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Vida cultural más allá de Barcelona

Diez propuestas de visitas y actividades que dejan atrás el tópico de sol, la playa y la masificación turística a menos de 50 kilómetros de la capital catalana

Vapor Aymeric, Museo de la Ciencia y la Tecnología de Terrassa Ampliar foto
Vapor Aymeric, Museo de la Ciencia y la Tecnología de Terrassa

Durante el verano, el centro de Barcelona recibe la visita de millones de personas, casi todos turistas. El sol, el buen tiempo, las playas, las terrazas y la amplia oferta cultural son uno de los principales atractivos para visitar esta ciudad, que muchas veces, acaban eclipsando otras propuestas que provienen más allá de los límites de esta ciudad. El verano, donde el ritmo cotidiano parece más propenso, posibilita que se disponga de más tiempo libre y permite hacer todo aquello que a lo largo del año se acaba posponiendo para otro momento. Ahora no hay excusa. De esta amplia oferta se proponen 10 visitas y actividades que dejan atrás el tópico de sol, playa y fiesta y la masificación turística: Un pintor como Viladomat, el mejor representante del barroco catalán, un museo en Badalona que devuelve al visitante a la época romana, la posibilidad de visitar el Cau Ferrat de Sitges, tal y cómo fue creado hace casi un siglo o pasear entre los muros góticos de un monasterio casi desconocido en el Valle de Belén, un paraje natural entre  Badalona y Santa Coloma de Gramanet, son algunas de las propuestas que no solo el turista sino, sobre todo, el barcelonés puede disfrutar a menos de 50 kilómetros del epicentro catalán.

» Roma en Badalona. El Museo de Badalona, edificado sobre los restos de la ciudad romana de Baetulo, constituye una de las superficies arqueológicas cubiertas más grandes de Cataluña. En un solo espacio se concentran las termas romanas y una extensa parte del entramado urbano de la ciudad fundada en torno al año 80 a. C. La conservación de los restos romanos in situ, junto con la museografía, que combina efectos de luz y sonido, ambientaciones y percepciones táctiles, sumerge al visitante en un mundo de sensaciones que lo trasportan al pasado romano.

» El balneario de Caldes de Montbui. En el Museo de Caldes de Montbui se puede visitar el edificio de Can Delger, una casa-museo romántica que permite revivir la vida cotidiana de una familia de clase media desde el siglo XVIII hasta principios del XX. Otro atractivo son las Termas romanas, el edificio más emblemático de la villa y, con una tradición de dos mil años. El espacio visitable es una de las instalaciones balnearias de época clásica mejor conservadas de Europa. Además, podrá visitar la colección Mas Manolo, que contiene la principal muestra pública del escultor-pintor Manolo Hugué. En el centro de la localidad es famosa la Font del Lleó, el agua que emana a alta temperatura es rica en yodo y flúor.  

» Tres en uno en Sitges. El Palacio de Maricel, uno de los iconos patrimoniales de Sitges, abre sus puertas cinco días a la semana durante la temporada de verano para que los visitantes puedan conocer sus interiores y su singular historia. El itinerario incluye el Rincón de la Calma, el patio, el vestíbulo, la capilla, el Salón de Oro, las terrazas, el claustro, el Salón Azul y la Sala Barcos. Construido entre 1910 y 1915 por encargo del multimillonario estadounidense Charles Deering, las obras permitieron convertir el antiguo hospital medieval en un suntuoso palacio novecentista. El Cau Ferrat, situado pared con pared espera recibir las miles de obras que coleccionó Santiago Rusiñol, tras la completa reforma a que ha sido sometido. Cruzando la calle se encuentra el Museo Romántico, de 1793, una de las mansiones más señoriales del nuevo ensanche de Sitges.

Una de las salas del Museo del Agua de Cornellà
Una de las salas del Museo del Agua de Cornellà

» El loco del hispano en el Museo de la Ciencia y la Técnica de Terrassa. Ramón Casanova, nacido en Campdevànol en 1892, fue un apasionado de la aviación. Contribuyó con su padre a transformar la fragua familiar en una gran empresa metalúrgica. Instaló en Ripoll la sección de forja de la Hispano-Suiza, la gran empresa española que compitió con Rolls Royce en crear automóviles de lujo. Sus invenciones y el comportamiento avanzado a su tiempo hicieron valerle el apodo de "El loco del Hispano”. El museo recoge la biografía y descubrimientos de este peculiar inventor. El museo es en si mismo una joya de la arquitectura industrial modernista y vacío, ya valdría la pena visitarlo.

» Cornellà, la ciudad del agua. El museo del agua de Cornellà ocupa los edificios modernistas de la Central Cornellà, la planta que Aguas de Barcelona inauguró en 1909 para extraerla del acuífero del Baix Llobregat y abastecer así Barcelona. Hoy en día, la Central Cornellà sigue haciendo la misma función que hace un siglo, y la instalación hidráulica de vapor original convive con las modernas bombas de impulsión. El museo es, al mismo tiempo, una industria en funcionamiento, un lugar donde pasado y presente se entrelazan sobre un sustrato común: el agua subterránea. Los domingos es posible ver algo único: una enorme turbina de vapor Watt en funcionamiento.

» El legado del arte prehistórico de Gavà. El Parque Arqueológico de Gavà, inaugurado en febrero de 2007, presenta uno de los conjuntos mineros con galería más antiguo de Europa. Las minas de Gavà, cuyo yacimiento actualmente abarca unas 250 hectáreas, se empezaron a excavar en el Neolítico antiguo para la extracción de variscita, un mineral verde utilizado también como piedra semipreciosa para finalidades ornamentales y de incisión. Los collares realizados con esta piedra extraída de Gavà se encuentran en yacimientos de media Europa.

» Un Picasso inédito en Caldes d’Estrac. La Fundació Palau fue creada en 2003 con el objetivo de presentar, transmitir y recoger la documentación artística perteneciente a Josep Palau i Fabre. El Museo puede jactarse de una sala dedicada únicamente a Pablo Picasso, con el cual el poeta y escritor catalán tejió una intensa relación de amistad. ‘Estimat Picasso’ expone una colección de una cincuentena de obras, algunas de las cuales el mismo pintor malagueño donó a Palau. Dentro de la Fundació Palau, entre otras cosas los visitantes podrán admirar un original autorretrato del pintor y un pequeño teatrillo que el precursor del cubismo fabricó a partir de una cajetilla de tabaco para su hija Maya.

La 'Venus de Badalona', una de las joyas que se pueden ver en el museo de los restos de Baetulo. ampliar foto
La 'Venus de Badalona', una de las joyas que se pueden ver en el museo de los restos de Baetulo.

» La otra cara del Novecentismo en Cerdanyola del Vallès. Hasta el 31 de agosto es posible visitar en el Museo de Arte de Cerdanyola la exposición que pretende acompañar el público dentro de una reinterpretación del Novecentismo, movimiento cultural germinado en Cataluña a comienzos del siglo XX. La muestra trata de señalar el esplendor y también las contradicciones de una corriente estética que significó el rechazo definitivo del modernismo y del romanticismo. Presidiendo la fachada del museo se encuentra la vidriera de Las Damas de Cerdanyola, uno de los emblemas de la ciudad considerada joya histórica del municipio y una obra clave del modernismo realizada en vidrio emplomado.

» Recuperar a Viladomat en Mataró. Volver a descubrir el trabajo poliédrico del pintor catalán Antoni Viladomat a través de un compendio de pinturas inéditas. Esto es el propósito de la exposición que exhibe hasta el 24 de agosto el Museo de Mataró. Este año son cinco los museos que, en ocasión del Tricentenario de la derrota catalana, han resucitado y homenajeado la figura del pintor en el marco de una retrospectiva que pretende rescatar la obra y la herencia artística del máximo referente del barroco catalán. En particular, el Museo de Mataró quiere rescatar el conjunto de los Dolores de la Iglesia de Santa María, cuyas decoraciones fueron diseñadas por Viladomat.

» El hechizo del gótico de Sant Jeroni de la Murtra. El claustro del Monasterio de Sant Jeroni de Murtra, antiguo convento fundado en 1416 y situado en el Valle de Belén, entre Badalona y Santa Coloma de Gramenet, es uno de los símbolos más importantes de arte gótico y para aquellos que lo visitan una inmersión dentro de una atmósfera mágica hecha de historias y anécdotas. De hecho, los arcos de la galería, que consta de dos pisos, custodian más de 60 esculturas de mercantes y monjas y también retratos de otras personas vinculadas al monasterio como Cristóbal Colon, Carlos I, el filósofo Ramon Llull y los Reyes Católicos Fernando e Isabel, quienes se encargaron de la construcción de numerosas obras en el monasterio declarado Monumento Histórico-Artístico de Interés Nacional desde 1975. Un auténtico desconocido que espera ser descubierto.