Caamaño deja el Parlamento tras admitir sus disensiones con Besteiro

El exministro de Justicia se reincorpora a su cátedra de Derecho Constitucional en Valencia

Francisco Caamaño, tras anunciar su abandono
Francisco Caamaño, tras anunciar su abandonoxoán rey (efe)

La carrera política del exministro de Justicia Francisco Caamaño, que durante algún tiempo fue uno de los dirigentes mejor situados para aspirar al liderazgo del socialismo gallego, quedó este lunes cortada en seco. Caamaño (Cee, 1963) anunció que deja su escaño en el Parlamento gallego y renuncia a cualquier protagonismo en el PSdeG para trasladarse a Valencia, donde se reincorporará a su cátedra universitaria de Derecho Constitucional. El exministro admitió sus diferencias con el actual líder de los socialistas gallegos, José Ramón Gómez Besteiro, y explicó que ese ha sido uno de los “elementos” que le han movido a su decisión, aunque precisó que no ha sido en ningún caso el motivo principal de su renuncia.

 Caamaño llevaba meses meditando su abandono y tenía la decisión tomada desde hace ya algunas semanas. El que fuera último ministro de Justicia con José Luis Rodríguez Zapatero salió escaldado de las guerras internas en el PSdeG de A Coruña, a cuyo liderazgo renunció el pasado septiembre tras acceder en 2012. Caamaño se vio envuelto en una dura batalla interna con el sector crítico en A Coruña. Los detractores del exministro, respaldados por la dirección gallega, pactaron a última hora, a espaldas de la ejecutiva coruñesa, una lista propia de delegados al congreso del PSOE que debía ratificar el triunfo de Pedro Sánchez en las elecciones primarias. En una dura intervención ante el comité provincial, el pasado julio, el exministro denunció que había sido víctima de un “golpe de Estado” interno del que culpó implícitamente a Besteiro y sus colaboradores.

Los críticos a Caamaño se agarraron a esa intervención para presionar a las direcciones gallega y federal a fin de que disolviesen la ejecutiva coruñesa reemplazándola por una gestora, en una jugada semejante a la que meses después acabó con el anterior líder del PSOE madrileño, Tomás Gómez. Durante semanas, la cúpula del PSdeG dejó que se alimentase la posibilidad de una destitución por la fuerza de Caamaño. Finalmente, este alcanzó un acuerdo con Besteiro para abandonar voluntariamente la secretaría provincial y dar paso a un congreso extraordinario, donde los críticos al exministro tampoco lograron su propósito al ser derrotados por el alcalde de Culleredo, Julio Sacristán.

En una comparecencia urgente ayer al mediodía en el Parlamento, convocada durante la misma mañana, Caamaño afirmó que seguirá siendo militante socialista y que continuará “trabajando por Galicia” así como defendiendo sus "ideas de izquierdas", informa Europa Press. Cuando los periodistas le preguntaron si volverá algún día a la primera línea política, respondió: “Nunca se puede decir de esta agua no beberé”. Pero al mismo tiempo dejó claro que sus planes inmediatos son dedicarse en exclusiva a la vida académica. Fuentes próximas al exministro insistieron en que este ha quedado muy defraudado con la política interna del partido y que su determinación es mantenerse alejado, si no de forma definitiva, al menos por una muy larga temporada.

Pese a reconocer que en su abandono han pesado las diferencias con Besteiro, declaró que ese no ha sido el factor “determinante” sino asuntos “puramente personales”, y evitó las críticas al secretario general. Eso sí, sus agradecimientos se ciñeron a sus compañeros del grupo socialista en el Parlamento gallego y, en especial, al portavoz, José Luis Méndez Romeu. El escaño que deja libre será para uno de sus principales colaboradores, el vicesecretario general del PSdeG en A Coruña, Emilio Vázquez.

Aunque Caamaño había colaborado con los socialistas gallegos durante su etapa de profesor universitario en Santiago, su verdadero protagonismo político llegó con los gobiernos de Zapatero, primero como secretario de Estado de Asuntos Constitucionales y, a partir de 2009, como ministro de Justicia. La dirección del PSdeG, que encabezaba Pachi Vázquez, apoyó su desembarco en la política gallega con un cargo honorífico, el de presidente del partido en A Coruña. Amplios sectores del PSdeG empezaron a verle como un posible líder de futuro, aunque el mismo tiempo contase con el rechazo de dirigentes tan significados como otro exministro, José Blanco. Las batallas internas fueron desgastándole poco a poco tanto en Galicia como en la organización federal, en la que apoyó a dos candidatos que perdieron la batalla a la secretaría general, primero Carme Chacón y después Eduardo Madina. Elegido diputado gallego en 2012, el partido le relegó a un segundo plano en el Parlamento como portavoz de Cultura.

Sobre la firma

Xosé Hermida

Es corresponsal parlamentario de EL PAÍS. Anteriormente ejerció como redactor jefe de España y delegado en Brasil y Galicia. Ha pasado también por las secciones de Deportes, Reportajes y El País Semanal. Sus primeros trabajos fueron en el diario El Correo Gallego y en la emisora Radio Galega.

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