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El espíritu contestatario de los 70

El Macba reivindica la obra política y feminista de Eulalia Grau

El Macba reivindica la obra política y feminista de Eulalia Grau
El Macba reivindica la obra política y feminista de Eulalia Grau

“Mi medio de expresión preferido ha sido siempre el collage. Empecé recortando imágenes de diarios y revistas para situarlas en otro contexto, creando composiciones que después ampliaba y coloreaba. De ese modo, rompiendo el equilibrio de las condiciones habituales y estableciendo relaciones insólitas, buscaba ofrecer nuevas lecturas de la realidad”. Lo afirmó Eulalia Grau (Terrassa, 1946) en la presentación de Nunca he pintado ángeles dorados, la primera monográfica que el Macba le dedica.

La muestra, una flagrante asignatura pendiente del mundo del arte catalán, reúne casi un centenar de obras, muchas de ellas inéditas, realizadas por la artista desde principio de la década de 1970 hasta mediados de los 80. “Son obras de denuncia, que claman contra la dominación política, económica y cultural, las formas de violencia física e ideológica de una sociedad injusta y machista y la esclavitud de los medios de comunicación. Aunque son piezas que ofrecen el relato visual de una época muy concreta, resultan 40 años después asombrosamente vigentes y actuales”, aseguró Teresa Grandas, comisaria de la exposición. Las serigrafías y telas emulsionadas que ha seleccionado, se muestran en ocasiones con el pequeño collage original y junto a carteles, libros, pósters e inserciones en revistas, que Grau utiliza para darse a conocer más allá de los circuito artísticos.

“Trabajo contraponiendo imágenes de situaciones aparentemente inconexas. En el collage no busco una síntesis, sino lo contrario, para suscitar en el observador pensamientos en lugar de contemplaciones”, indicó Grau, a la que María Aurelia Capmany definía como una “cazadora de imágenes”. Sus safaris fotográficos en la jungla urbana generan mosaicos de situaciones demasiado habituales, como desahucios, atracos, persecuciones policiales y manifestantes heridos

Además de las diferencias sociales que se plasman en obras como El coste de la vida o Viviendas… viviendas, entre sus mayores preocupaciones destacan los estereotipos de género y la discriminación sutil que arranca desde la cuna y continúa en las casas, las escuelas, los lugares de trabajo y la propia sociedad, como ilustra la paradigmática Discriminación de la mujer. La parte histórica se concluye con la instalación Klara, de 1983, que explora el significado que se otorga a la muerte a través de fotografías en color de seis cementerios de Berlín. Por aquel entonces, la artista ya había dejado España para irse a trabajar a Alemania, Japón y luego China, donde dejó la creación activa para centrarse en el estudio de la cultura oriental. A principio de la década de 1990, tras su regreso a España por motivos familiares, volvió al trabajo, empezando a experimentar con las nuevas potencialidades que las tecnologías digitales proporcionan al collage. Sin embargo estos trabajos no se exhiben en la muestra, abierta hasta el 26 de mayo.