Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Descalza en el oeste

La actriz y ahora directora del nuevo teatro El Castillo disfruta de su sueño hecho butacas, ve buen cine en la periferia y se toma un vermú con boquerones en el barrio de Chueca

Blanca Oteyza en el Teatro El Castillo. Ampliar foto
Blanca Oteyza en el Teatro El Castillo.

1. Teatro Castillo. Es mi sueño hecho realidad, mi aventura, mi proyecto. Lo presenté hace dos años y, por fin, ha visto la luz. Era un centro cívico que usaban muy de vez en cuando por falta de presupuesto. Lo hemos recuperado y lo hemos abierto con 194 butacas y funciones para adultos y niños. Ahora la gente de la periferia que había dejado de ir al teatro al centro tiene una oferta mucho más cercana (Valle de Esteribar, 3. Villafranca del Castillo, Villanueva de la Cañada).

2. Las praderas de Villafranca. Es lo que hizo que me enamorara de la zona cuando estaba buscando casa. Es también donde mis hijas aprendieron a montar en bicicleta y el lugar donde comienzo cada uno de mis días. Durante una hora, haga frío o calor, paseo por la pradera y empiezo renovada (Villanueva de la Cañada).

3. Taberna de Ángel Sierra. Lo conozco desde mi época de universitaria, donde iba con mis amigos a tomar un aperitivo, aunque reconozco que el vermut lo aprendí a beber con los años. Es un bar muy recurrente al que acudo cuando quiero quedar bien con amigos. (Gravina, 11).

4. Bar Casa Pueblo. Tienen unos cócteles buenísimos y cuentan con un escenario muy pequeñito donde, a veces, tocan en directo. Es muy tranquilo. En los años ochenta era un bar de la movida, pero sin estar en el centro, solo iban los que lo conocían. Sigue igual, lo que le da un toque decadente que me encanta (León, 3).

5. La Mucca del Prado. Me tratan súper bien cada vez que lo piso y la comida está riquísima, sobre todo la pizza de boletus. Da igual a qué hora vayas. Puedes comer, tomarte unas cañas, un café o cenar a altas horas. Es muy acogedor por el ambiente y por los camareros que atienden, en especial Pato, Rafa y Juan (Prado, 16).

Escenario de periferia

Blanca Oteyza (Madrid, 1965) tenía el sueño de recuperar un teatro olvidado y adaptó un centro cívico de Villanueva de la Cañada con 194 butacas. Allí se exhiben obras de calidad y se forman actores y actrices en la periferia.

6. Un piso en Marqués de Cubas. En él viví una historia de amor de película que todavía continúa. Cada vez que paso por delante del edificio no puedo evitar mirarlo y acordarme de aquel periodo maravilloso lleno de tranquilidad.

7. Núñez de Balboa esquina con Ayala. Es donde nací y donde viví durante más de 20 años. Mis padres eran muy listos y preferían que estuviese en casa tranquila, por lo que siempre permitieron que mis amigos entraran y salieran. Fue nuestro punto de encuentro durante nuestra adolescencia. Algunos todavía me lo recuerdan.

8. Cines Zoco. Son los antiguos Renoir, que cerraron. Me llevé un buen disgusto cuando sucedió. No obstante, una asociación de varios cientos de personas se hizo cargo el local y logró reabrirlos con una cartelera alternativa, en versión original y con buen cine español. Yo me hice socia en seguida. Es increíble, pero sobre todo hermoso, que los ciudadanos seamos capaces de conseguir estas pequeñas cosas (Av. España, 51. Majadahonda).

9. Tienda Pez. Me encanta la ropa que tienen, tan especial y poco convencional. Cuando mi chico quiere hacerme un detalle, viene aquí y siempre acierta (Regueros, 15).

10. Paseo Pintor Rosales. Es de los que más me gusta caminar de toda la ciudad, sobre todo en primavera. Me gusta sentarme en las terrazas, tomarme un helado o una cerveza y terminar el paseo descalza en el parque del Oeste.