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Vence defiende el potencial de Galicia para aspirar a la independencia

El nuevo líder del BNG reclama un "Estado propio" y recuerda que en Europa hay 13 países con una economía de menor tamaño que la gallega

Francisco Rodríguez felicita al nuevo líder del BNG, Xavier Vence,  ayer en Santiago.
Francisco Rodríguez felicita al nuevo líder del BNG, Xavier Vence, ayer en Santiago.

El 26 de septiembre de 1982 fueron 500 nacionalistas gallegos los que reunidos en un pabellón polideportivo junto al mar de A Coruña fundaron el Bloque Nacionalista Galego y se encomendaron a un profesor de Economía, Xosé Manuel Beiras. “Entonces no hubo discrepancias ideológicas porque los que discrepaban ya no estaban”, recordó ayer en Santiago Francisco Rodríguez, el histórico dirigente que durante años fue líder también de la UPG, el partido comunista que siempre que ha sido mayoritario en el BNG, ante la XIV Asemblea Nacional. Rodríguez volvió así la mirada a los orígenes ante 1.500 nacionalistas, también con muchos disidentes recién descabalgados, también confiando en un economista como líder, Xavier Vence, pero con la autoestima herida por el descalabro electoral de octubre y las escisiones de afiliados que sí tuvieron éxito electoral. “¡No pensemos que son mejores los que se fueron que los que se quedaron!”, proclamó la concejala lucense Paz Abraira desde la tribuna, provocando una de las mayores ovaciones de la jornada.

La nueva dirección del BNG, con el profesor Vence a la cabeza, fue aclamada y despedida al grito de “¡independencia, independencia!”. Esta demanda marcará el antes y el después de la asamblea de ayer. El nuevo líder se propone “convencer” a los gallegos, “hablando con ellos uno por uno si hace falta”, de que la independencia es una tabla de salvación y que el tamaño de Galicia no es problema. “En Europa hay 11 países más pequeños por población y 13 por economía”, esgrimió.

Vence enumeró el potencial de una hipotética Galicia independiente, dueña y señora de su riqueza mineral, marina, forestal, hidráulica… de todo lo que, añadió, es víctima del “destrozo irresponsable de empresas foráneas”. “No vamos a ser más los del no. Nuestra propuesta la formularemos en positivo: soberanía, derecho a decidir y Estado propio”, reivindicó el nuevo timonel del BNG en su primer discurso.

A diferencia del anterior cónclave del BNG, esa Asemblea de Amio de enero de 2012 que reventó las grietas por las que se fugaron los ahora militantes de Anova y Compromiso por Galicia, la de ayer fue una cita sin intrigas ni votaciones de infarto. Los críticos que quedan, agrupados en la corriente Abrente que lidera Carlos Aymerich y en la que están históricos como Camilo Nogueira o cargos institucionales como la alcaldesa de Tomiño, Sandra González, fueron arrollados por la aplastante mayoría, que consagró la línea política de la UPG. El informe de gestión que presentó el hasta ayer portavoz nacional Guillerme Vázquez, el hombre que tomó las riendas de la organización tras el golpe que supuso la caída del bipartito en la Xunta, recibió 1.098 de los 1.274 votos. Las tesis políticas que marcarán el futuro del frente y pone en primer plano la demanda de soberanía nacional para Galicia al calor de lo que está ocurriendo en Cataluña y Escocia, fueron aprobadas con un 95% de apoyos. El mismo porcentaje aupó a la nueva dirección con Vence a la cabeza.

Aymerich defendió una enmienda a la totalidad del documento político por unas divergencias que el portavoz parlamentario del BNG, Francisco Jorquera, considera “exacerbadas”, fruto de una “interpretación” errónea. El líder de Abrente, que dejó en las vísperas de la asamblea el Parlamento gallego, aseguró compartir el fin soberanista pero no los medios. Aymerich cree que la apelación constante al soberanismo “no ayuda a sumar gente” a una organización en retroceso electoral. “Los nacionalistas somos en Galicia una minoría”, afirmó ante la militancia, para luego animar a buscar fórmulas para "convencer" a la mayoría. Fue su despedida de la primera línea política, que no de la organización.

Guillerme Vázquez se despidió felicitándose porque el Bloque sigue existiendo. Según su relato, ha resistido a un ataque orquestado para su desaparición, una “embestida desde dentro y desde fuera” que obligó a los nacionalistas a afrontar las elecciones gallegas en las que cayeron a cuarta fuerza entre “bombardeos largos y despiadados”. Y lanzó reproches a los excompañeros que ya no están por las escisiones que tanto enturbiaron su mandato: “No fue honesto enmascarar ese abandono tras excusas para esconder la única causa objetiva: la escisión es consecuencia de diferencias políticas e ideológicas hoy visibles”.

Después, Vence tendió la mano a todos los nacionalistas, incluidos los que dejaron hace un año el BNG, para que se sumen a la reivindicación soberanista. A los que consideran la soberanía “un asunto meramente cultural” y a quienes creen que hay que responder a la excepcional embestida neoliberal con un frente de izquierdas y dejar de lado otras cuestiones. Y lanzó una pregunta, sin mencionarlo, al que fue su maestro, el también economista Xosé Manuel Beiras, líder de parte de los escindidos: “¿Cuál es el espacio en el que queremos enfrentarnos a la derecha? ¿Alemania, EE UU, el mundo o Galicia?”.

En una asamblea con vivas a la revolución bolivariana, saludos “cariñosos"” de Arnaldo Otegi y que entonó el Grandola Vila Morena en homenaje al Portugal “colonizado” por la troika, el BNG recibió ánimos de delegaciones de PNV, Bildu o ERC. El emisario de Esquerra fue explícito: “Queremos andar el camino con vosotros, con el blanco y azul de Galicia y la estrella roja del BNG. ¡Galicia ceibe, poder popular!”.

 

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