho a decidir”, reconoció Joan Tardà.

Los males sobre En Comú-Podem se matizaron súbitamente por la victoria. Tras confirmarse los resultados, Marta Rovira, secretaria general republicana, puso los votos de Xavier Domènech junto al saco de los de ERC y los de Democràcia i Llibertat para sostener que “los que quieren que los catalanes lo decidan todo han ganado”. También Rufián señaló que “Cataluña ha votado inequívocamente en clave social e inequívocamente a favor del derecho a decidir”.

Eso no cambia la estrategia. Al contrario que CDC, que tendió la mano al referéndum, los republicanos siguen insistiendo en que una votación sobre la independencia acordada en el Congreso es imposible. Tras subrayar que PP y PSOE sumaban mayoría absoluta, Oriol Junqueras lo dejó claro: “El intento de hacer un referéndum pidiendo permiso al PP es inviable. El futuro de la gente de este país pasa por la constitución de una república catalana”.

Otro motivo de alegría en ERC fue ganar la partida en su duelo por el liderazgo soberanista con Convergència. Aunque el fair play de campaña obligaba a las buenas formas con Democràcia i Llibertat, los republicanos no escondían su satisfacción por superar a sus socios en Junts pel Sí. El hecho de que los nacionalistas evitaran el descalabro que apuntaban los sondeos a pie de urna les permitió sostener que el independentismo aguantó el tipo, aunque quedó muy por debajo del 27-S: del 47,8% de los votos al 31%. Más de medio millón de papeletas que en septiembre fueron para Junts pel Sí han ido a la abstención o a otras opciones solo dos meses después, confirmando la desmovilización soberanista que tanto temían durante la campaña. Tardà lo atribuyó al contexto de la campaña, “en un marco muy español”.

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La victoria frente a Convergència no provocará ningún cambio en los equilibrios de Junts pel Sí, según sostenían ayer varios dirigentes republicanos. ERC considera que su estrategia de ceder el liderazgo a Mas sin atacar a tumba abierta a la CUP le ha permitido superar a CDC en estos comicios. Su siguiente objetivo es que el pacto con los anticapitalistas se acabe concretando.

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