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El gran centro de la fotografía

La Fundación Mapfre abre un nuevo espacio en el eje Prado-Recoletos

Interior del nuevo espacio de la Fundación Cultural Mapfre. Ampliar foto
Interior del nuevo espacio de la Fundación Cultural Mapfre.

Ya en 1998, la Fundación Mapfre utilizó su espacio de Azca, en la calle del General Perón, para introducir grandes exposiciones fotográficas dentro de su programación artística. Desde la inauguración en 2008 del espacio de Recoletos, la sala de Azca se especializó en monografías de los más importantes fotógrafos de todo el mundo: Walker Evans, Fazal Sheikh, Graciela Iturbide, Lisette Model, Lewis Hine, Manuel Álvarez Bravo o la recientemente fallecida Lynne Cohen, entre otros muchos.

El proyecto de crear un centro específico exclusivamente dedicado a la fotografía cuajó inmediatamente y muy pronto comenzó la restauración del palacete situado entre Recoletos y Bárbara de Braganza como lugar ideal para un nuevo museo situado frente a la Biblioteca Nacional y en las proximidades del Prado, la Fundación Thyssen y el Reina Sofía.

A falta de ultimísimos retoques todo está listo para que el jueves se abra en Madrid el primer espacio dedicado exclusivamente a la fotografía. Pablo Jiménez Burillo, director del área de Cultura de Mapfre, explica que el espacio ha sido concebido como un modelo similar a lo que en París supone el Jeu de Paume o la Maison Européenne de la Photographie. Son 868 metros cuadrados distribuidos en dos plantas independientes dotados con las más sofisticadas tecnologías de construcción y conservación.

En plena Edad del Oro

Vanessa Winship empezó a interesarse por la fotografía cuando, a los 23 o 24 años, descubrió lo fascinante que resultaba retratar a su hijo. Casada con un fotorreportero, hasta entonces no había descubierto la aventura del retrato. “Con la cámara en mi mano comprendí que podía crear un mundo propio. Primero fue mi niño, luego sus amigos. Después los concursos de belleza infantil, las luchas entre mujeres, los partos…”

Con una mirada fija siempre en lo más vulnerable, decidió que tenía que contar historias. “Cualquier cosa puede reconducir tu vida por lugares que nunca habías pensado y yo decidí, de la mano de la literatura, ponerme en marcha”.

Amarrada a su cámara analógica, se autodefine como un dinosaurio frente a la tecnología, aunque se apresura a reconocer las bondades de Internet para difundir las realidades.

Cuando se le pregunta sobre los temas que le interesa retratar, responde que todo aquello que le llame la atención y que ofrezca una apariencia indefensa. “Vivimos una Edad de Oro en la fotografía. Creo que ofrece unas posibilidades de narración como ningún otro medio y son muchos los autores que están dando pruebas de ello. No es un campo que se agote”.

La programación consistirá en dar a conocer a los grandes maestros de la fotografía a través de exposiciones antológicas producidas por la propia fundación. Como ya vienen haciendo, estas exposiciones pasan después al circuito internacional de salas de la compañía, con especial atención a sus centros de Latinoamérica.

La programación no se especializará en ningún género concreto. “Nos interesan maestros indiscutibles. Da lo mismo su origen geográfico o su sexo. Buscamos a los mejores artistas y a los comisarios más adecuados para que pongan en marcha el proyecto. Ese será nuestro único principio”, asegura.

Como todo centro de arte fotográfico, este también tendrá su exposición permanente montada con obras propiedad de la fundación. Es una colección que se inició con la compra de la serie completa de Las hermanas Brown, de Nicholas Nixon, un retrato anual de cuatro mujeres realizado entre 1975 y 2010. “Adquirimos la serie en 2007”, recuerda Jiménez Burillo “y desde entonces no hemos dejado de comprar fotografía de todo tipo”. Para ver la colección permanente habrá que esperar todavía unos meses.

La nueva etapa arranca con una exposición dedicada a la fotógrafa británica Vanessa Winship. “Decidimos escogerla porque es una de las artistas internacionales más importantes y sin embargo, solo se había visto su obra de manera parcial. Esta es la primera antológica que se le dedica en todo el mundo. Mostramos sus series esenciales y un trabajo específicamente realizado para nosotros sobre Almería”.

Las imágenes de Winship se mueven entre el documentalismo y la poesía visual. Son road movies tomadas en escenarios que por alguna razón le resultan conmovedores y sobre los que ella deja posar un halo de melancolía. Comisariada por Carlos Martín García, la exposición muestra 188 imágenes en blanco y negro de sus recorridos por los Balcanes, Turquía, el Caúcaso, Estados Unidos y Almería.

Winship es la primera mujer ganadora del premio Henri Cartier-Bresson, en 2011. Además, logró el primer premio de la categoría Stories de World Press Photo en sus ediciones de 1998 y 2008. Ganó en la categoría Descubrimientos de PhotoEspaña de 2010 y cuenta con el Godfrey Argent Prize de 2008 que anualmente concede la National Portrait Gallery de Londres.

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