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Gómez rehúye someterse a primarias abiertas tras exigírselas a Rubalcaba

La secretaria de Organización del PSM lo justifica porque es un líder “consolidado”

Tomás Gómez, en un pleno de la Asamblea de septiembre de 2013. Ampliar foto
Tomás Gómez, en un pleno de la Asamblea de septiembre de 2013.

El gran defensor de las primarias a la francesa o abiertas —en las que podrían votar los ciudadanos mayores de 16 años que firmen un documento de adhesión a los principios socialdemócratas y paguen uno o dos euros— no las quiere para sí mismo. Tomás Gómez, el impulsor de la renovación del PSOE, con innumerables guiños a las bases del partido y que en caso de duda apelaba al “democracia, democracia y democracia”, no es partidario de celebrar primarias abiertas en Madrid. Y, según ha dejado traslucir la secretaria de Organización del PSM, Maru Menéndez, incluso el proceso de primarias para elegir al candidato de los socialistas madrileños a la presidencia de la Comunidad no tendría fundamento por el liderazgo “consolidado” y “muy compartido” del actual secretario general de los socialistas en la región.

El posicionamiento de Callao, a tres días del Comité Federal en el que el PSOE pondrá fecha a las primarias nacionales y autonómicas —una semana después tendrá lugar el Comité Regional del PSM—, sorprendió en el partido. Por más que Ferraz otorgara en su Conferencia Política del pasado noviembre la decisión de celebrar primarias abiertas o cerradas a las Ejecutivas regionales, “en Madrid no se atreverán a que no sean abiertas; sería una contradicción, una incoherencia”, manifestaban entonces desde la Ejecutiva Federal.

“Es tiempo de abrirse a la sociedad”

La renuncia de la cúpula del PSM a elegir en primarias abiertas a su aspirante a dirigir la Comunidad de Madrid ha indignado a los críticos tradicionales con la gestión de Tomás Gómez, pero también removió a las filas tomasistas. “Opino como muchos militantes que el PSM tiene que hacer un proceso de primarias abiertas, para hacer partícipe a la sociedad madrileña de su proyecto y de quién lo dirigirá”, apunta Pilar Sánchez Acera. “No estamos ante la cuestión de reforzar un liderazgo, sino de que el PSM, no solo el PSOE, se abra a la sociedad y cuente con ella. Ha pasado el tiempo de la política de los partidos cerrados, es el tiempo de los partidos que se abren. De los partidos modernos. Por eso la Ejecutiva Federal va a celebrar primarias abriéndose a la sociedad y no excluyéndola”, expone la última contrincante de Gómez en un proceso interno.

Sánchez Acera no es la única que se ha pronunciado al respecto. El diputado regional José Cepeda ha afirmado en su cuenta en Twitter que “tras cerca de 20 años en la oposición el PSOE en Madrid debería hacer primarias abiertas. Si lo hemos aprobado [en la Conferencia Política], que los madrileños voten”. “Todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”, apostilló.

Recientemente el diputado nacional Pedro Sánchez también pidió primarias en abierto. Sánchez se descartó como aspirante a encabezar el PSM. Hoy por hoy, no hay un candidato alternativo al actual secretario general de los socialistas madrileños.

De abrir las primarias a la calle, Gómez perdería el control interno del que ahora goza sobre un electorado de unos 14.000 militantes (18.000 en 2010 y 30.000 en la etapa de Rafael Simancas como secretario general). En los últimos tiempos, el número de afiliados del PSM se ha reducido. Por eso, si se celebrasen primarias cerradas (solo votan los militantes), la pérdida de fieles no perjudicaría tanto a Gómez, ya que permanecen en el partido los más adeptos y convencidos con el secretario general, en el cargo desde 2007.

Desde entonces ha salido victorioso de cinco exámenes internos (un congreso extraordinario, dos ordinarios, las primarias de 2010 y un congresillo). Pero perdiendo fuelle en el trayecto: en marzo de 2012 fue reelegido al frente del PSM frente a Pilar Sánchez Acera, que en dos semanas de campaña express aglutinó en torno a ella a la oposición interna a Gómez con el 41% de apoyos. Un porcentaje que desde entonces se habría incrementado, según voces consultadas de distintos sectores.

En aquel cónclave Gómez, puso de ejemplo a la federación madrileña como referente para el resto al proponer las propuestas más innovadoras que luego adoptaba el partido. El camino pasaba por las primarias a la francesa, un banco público o mayor aperturismo y transparencia en los debates internos. “Hemos abierto caminos que ahora recorre todo el partido”, sacó pecho Gómez en el discurso que precedió a su reelección ante los 965 delegados acreditados. Unas semanas antes, en el Congreso de Sevilla donde Alfredo Pérez Rubalcaba fue reelegido secretario general con 22 votos de ventaja sobre Carme Chacón, el PSM defendió el modelo de primarias mencionado, en el que no solo podrían votar los militantes socialistas. Callao, incluso, presentó enmiendas para ampliar el papel de la militancia. Al hilo del “nuevo impulso, desde abajo hacia arriba”, que pregonaba Gómez con la finalidad de “hacer socialismo de nuevo, no un nuevo socialismo”.

Por otra parte, hay acontecimientos de calado que debilitan, en vez de reforzar, el razonamiento de la secretaria de Organización del PSM, según la cual el liderazgo de Gómez es incontestable. Ahí están los resultados de los socialistas en Madrid en las últimas elecciones autonómicas y municipales de 2011. El PP dobló en votos y escaños al PSOE —1,54 millones de votos (51,7%) y 72 asientos en la Asamblea de Madrid por 786.297 (26,2% y 36 escaños)—, que se hundió con el peor resultado de su historia. Con Gómez encabezando la lista electoral.

Cuatro años antes de las elecciones de 2011, Simancas obtuvo el 33,5% de los votos: poco más de un millón, equivalente a 42 escaños en un Parlamento autonómico con 120 diputados (nueve menos que ahora). Gómez pidió entonces el relevo de Simancas, que cedió el testigo de forma inmediata tras quedar 20 puntos por debajo de Esperanza Aguirre (PP), que alcanzó el 53,29% de apoyos, con 1,59 millones de papeletas y 67 escaños. Gómez quedó a 25 puntos.

De acuerdo con la encuesta publicada por este diario el pasado mayo, la tendencia de intención de voto de los socialistas en la región seguiría a la baja, con tan solo el 20,1% de los votos. En ese sondeo el PP descendería a su vez hasta sus peores resultados en los 30 años de la autonomía (35,2%), frente al auge de los minoritarios: IU subiría del 9,6% al 18,9% y UPyD lo haría del 6,3% al 10,4%. También resultaba llamativo que González lograba la aprobación del 58% de los votantes del PP, mientras que a Gómez le rechazaban seis de cada 10 votantes del PSOE en la comunidad.

“Las primarias están ideadas para solucionar problemas relacionadas con el liderazgo, y en Madrid no los tenemos”, abundó la número dos de los socialistas madrileños. Aunque Menéndez puso de ejemplo el caso de Ximo Puig en Valencia, la interpretación fue que el que tiene un déficit de credibilidad no es Gómez, sino Rubalcaba. Si en algo ha estado especialmente activo Gómez en el frente interno ha sido en su reiterada petición de unas primarias nacionales del PSOE en el primer trimestre de este año. Tras su intento fallido de convencer a los demás barones del partido de adelantar la fecha de las primarias en la Conferencia Política, Gómez afirmó que representaba a “la mayoría” de la militancia. “Estoy muy orgulloso de representar la voz de la mayoría de los militantes y votantes del PSOE”, argumentó. A él solo podrán elegirle en primarias las bases de Madrid.

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