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Brazadas contra la esclerosis

Raquel López, que lucha contra una enfermedad degenerativa, quiere completar un triatlón

Raquel López entrenando en la piscina. Ampliar foto
Raquel López entrenando en la piscina.

Mientras avanza sobre el agua, el tronco de Raquel López se balancea acompasado y como un tonel, a un lado y al otro, para sacar un lado y otro de su cuerpo a la superficie. Las brazadas entran sin apenas salpicar. Estamos en la piscina del Polideportivo Municipal de Picassent, donde Raquel se entrena cada día para  completar el próximo triatlón olímpico de Valencia (en septiembre de 2015). Aún falta cerca de un año, pero 1.500 metros a nado, 40 kilómetros en bicicleta y otros 10 corriendo exigen a cualquiera una buena preparación. Además, Raquel tiene que levantarse antes, reunir más fortaleza mental y, en definitiva, apretar más los dientes que el resto de competidores. En 2001 le diagnosticaron esclerosis múltiple (en adelante, EM), y ahora está calibrando las secuelas físicas de una recaída que tuvo hace cuatro semanas. Eso sí, Raquel tiene mucha más motivación. "Entrena y vencerás", dice. Y está decidida a vencer.

A otros con EM quiero decirles que la actividad física puede que no les cure, pero sí les dará calidad de vida

Esta picassentera de 40 años busca dar a conocer su enfermedad y cambiar la imagen que esta proyecta. "Quiero decirles a otros que tienen EM... ¡Que se levanten! Que la actividad física puede que no les cure, pero sí les dará calidad de vida". Para ello, Raquel cumple desde hace algunos años diferentes retos físicos, como subir los casi 2.000 metros del Mont Ventoux, pedaladas solidarias de ciclo indoor o participar en el triatlón por equipos (este mismo año). Al principio, tuvo que engañar a su neurólogo para que no se enterase de que hacía deporte. Él le recomendaba que se quedase "quietecita en casa".

Una perfecta pareja deportiva

Raquel López recibe instrucciones de su preparadora, Raquel Landín.
Raquel López recibe instrucciones de su preparadora, Raquel Landín.

La vida de Raquel Landín —la entrenadora personal de Raquel López— tiene un fuerte componente deportivo. Además de estudiar Educación Física, Landín empezó a curiosear bien pronto por el mundo del coaching deportivo. "Siempre me interesó el papel que la motivación y la preparación mental juega en el rendimiento de un deportista. En la carrera siempre sacaba las mejores notas en las asignaturas de psicología", cuenta.

Quizá por ello, Landín se fue un mes a formarse en Iten (Kenia), donde conoció la cuna de los fondistas que no tienen rival. "Nos van a ganar siempre", asegura Landín, "viven para entrenar, comer y dormir, sin distracciones ni malos hábitos de comida. Y, encima, con pocos medios". Raquel recogió las impresiones de su aventura keniata en el libro Alcanzando metas. Iten, valores que forjan campeones.

Así que han terminado juntas una buena conocedora de lo que es entrenar con dificultades y una deportista dispuesta a saltarse cualquiera que se interponga en su camino. Landín no hace diferencias con otros de los que entrena: "Los entrenamientos son individuales, y ella es una más. Simplemente, cada atleta tiene sus características".

La EM, que aqueja a más de 40.000 personas en España —es la segunda afección neurológica del país, tras la epilepsia—, es conocida como la enfermedad de las 1000 caras. Un fallo de causas desconocidas en la última frontera entre el flujo sanguíneo y el tejido nervioso permite pasar a unas defensas de nuestro cuerpo que, en un proceso autoinmune, atacan a las neuronas. Más concretamente, a las vainas de mielina que las protegen y optimizan. Raquel lo explica haciendo una analogía con un cable pelado. En un momento dado, choca sus dos dedos índices para recrear un cortocircuito. Ella describe la enfermedad como “estar metida en una cárcel” y cuenta que, cuando se la diagnosticaron, el médico puso nombre a cosas que le pasaban desde hacía tiempo.

Raquel deja claro que hace esto para motivar e inspirar a otra gente, y que cada caso de EM es diferente. No todos pueden hacer lo mismo que ella. Los síntomas van desde fatiga crónica, cambios de ánimo o disfunciones en la memoria, hasta pérdida de movilidad, consquilleo, espasmos o adormecimiento de miembros. "Ayer pasé mala noche. Me desperté con la mano dormida y me costó concicliar el sueño otra vez. Pero me he vuelto a levantar a las 6".

A su lado, Raquel Landín, su preparadora, escucha todo con atención. Además de entrenadora y atleta profesional, Landín es especialista en coaching deportivo. De vez en cuando rectifica o matiza alguna de las afirmaciones de su pupila. "Es importante tener metas realistas, si no, el fracaso es peor", explica, para luego continuar: "Yo le digo: 'Si te levantas y ese día no te notas, pues ese día lees o escribes, no pasa nada". Ambas saben que abusar de la intensidad en los entrenamientos podría provocar una recaída —crisis de la enfermedad con potencial para dejar más secuelas—.

"Si te hundes es normal"

Raquel López conversa en la pista con Raquel Landín, su preparadora. ampliar foto
Raquel López conversa en la pista con Raquel Landín, su preparadora.

Cuando terminan en la piscina, deportista y entrenadora se dirigen a la pista de atletismo. La gracia con la que se mueve Raquel en el agua difiere con su caminar. La última crisis, sufrida hace cuatro semanas, le ha dejado una parte de la pierna izquierda paralizada, y la arrastra un poco. Pero Raquel se sitúa en la pista, tensa y concentra el rostro y, en un ejercicio de coordinación, corre. Vaya si lo hace. "Lo ocurrido no me ha afectado en nada. He salido con más fuerza aún", afirma con una voz un poco ronca "que no es la suya" —se trata de otra de las secuelas—.

"El objetivo ahora es hacer a Raquel resistente y fuerte", explica su preparadora, "lo que queremos es completar el triatlón". Para ello, el trabajo base será la piscina, para, de ahí, ir pasando a las otras dos disciplinas. "Sin embargo, la EM hace más complicado un entrenamiento de largo recorrido, como este, porque está el riesgo de otra recaída. Cuando llevemos un par de meses buenos, iremos viendo".

Decidí que la esclerosis no iba a afectarme en nada. Yo solo permito que me afecte aquello que está en mis manos

Raquel López dice contar con el apoyo y el respeto de su marido y sus dos hijas. Ahora busca patrocinadores que la ayuden a sufragar los gastos de su ambicioso proyecto deportivo. Para ello, presentará su reto el próximo 29 de octubre a las 8 de la tarde en el Hotel Beatriz Rey Don Jaime de Valencia, acto en el que contará con el apoyo de representantes de la asociación Esclerosis Múltiple España.

Todo para conseguir visibilidad y para que más gente, al recibir el mismo diagnóstico, pueda hacer como hizo ella (aunque, insiste, preocupada, no en el sentido de completar un triatlón): "Mentiría si dijese que fue fácil asumirlo. Pero al poco tiempo decidí que la esclerosis múltiple no iba a afectarme en nada. Yo solo permito que me afecte aquello que está en mis manos. Si te hundes es normal. Pero si te caes, te levantas".

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